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Colombia | PUBLICADO EL 18 mayo 2020

Aún falta para ver la luz en la reconstrucción de Mocoa

  • La avalancha del 31 de marzo de 2017 dejó un saldo de 330 fallecidos y decenas de damnificados en 17 barrios. FOTO Andrés Cardona
    La avalancha del 31 de marzo de 2017 dejó un saldo de 330 fallecidos y decenas de damnificados en 17 barrios. FOTO Andrés Cardona
  • La avalancha del 31 de marzo de 2017 dejó un saldo de 330 fallecidos y decenas de damnificados en 17 barrios. FOTO Andrés Cardona
    La avalancha del 31 de marzo de 2017 dejó un saldo de 330 fallecidos y decenas de damnificados en 17 barrios. FOTO Andrés Cardona
Por Leonardo Botero Fernández

En Mocoa, después de tres años de la avalancha que casi destruye la ciudad, no hay certezas sobre el futuro y sienten que están en el mismo lugar que en 2017, con el riesgo siendo una constante. En la capital de Putumayo hablan de obras retrasadas o completamente paradas, contratos irregulares y falta de voluntad por parte de las autoridades para terminar la reconstrucción de la ciudad.

Era la noche del 31 de marzo de 2017. La temporada de lluvias ya estaba cerca, cuando un torrencial aguacero hizo que los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco se desbordaran generando una avalancha que causó la peor tragedia en Putumayo. El sábado 1 de abril, la ciudad se despertó colapsada, con casas bajo el lodo y con miles de víctimas, entre muertos y heridos.

El conteo oficial habla de 330 muertos, sin embargo, algunas personas llegan a afirmar que el número es mayor. El caso es que no pasaron muchas horas entre la avalancha y el inicio de ayudas nacionales e internacionales. El país había quedado paralizado ante la tragedia y la atención se centró en ayudar a los damnificados de los 17 barrios que fueron alcanzados por la avalancha.

Sin embargo, tres años y un mes después, la situación es distinta. O al menos así lo denuncian desde la Mesa Única de Participación Ciudadana del Proceso de Reconstrucción de Mocoa, la veeduría conformada por putumayenses que decidieron poner los ojos sobre los procesos iniciados para la reconstrucción. Y, en su opinión, la vigilancia ha evidenciado múltiples irregularidades.

Los proyectos quietos

Cuando la avalancha llegó, arrasó con todo lo que se encontraba a su paso. Como todo fenómeno natural, no tuvo contemplación. Entre lo que se llevó se contaban centenares de casas, por lo que muchos damnificados quedaron sin una vivienda digna. En un primer momento, el Gobierno nacional les dio un subsidio de arriendo con la promesa de que construiría 1.548 viviendas. Sin embargo, hasta el momento apenas se han entregado 330 casas. Las restantes 1.218 están pendientes de la construcción y sin mayores avances.

“La reconstrucción de Mocoa está tirada, abandonada, sin doliente. Todas las obras que inicialmente dejó el Gobierno nacional adjudicadas con contratistas de diferentes regiones del país, menos con profesionales del Putumayo, están suspendidas en su mayoría”, dice Manuel Ramos, miembro de la Mesa Única.

El ingeniero Gil Marino, compañero de Ramos en la veeduría, tiene una opinión similar. “El problema es que aquí no ha habido quién se apersone de estas obras, no ha habido quién nos defienda. Nosotros como veeduría hemos hecho denuncias, solicitamos documentación sin respuesta. Todo ha sido muy complicado”, asevera con un dejo de rabia y resignación.

Incluso, desde la nueva administración plantean una situación similar. El secretario de Planeación del municipio, Leonel Ceballos, asegura a EL COLOMBIANO que “el alcalde se ha pronunciado, las veedurías han colocado sinnúmero de denuncias, pero hasta ahora no ha sucedido nada. Mocoa sigue en riesgo y ahora más que nunca, porque ya entramos en la época invernal”.

En esa preocupación surge otra arista de los temas que trasnochan a los habitantes de Mocoa: las obras de mitigación del riesgo de deslizamientos, una serie de intervenciones en los ríos para evitar que se desborden durante la lluvia. “Cada que llueve en Mocoa hay pánico. Las precipitaciones son fuertes y permanentes, sobre todo en esta época”, expresa Ramos con inquietud.

