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Cultura | PUBLICADO EL 25 marzo 2021

Conversación con Helga Stentzel, la artista que creó la vaca con ropa colgada

  • Helga Stentzel es la creadora de estas obras llamadas surrealismo doméstico. Este caballo, hecho con ropa colgada, se llama Pegasus. Foto: Cortesía HS.
    Helga Stentzel es la creadora de estas obras llamadas surrealismo doméstico. Este caballo, hecho con ropa colgada, se llama Pegasus. Foto: Cortesía HS.
  • Nombre: Smoothie print. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Smoothie print. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Brad pet. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Brad pet. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Crunchy. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Crunchy. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: He sucks. Foto: Cortesía HS
    Nombre: He sucks. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Banana flip flops. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Banana flip flops. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Ice cream cat. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Ice cream cat. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Yoga. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Yoga. Foto: Cortesía HS
  • Helga Stentzel es la creadora de estas obras llamadas surrealismo doméstico. Este caballo, hecho con ropa colgada, se llama Pegasus. Foto: Cortesía HS.
    Helga Stentzel es la creadora de estas obras llamadas surrealismo doméstico. Este caballo, hecho con ropa colgada, se llama Pegasus. Foto: Cortesía HS.
  • Nombre: Smoothie print. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Smoothie print. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Brad pet. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Brad pet. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Crunchy. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Crunchy. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: He sucks. Foto: Cortesía HS
    Nombre: He sucks. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Banana flip flops. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Banana flip flops. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Ice cream cat. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Ice cream cat. Foto: Cortesía HS
  • Nombre: Yoga. Foto: Cortesía HS
    Nombre: Yoga. Foto: Cortesía HS
Laura Tamayo Goyeneche

La creadora detrás de la famosa vaca hecha con ropa colgada habló con EL COLOMBIANO. Un recorrido visual por algunos de sus trabajos.

El estudio de Helga Stentzel es completamente blanco. Minimalista. Para ella, entre más aburrido sea un entorno, más espacio tendrá la creatividad. En la esquina de un pequeño escritorio de madera, que no tiene más de dos metros de ancho, enciende la cámara de su computador y saluda con acento británico. Aunque nació en Rusia, su familia dejó ese país después de la caída del Muro de Berlín y se mudaron a Alemania cuando ella tenía 19 años. Vive en Londres desde hace más de una década, donde estudió publicidad en la Universidad de Artes de Londres.

En la pantalla sonríen su boca y sus ojos achinados sin maquillaje, lleva un suéter color negro, una sudadera, un reloj inteligente de correa dorada. El pelo rubio, partido por la mitad, cae hasta sus orejas. Atrás se ven unos rollos azules, verdes, blancos, ¿serán cartulinas donde hace sus trabajos? Cuenta que son los “fondos” que usa para sus fotografías. Levanta su cámara y a la derecha aparecen cajas transparentes con pintura en aerosol, hilos, anillos, plumas. Menos de 20 libros descansan en una repisa.

Aunque sorprende y divierte en su cuenta de Instagram (tiene 167.000 seguidores) por la curiosidad de sus obras, ella es una experta del aburrimiento y la cotidianidad. Su entrenamiento como observadora profesional empezó en casa de sus abuelos, en Rusia, donde no había mucho para hacer en las vacaciones y ella se entretenía mirando el techo y buscando formas. Esa habilidad la convirtió ahora en la cara de una corriente que ella misma ha bautizado surrealismo doméstico. Conversamos con ella sobre su historia y la inspiración detrás de sus obras.

¿Quién es Helga?

“Soy artista visual y me gusta mucho mirar las cosas durante más tiempo de lo socialmente aceptado. Me gusta la observación visual y también la llamo meditación. Cuando veo algo, me gusta mirarlo bien, probablemente desde diferentes ángulos. Y mi marido lo odia. Por ejemplo, cuando llegamos a un restaurante y me pongo a mirar el pan u otras cosas porque me gustan mucho las texturas y los colores. Siempre me pregunto qué más podría verse allí, como, ya sabes, todas esas burbujas en el pan, ¿qué más podría haber allí? ¿Podría haber animales? ¿Podría haber fruta o alguna otra cosa? Y esto es lo que siempre ocupa mi cerebro. Es solo la observación. En mi tiempo libre me gusta tocar guitarra. También tengo dos hijos, uno de siete y otro de once años y me gusta pasar tiempo con ellos, especialmente ahora que estamos en cuarentena aquí en Inglaterra. El colegio estuvo cerrado durante más de tres meses. Tenemos que pasar mucho tiempo juntos”.

Dice que sus trabajos son surrealismo doméstico, ¿cómo lo define?

