x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Juan Diego Mejía soñaba una revolución

Soñábamos que vendrían por el mar, la novela del antioqueño, alude al debate de su generación entre arte e insurgencia.

  • El cine era mejor que la vida, Rumor de muerte, Era lunes cuando cayó del cielo, son otras novelas de Juan Diego. FOTO Jaime Pérez
    El cine era mejor que la vida, Rumor de muerte, Era lunes cuando cayó del cielo, son otras novelas de Juan Diego. FOTO Jaime Pérez
19 de octubre de 2016
bookmark

Por cinco años, en el decenio de 1970, Juan Diego Mejía se fue al Caribe a hacer la revolución. Una revolución que, en su caso, consistió en esperar. Mientras esperaba, vivir como paisano en la zona bananera de Magdalena.

De esta revolución se ocupa el escritor en su novela Soñamos que vendrían por el mar. ¿Qué era lo que tanto esperaban los rebeldes? Las armas. Pero nunca llegaron.

“Si hubieran llegado —supone Juan Diego— habríamos escrito una historia como la de las Farc, o algo así”.

Con esta obra, Mejía explica lo que pasaba por la cabeza de muchos jóvenes de su generación.

Creían que era posible construir sociedades justas y equitativas por la vía armada. En un contexto en el que se leía el desencanto de los partidos tradicionales, liberal y conservador, que no habían hecho otra cosa que perpetuar las desigualdades.

Al tiempo que muestra las controversias sociales, explora los debates interiores de individuos que soñaban hacer esa guerra transformadora y liberadora sacrificando su vida y su tiempo, y conseguir la realización personal con su profesión y su arte.

“Pavel, el personaje narrador, es estudiante de arquitectura y actor de teatro. Deja la universidad a medio camino, lo mismo que el grupo de artes escénicas, para irse al monte”.

Ese nombre, Pavel, le vino de haber encarnado un personaje llamado así, en el montaje teatral de La madre, de Máximo Gorki.

De la realidad a la ficción

Eran tiempos de gran agitación política y artística. Una de las discusiones frecuentes era la del compromiso de los creadores y de los intelectuales con el pueblo. El arte no podía tener fines estéticos. Por eso Pavel se impresionó cuando se dio cuenta de que era posible montar obras de William Shakespeare.

Esta novela es ficción. Si bien parte de hechos y personajes reales, “quien quiera verse ahí, que se olvide”.

Seguidor de ideas maoístas, cree que con esta obra cierra el ciclo de su “aventura revolucionaria”, que aparece también en las novelas El dedo índice de Mao y A cierto lado de la sangre.

No siente nostalgia de esa rebeldía. Lo que sí “extraño de ese tiempo es la inocencia con la que vivíamos las cosas. Creíamos que todo era posible...”

Temas recomendados

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida