La periodista columnista y gestora cultural, Aura Lucía Mera, falleció al mediodía de este domingo, 29 de marzo.
El deceso de una de las periodistas más reconocidas del Valle del Cauca ocurrió a las 12:45 p. m. tras sufrir, al parecer, un infarto cerebral.
Así lo confirmó el exgobernador del Valle y escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal en su cuenta de X: “A las 12:45 falleció la columnista de El Espectador y El País, Aura Lucía Mera. Respetando su voluntad anticipada, sus hijos se abstuvieron de prolongar su sufrimiento luego del infarto cerebral masivo que tuvo. Duele. Duele”.
El diario El País recordó su trayectoria de más de seis décadas vinculada a esa casa editorial, “medio en el que comenzó a escribir desde 1964 y que se convirtió en su principal espacio de expresión”.
Así mismo, resaltaron su experiencia como directora de Colcultura y su participación en el festival literario Oiga Mire Lea, “consolidándose como una promotora de las letras” en el Valle del Cauca.
Fue tal su impacto en esa región que la Gobernación del Valle le otorgó, en 2022, la medalla ‘María, de Jorge Isaacs’, por “su aporte a la cultura y la promoción de la lectura en el departamento”.
“Los reconocimientos son importantes, pero lo fundamental es que uno como ser humano sienta que realmente ha aportado un grano de arena, con pasión, honestidad y alegría”, dijo Mera en ese homenaje que se llevó a cabo en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero.
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Además de su trayectoria como periodista y columnista, Mera también publicó varios libros en los que narró experiencias muy personales como su adicción al alcohol y las drogas, de lo que habló de manera abierta y le sirvió para afrontar su proceso de recuperación.
Aura Lucía Mera dejó escrito cómo quería ser despedida
En sus columnas, así mismo, abordó temas como la muerte y, de hecho, en su publicación Perder el miedo, del 26 de febrero de 2024, contó que después de un funeral reflexionó con su familia cómo quería ser despedida cuando muriera.
Como si fuera un acto premonitorio, Mera le prohibió a su familia “mantenerme como un vegetal lleno de tubos” y en su lugar, “darle una muerte digna”. También pidió una ceremonia privada, evitar trajes negros, ser cremada y que sus amigos la recuerden en un almuerzo escuchando su música favorita.
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Este es un aparte de la columna Perder el miedo, de Mera:
“(...) Les recalqué que quería una muerte digna y prohibí mantenerme como un vegetal lleno de tubos y artefactos tecnológicos. Quiero ser cremada, acompañada solamente por la familia más cercana y luego, como recuerdo, invitar a un almuerzo a todos los amigos: prohibición de vestidos negros, un brindis a la vida, poner a volar mariposas de colores, mi música preferida con la Salve rociera, boleros, tangos y canciones de Édith Piaf. Parte de mis cenizas las lanzarán al aire en el bosque de niebla para seguir en libertad total, fundida con el viento; el resto, bajo un árbol. Nada de llantos ni lamentos.