“El surrealismo doméstico consiste en convertir un objeto normal, casero, en otro objeto común y muy normal, utilizando simplemente la imaginación. No estoy añadiendo nada, tal vez un detalle o dos. Pero la magia ya está ahí. Se trata de verla y presentarla a la gente para que no se pierdan de lo que quiero decir. Mis temas son muy realistas.

Si has visto mi cuenta, habrás notado que en realidad no represento ningún mundo imaginario ni magia o unicornios, ni planetas lejanos en el espacio. Probablemente no tengo imaginación para eso. Pero también disfruto mucho de lo que ya tenemos. Y creo que es muy emocionante ver lo que las cosas que nos rodean tienen para ofrecer. Por ejemplo, que la camiseta no puede ser solo una camiseta, puede ser la parte de adelante de una vaca o un buey o un toro, o que las rebanadas de pan pueden parecer un perro. Esto hace que mi surrealismo sea diferente de otros estilos. Es muy peligroso porque es muy básico. La belleza está realmente en el ojo del que mira. No utilizo ninguna herramienta específica para inventar algo nuevo. Exploro lo que ya existe y lo muestro”.

¿Por qué pasó del mundo de la publicidad al arte?

“Creo que la publicidad siempre ha tenido una conexión muy profunda con el arte. Así que no fue una transición difícil. Pero dejé la publicidad cuando tuve mi primer hijo, me di cuenta de que en ese momento era demasiado para compaginar la maternidad con un trabajo exigente en una agencia de publicidad. Dejé mi trabajo, me independicé y empecé mi pequeño negocio. En aquel momento eran accesorios para niños. Me dediqué a ello durante algunos años, eso fue en realidad por lo que empecé mi cuenta de Instagram. Me di cuenta de que la gente no estaba interesada en ver fotos de mis productos, sino que mis clientes querían entretenerse. Querían ver algo más que camisetas y guantes. Y empecé a experimentar. Mis hijos y yo hacíamos muchas cosas divertidas en casa, como construir pistas con apio y arvejas. Decorábamos los pomos de las puertas. Construíamos animales con brócoli, hacíamos muchas cosas. Con el tiempo me di cuenta de que en realidad estaba disfrutando de eso más que el negocio real, más que los guantes y camisetas. Empecé a invertir más tiempo en el desarrollo de mi cuenta de Instagram y a compartir más cosas, más experimentos y más ilustraciones. Fue la diversión lo que me hizo convertirme en artista”.

Entonces tiene que ser muy divertido ser hijo suyo...

“Oh, yo no diría eso (risas)... Cuando veo algo en un objeto soy como: ‘No toques eso, no comas eso. Tenemos que hacer algo con este alimento. Y qué pasa si lo hacemos. Y qué pasa si no funciona. ¿Qué pasa si es un ciervo o tal vez es un zorro?’ Luego no uso ninguno de los objetos que separé para una obra y mis hijos son como: ‘Ay Dios, ¿podemos simplemente comer?’ Creo que ellos también aprenden de eso. Por ejemplo, el menor es muy artístico. Le gusta ver animales en las formas de las nubes y también nota patrones en el grano de la madera”.

Nombre:<i> Crunchy</i>. Foto: Cortesía HS
Nombre: Crunchy. Foto: Cortesía HS

¿Y cómo pasaba su infancia, con qué se quitaba el aburrimiento?

“Mis abuelos vivían en un pueblo que estaba a una hora de mi ciudad natal, Omsk, y yo solía pasar allí mis vacaciones de verano y también el resto de vacaciones y fines de semana. Íbamos con la familia y ayudábamos a mis abuelos con los animales que tenían.

Yo soy hija única, no tengo hermanos. Entonces tenía mucho tiempo libre y no tenía computador ni había muchos libros en casa de mi abuela. Así que solía jugar con lo que había. Todas las mañanas abría los ojos y pasaba mucho tiempo mirando el tapiz que estaba encima de la cama, que tenía dibujos florales. Me gustaba mucho buscar animales y caras en las flores. Probablemente ahí fue donde empezó todo. También me gustaba dibujar e incluso publiqué un periódico un verano, escribí todos los artículos.

Creo que la creatividad tiene sus raíces en el aburrimiento. Es genial cuando los niños tienen un poco de aburrimiento, y creo que hoy en día es un lujo, en realidad. Cuando veo que mis hijos han crecido con tantas distracciones como los videojuegos y la televisión, no tienen mucho tiempo para sentarse y observar algo. Pero para mí, creo que fue muy beneficioso. Ellos encontrarán sus propios caminos. Estoy segura de que de mi infancia vienen mis puntos fuertes como diseñadora y como observadora de la realidad”.

¿Qué artistas han inspirado su trabajo?

