El edificio donde ahora está la Casa de la Memoria fue construido simulando un túnel: ingresar significa pasar de un lado a otro y así plantearle al espectador una transición, un recorrido que va de la oscuridad a la luz, como ocurrió con la violencia en Medellín.
Hace seis años fue entregado este espacio, uno de los más nuevos del Valle de Aburrá, ubicado en el Parque Bicentenario, cerca al parque del barrio Boston. Hoy, los 3.800 mts2 de equipamiento se erigen como un estandarte de reconciliación.
Las obras en esta institución son producciones del pasado violento del país en los últimos cincuenta años, con énfasis en contenidos de ciudad. Su más reciente exposición, Medellín|es 70, 80 y 90, recuerda esas tres décadas determinantes de lo que hoy es la capital antioqueña.
El Museo propuso estas 10 obras esenciales que recogen historias para no olvidar.
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