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Dora Ramírez, una mujer que fue lo que quiso ser

La exposición Estridencia/Emanaciones en el Museo de Antioquia, conmemora el centenario de nacimiento de Dora Ramírez. Estará abierta hasta el 30 de marzo de 2024.

  • La exposición por el centenario de nacimiento de Dora Ramírez, está distribuida a lo largo de las salas temporales del Museo de Antioquia. Hay obras pero también archivo personal de la artista. Foto Carlos Velásquez.
    La exposición por el centenario de nacimiento de Dora Ramírez, está distribuida a lo largo de las salas temporales del Museo de Antioquia. Hay obras pero también archivo personal de la artista. Foto Carlos Velásquez.
07 de diciembre de 2023
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“La mayor obra de arte de mí mamá fue la vida”, dijo Dora Luz Echeverría, en la charla previa a la inauguración de la exposición Estridencias/Emanaciones en el Museo de Antioquia, que conmemora el centenario del nacimiento de su mamá, la artista antioqueña Dora Ramírez.

La exposición da cuenta justamente de eso, de la obra que fue su vida, pues está conformada no sólo por sus pinturas, sino por su archivo personal. Desde el cuento que escribió y publicó cuando tenía apenas 12 años, hasta la carta que le mandaron a su papá, criticando su forma de vivir. Y entre lo uno y lo otro están sus afamadas pinturas de mitos, Gardel en Llamas, Bolívar sobre el caballo de Rousseau, Manuelita Saenz, porque Dora fue una pionera del Pop Art en el país, pero también sus desconocidas piezas de cerámica, algunos bocetos inéditos, fotos, vídeos, papelería de sus iniciativas sociales sobre empleo, educación y paz, hay libros y música, mucha música, y está Dora bailando y cantando, porque ese también fue su arte.

Dora Ramírez vivió distinto. Vivió como quiso. Se caso, tuvo hijos, apenas estaban todos estudiando, ella también volvió a estudiar, se inscribió en artes, se divorció y abrió las puertas de su casa a la tertulia, al encuentro de artistas y pensadores, a la música, a la creación. Parte importante del arte en Medellín tuvo lugar en su casa.

“Las gentes se preguntan si será posible que una mujer que no supo conservar el afecto de su esposo, sepa conservar la dignidad de su familia, estando rodeada de músicos y de toda esa gente de tan baja esfera, y que por serlo, carecen de moral y dignidad”, le escribieron a su papá para quejarse de ella, de esa vida que se inventó procurando vivir libre.

Pero ni a sus padres les importó, mucho menos a ella o a sus frecuentes visitantes, entre los que se contaban, Manuel Mejía Vallejo, Elkín Obregón, Lola Vélez, Aníbal Gil, Roxana Mejía, Alberto Aguirre, Óscar Jaramillo.

Dora, “una mujer preocupada por las artes en todas sus facetas, por promover la educación infantil y los programas sociales; una artista más allá de sus mitos y sus horas, una mujer avanzada a su tiempo, que vivió en libertad, que fue lo que quiso ser”, escribió Juli Zapata, curadora, en el texto que acompaña la exposición.

Estridencias/Emanaciones se construyó con obras y archivo personal donado al Museo de Antioquia por la familia de Dora, y otras obras en préstamo que están en custodia de la Cámara de Comercio, la Universidad de Antioquia y colecciones particulares.

La exposición esta distribuida a lo largo de las tres salas temporales del museo. En la sala norte están sus obras más representativas, los mitos, la estridencia. En el hall de en medio, está toda la faceta musical de Dora, hay una rocola que reproduce algunas canciones que grabó, algunos de los libros que leyó durante el proceso de investigación que desembocaba en sus pinturas, y fotos donde se la ve bailar. En la sala sur está la Dora más experimental y menos conocida, ahí están sus bocetos, sus piezas de cerámica, su primer cuento. Allí también están las artistas invitadas: María Marcela Patiño, Laura Tobón, Clara Inés Velásquez, Isabel Gómez y Natalia Pérez.

“Fue un reto bastante enriquecedor. Al final terminé enamorándome de Dora y más que por ser artista, porque es una mujer bastante interesante, una figura muy destacable en muchos sentidos, que se atrevió a vivir libremente, a desafiar los cánones y los mandatos ultraconservadores de la sociedad medellinense de los años 50 y 60. Sin Dora, sin su casa, la escena artística y cultural de la ciudad no se habría desarrollado como se desarrolló en el siglo pasado”, dice Zapata.

Por eso la urgencia de esta exposición. Más allá de conmemorar los 100 años de su nacimiento, es una invitación a conocer y reconocer a Dora Ramírez. Una mujer que ha hecho por el arte, la ciudad y las mujeres más de lo imaginable. Y que hoy, cien años después de nacer y siete años después de morir todavía tiene mucho para decir.

La crítica de arte y escritora, Marta Traba dijo de Dora, que fue la pionera de la estridencia del color. Dora, dijo del arte que “es como un sol, del cual salen despedidos muchos rayos: la pintura, la música, la literatura”. Por eso el nombre de la exposición: Estridencias/Emanaciones. Porque toda esa luz y ese color con que Dora pintó sus obras y su vida, ha iluminado a todos, incluso a quienes no lo reconocen así.

“Suave en las maneras, fuerte en los contenidos”, decía también Dora, según contó su hija. Ese también es su legado, su vida, cómo vivió, sus decisiones, sus relaciones. Nunca a la fuerza, siempre con convicción. Todo lo que creyó, todo lo que creó. Es, como dice Zapata, una artista en toda la extensión de la palabra.

La primera exposición individual de Dora Ramírez tuvo lugar en la sala Rendón del Museo de Zea, antiguo nombre del Museo de Antioquia, en 1967. Ella además, fue fundamental justamente para que el museo cambiara de nombre. Para que el arte no estuviera ligado a ningún apellido.

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