“Estuve muy influenciada por Rene Magritte. Vi muchos de sus cuadros en los libros de arte que teníamos en casa y también en la biblioteca de la universidad. Admiraba su obra más que la de Salvador Dalí. Su surrealismo, por alguna razón, me parecía más interesante. Era más sencillo, pero creo que me parecía mucho más basado en las ideas que el trabajo de Salvador Dalí. Y más tarde descubrí a Chema Madoz, que es un fotógrafo español increíble y que también es surrealista, pero fotógrafo, mientras que Magritte era pintor, y tuvo una gran influencia en mi trabajo y en mi vida, porque me dije: ‘Vaya, ¿es eso posible? Wow, qué gran idea’.

Creo que él comenzó a trabajar incluso antes de los días de Photoshop. Lo que estaba haciendo era realmente maravilloso, estaba combinando imágenes sin todas las herramientas de manipulación de fotos que tenemos ahora. Esas son las dos personas que han tenido una gran influencia en mi trabajo. Y, obviamente, cada artista que encuentro me deja una impresión. Por ejemplo, el año pasado visité una exposición de Martin Park, un fotógrafo inglés, y también me gustó mucho, aprendí algunas cosas de él y sigo aprendiendo de fotógrafos y pintores de todas partes. Aprendo mucho de mi cuenta de Instagram porque sigo a algunos artistas maravillosos como Christopher Neeman y Javier Jaen”.

¿Usa Photoshop para sus trabajos o algún tipo de herramienta?

“Uso una cámara, uso Photoshop para ordenar mis imágenes y también una gran cantidad de preparación. Las imágenes de los animales (bueyes o vaca) de la línea de ropa se tomaron en un día. Pero para capturar eso tuve que encontrar una chaqueta particular y luego una camiseta de una forma particular con una raya y un lugar particular. Y como no pude encontrarla, la creé yo misma. La pinté con spray y luego la colgué en el tendedero y, de nuevo, jugué mucho con la posición de la camiseta, con la posición de la chaqueta, me aseguré de que la chaqueta colgara de tal manera que también se pareciera al cuello de la vaca.

No creo que ni siquiera sea una herramienta, son solo trabajos de preparación. Es venir con una idea y luego asegurarse de que funciona de la manera más simple posible. Trabajo mucho con Photoshop y a veces también con imágenes de stock. El año pasado tuve una colaboración con Shutterstock donde me pidieron que creara algo con las fotos. Hay una en mi cuenta donde se puede ver una salsa de chocolate en forma de gato, y esa imagen fue manipulada en Photoshop: una parte de ella es el propio helado y salsa de chocolate y otra imagen era una jarra con salsa de chocolate. Combiné las dos. En ese momento nos estábamos mudando de casa y todos mis utensilios estaban en las cajas. No había forma de capturar algo bonito con salsa de chocolate, pero creo que salió bastante bien. Les gustó”.

¿Qué otros proyectos tiene además de su marca personal?

“Trabajo con una agencia de redes sociales que me envía briefs de diferentes clientes, y si me parece que encaja bien, hago un trabajo para ese cliente. No suelo publicar ese trabajo en mi cuenta a menos que me lo pidan. Pero sí, trabajo como creadora de contenido de redes, además de artista, y a veces también colaboro con agencias de publicidad. Como tengo experiencia, sé exactamente lo que quieren. A veces me envían correos electrónicos para pedirme ideas o permiso para utilizar un concepto concreto”.

Entonces es influenciadora...

“Creo que se me puede llamar influencer porque tengo bastantes seguidores en Instagram y además conozco a gente del mundo artístico. Por ejemplo, hablando de la colaboración con Shutterstock que tuve el año pasado, recibí bastantes mensajes agradeciéndome que les introdujera en la plataforma porque no sabían que era tan fácil descargar imágenes de manipulación fotográfica, otros no sabían que eran imágenes libres de derechos. Y yo les introduje en esa faceta del negocio de la fotografía. Así que para ellos, supongo que se me puede llamar influencer, pero no lo soy en el sentido tradicional en el que, ya sabes, muestro mis productos de belleza o mi ropa”.

¿Por qué decidió vivir en Londres?

“Cuando nos mudamos a Alemania no estudié en ningún sitio durante un año. Solo estaba explorando lo que había por ahí. Sabía que no iba a ser diseñadora de vestuario. Quería explorar otras cosas. Fue entonces cuando descubrí el diseño gráfico y descubrí la Escuela de Artes Saint Martin (de la Universidad de Londres). Fui de visita un verano y me di cuenta de que ese era el lugar donde quería estudiar. Vine a estudiar aquí en 2005, y he estado viviendo aquí desde entonces, con una breve pausa en la que mi marido y yo nos fuimos a Estados Unidos durante dos años, pero la mayor parte del tiempo he estado en Londres”

Laura Tamayo Goyeneche

Quiero pasarme la vida aprendiendo cosas nuevas y me hice periodista para asegurarme. Escribo sobre tecnología y gastronomía en la sección de Tendencias.

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