Los niños juegan entre las rosas y los columpios. No hablan, en cambio hay música y movimientos. Se quieren, hasta que llega la muerte y los juegos cambian. Ella se queda en la vida y él se queda en la muerte. Se siguen queriendo.
La mujer de las rosas es una obra del repertorio del teatro La Hora 25. El estreno fue en 1997, y de vez en cuando vuelven a ella, como esta vez que la escogieron para empezar el año.
Como desde la última vez ya han pasado dos años, y de la primera 18, los niños protagonistas no han sido los mismos. “Ellos alcanzan a estar hasta cierta edad, porque para la obra se necesitan que sean niños y no adolescentes, para mantener el sentido. Entonces hay que ir renovando. Los de hace dos años ya crecieron y los de ahora tienen siete años”, dice Gustavo Montoya, comunicador del teatro.
El cambio de los actores ayuda a que la obra no sea la misma cada vez, además del trabajo al que vuelven antes de abrirla al público.
La pieza se basa en el cuento Quién desordena estas rosas de Gabriel García Márquez. A ellos les gusta, también por lo universal. La obra no tiene texto, salvo dos frases breves. Hay, por el contrario, un trabajo de imagen, música y acciones físicas. También está el amor de los niños que crecen.
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