Del 22 al 24 de julio, Cali se convertirá en un punto de encuentro histórico para las ideas, las memorias y las luchas afrodescendientes de América. Más de 1.600 voces, entre académicos, activistas, artistas y líderes comunitarios, llegarán a la ciudad para participar en el IV Encuentro Continental en Estudios Afrolatinoamericanos, organizado por el Afro-Latin American Research Institute.
La relevancia de este encuentro trasciende lo estrictamente académico. Es, como lo define Alejandro de la Fuente, director de ALARI (Afro-Latin American Research Institute) de Harvard, “una fiesta intelectual latinoamericana”.
El encuentro no siempre se realizó en América Latina. Sus primeras dos ediciones tuvieron lugar en la Universidad de Harvard, con una participación que pasó de 200 a cerca de 500 personas. Sin embargo, desde el inicio fue evidente que la demanda más fuerte venía del propio continente. “Comprendimos desde temprano que había una tremenda demanda de participar en estos espacios desde América Latina”, explica De la Fuente.
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Esa realidad llevó a una decisión estratégica, trasladar el encuentro a la región. “Decidimos traer los encuentros a la región para facilitar el acceso y la participación”. El resultado fue contundente, en 2024, São Paulo acogió la tercera edición con más de 1.300 asistentes, y ahora Cali se prepara para superar esa cifra.
¿Por qué Cali es la sede del encuentro?
La elección de Cali responde a motivos históricos y culturales. “No se puede pensar Afrolatinoamérica sin Cali”, afirma De la Fuente, al destacar el papel histórico y cultural de la ciudad en la región. A esto se suma el respaldo del Centro de Estudios Afrodiaspóricos de la Universidad Icesi, aliado estratégico en la organización del evento. Todo esto convierte a la ciudad en un escenario donde academia, territorio y comunidad dialogan de manera directa.
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Uno de los elementos más transformadores del encuentro es su carácter inclusivo. No se trata únicamente de un espacio académico tradicional. “Es una fiesta en la que participan productoras y productores de conocimiento que vienen desde distintos lugares de enunciación, no solo desde las aulas universitarias”, señala De la Fuente. De hecho, subraya que muchas de las personas que participan “normalmente no tendrían acceso a espacios académicos” y que este encuentro busca precisamente abrir esas puertas.
En ese sentido, destaca especialmente “la participación de gente joven, la participación de gente afro y el altísimo porcentaje de mujeres”, como un reflejo de hacia dónde se mueven hoy las agendas de conocimiento en temas de equidad racial. Este encuentro permite visibilizar los generadores de conocimiento que históricamente han quedado por fuera de los espacios que validan su conocimiento.
El conocimiento afrodescendiente desde las comunidades
La magnitud del evento es tan ambiciosa como diversa. De acuerdo con Bronia Greskovicova-Chang, directora asociada de ALARI, se espera la participación de entre 1.500 y 1.600 personas, distribuidas en cerca de 300 paneles, mesas redondas y espacios culturales. El programa incluirá talleres, performances, presentaciones de libros y películas, así como discusiones sobre racismo, desigualdad, salud pública y cambio climático. Cada jornada cerrará con espacios colectivos de reflexión que integran academia, políticas públicas y experiencias comunitarias.
El corazón del encuentro está en reconocer y poner en el centro los saberes, las historias y las experiencias que construyen activistas, panelistas y participantes que desbordan los límites tradicionales de la academia. “Es decir, una historia intelectual de América Latina que se cuente desde la producción intelectual afrodescendiente, porque las comunidades siempre fueron aulas, las comunidades siempre fueron espacios de aprendizaje, las comunidades siempre fueron espacios de transmisión de conocimiento”, afirma De la Fuente.
Para explicarlo, recurre a un ejemplo concreto que revela la profundidad de esa afirmación. “Si tú quieres aprender a fabricar tambores, en casi cualquier país de América Latina tú no puedes ir a la universidad para eso. Eso se aprende en comunidades”, dice. Y añade que esos saberes no son solo técnicos, sino que están ligados a memorias, espiritualidades y formas de entender el mundo que no suelen tener cabida en los espacios académicos tradicionales. Desde esta perspectiva, el encuentro también busca cuestionar las narrativas tradicionales. “No podemos concebir nuestros países sin esas historias, sin esas culturas, sin esas influencias”, afirma.
Sin embargo, también advierte que los desafíos siguen siendo enormes. Si antes la lucha era por la visibilidad, hoy el problema es otro. “El problema es que la visibilidad se traduzca en agendas concretas y efectivas de equidad y de inclusión”, señala. A pesar de los avances legales en países como Colombia, insiste en que aún persisten formas de racismo estructural y exclusión que deben ser desmontadas.
Temas y enfoque del IV Encuentro Continental en Estudios Afrolatinoamericanos
Algunos de los temas que marcarán la agenda del encuentro en Cali reflejan la amplitud y diversidad del campo de los estudios afrolatinoamericanos. Las discusiones abarcarán desde los Afro-Latinx en Estados Unidos, los afrofeminismos, estudios de género y sexualidades, y la antropología y arqueología, hasta áreas como la arquitectura y el urbanismo, la ciencia, tecnología y sociedad y las ciencias políticas y las políticas públicas.
También tendrán un lugar central temas como el derecho, las desigualdades, la educación y la acción afirmativa, así como la historia de la esclavitud y la historia del arte. A esto se suman debates sobre justicia ambiental y cambio climático, literatura y humanidades, migraciones, movilizaciones y resistencias antirracistas, además de expresiones culturales como la música, la danza, el teatro y el performance.
El programa se completa con reflexiones sobre relaciones afroindígenas, religiones y memoria histórica, salud pública y sociología, consolidando un panorama integral para pensar la región desde múltiples miradas.
Durante el 22 hasta el 24 de julio, Cali será un espacio donde las historias que durante mucho tiempo fueron invisibilizadas ocupan el centro de la conversación. Y, sobre todo, será una oportunidad para entender que el conocimiento se construye en los territorios, en las comunidades y en las memorias que han sostenido latinoamérica.
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