Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
La historia de una guerrillera y un policía enamorados mientras él buscaba el campamento del “Mono Jojoy”.
Si no fuera porque el día de su fuga se voló otro guerrillero, Maritza* no contaría hoy su historia sentada en su casa en ese barrio alto de Medellín, donde la vista perpendicular hacer ver las otras casas, las de abajo, tan empinadas, que parecen rodar por la ladera.
Su casa no es grande. Es apenas un recuadro de paredes blanqueadas, con uno que otro retoque de color para darle vida a un muro carcomido por la humedad amarillenta que amenaza regarse por toda la vivienda. Y el techo no es tan alto, cabe un hombre de pie, pero al entrar debe agacharse para no toparse con el número de la puerta en la frente. En la sala hay un crucifijo, lo demás, son fotografías de ella y su esposo, y un montón de cartas pegadas sobre tablas—algunas también amarillentas—...