Las empresas promotoras de salud (EPS) y los prestadores de servicios (IPS) están apretados por cuenta de una cuantiosa deuda de $10 billones, de la que solo se reconocen $5 billones.
Los pacientes pagan los platos rotos de los líos del sector salud. La Alianza 14+1 dice que usuarios de EPS se ven forzados a entrar por urgencias y colapsan ese servicio.
FOTOjuan antonio sánchez.
Cinco billones de pesos es tanta plata, que en manos de una persona le darían para estar en la lista de los cinco hombres más ricos de Colombia. Tal suma equivale a una década de recaudos del Impuesto Predial de la capital antioqueña y a 53 veces lo que paga en un año el Municipio de Medellín a sus pensionados. Así de grande es la brecha que hay entre el monto de una deuda vencida que reclaman los prestadores de servicios de salud del país y lo que están dispuestos a pagarles sus acreedores.
En plata blanca, el lío es así: quienes ya atendieron a beneficiarios del sistema de salud pública exigen el pago de 10 billones 653.801 millones de pesos, por facturas que llegan a tener más de 720 días de vencidas.