Otros proyectos que no avanzan también preocupan a los mocoanos. Entre ellos se cuentan la construcción de una nueva cárcel, la plaza de mercado y un megacolegio para que los menores de edad puedan estudiar. No obstante, hay un tema que resalta sobre todos los demás: la construcción del acueducto.

Desde la avalancha, Mocoa se encuentra sin agua potable y con un servicio de acueducto intermitente. La mesa de participación ciudadana denuncia que “el gobierno dispuso $24 mil millones para reconstruir las redes de suministro. Pero hoy, después de tres años, no se han entregado. Hay una infraestructura, pero toda la malla interna del perímetro urbano no se ha cambiado. Y así se cambie, no será funcional porque la cuenca hidrográfica tiene problemas de inestabilidad geológica”.

Incluso el alcalde mocoano, Jhon Jairo Imbachi, manifiesta su preocupación por el hecho de que no haya acueducto. Cuando habló con EL COLOMBIANO, el pasado jueves, manifestó que ya llevaban tres días seguidos sin agua y se preguntó cómo podían atender la emergencia del coronavirus –que todavía no ha llegado al municipio– si no se puede garantizar algo tan básico como el lavado de manos.

La Vicepresidencia, por su parte, informó que “uno de los principales proyectos es la reconstrucción del sistema de acueducto, el cual cuenta con una inversión de 24.000 millones de pesos y registra un avance del 72,5%. Este proyecto se encuentra en ejecución implementando los protocolos de bioseguridad”.

Qué dice el gobierno

Desde la veeduría son críticos con las autoridades encargadas de la reconstrucción. Sin embargo, la Vicepresidencia –encargada por el presidente Iván Duque para adelantar los proyectos en Mocoa– defiende su papel e insiste que ha actuado de manera adecuada para ayudar a todos los damnificados. En un cuestionario, esa dependencia respondió a este diario sobre cómo se ha hecho. “El objetivo del trabajo en Mocoa no se limita sólo a la voluntad de reconstrucción, sino a establecer una hoja de ruta para que la ciudad salga más fortalecida de lo que estaba. Jamás podremos recuperar la Mocoa de antes, pero sí podremos crear mejores condiciones de vida para sus ciudadanos”, señalaron desde el despacho dirigido por Marta Lucía Ramírez.

En ese sentido, indicaron que son 122 proyectos en total para los que se tiene una asignación presupuestal de $2,3 billones. De ese dinero, se han ejecutado $198 mil millones, están en ejecución otros $601 mil millones y faltan aún por asignarse $1,5 billones.

Sobre las quejas de los ciudadanos que dicen no sentirse escuchados por ninguna autoridad, desde el Gobierno nacional afirmaron que “hemos propiciado espacios de diálogo directo con la comunidad, escuchando sus expectativas y solicitudes, como sucedió con la Mesa de Participación Ciudadana para la Reconstrucción de Mocoa que ha participado en reuniones”.

Y añaden para explicar las demoras, que “los procesos de construcción no están paralizados, se sufrió una disminución en la ejecución de los contratos de obra debido a la coyuntura que atraviesa el país, no obstante, los contratistas de obra están organizando la implementación de los protocolos de bioseguridad para la prevención de la transmisión de la covid–19”.

La Vicepresidencia plantea que faltan tres años para terminar las obras y Mocoa “salga fortalecida”. Sin embargo, para los habitantes de la ciudad este plazo parece lejano para sus necesidades, que son inmediatas.

3
años faltan, según la Vicepresidencia, para concluir la reconstrucción.
2,3
billones de pesos es el valor total de la inversión que se planea hacer en Mocoa.
en definitiva

Autoridades locales y habitantes insisten en que la reconstrucción es un proyecto abandonado. Gobierno defiende su gestión y dice que faltan tres años para finalizar la reconstrucción de la ciudad.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS la covid, otra preocupación

Aunque no se han presentado casos en e Mocoa, a las autoridades locales les preocupa el coronavirus, pues tendrán que enfrentar, como dice el alcalde Jhon Jairo Imbachi, una doble calamidad. El mandatario asegura que, por ejemplo, la red hospitalaria no es lo suficientemente fuerte, sumado al problema del acueducto. “Tenemos una doble calamidad pública. Mocoa pide auxilio al gobierno. Hay muchísima gente sin ingresos. Sería catastrófico que el coronavirus llegue a la ciudad. Hemos trabajado durísimo, adelantando los proyectos, pero necesitamos apoyo”, dice.

Leonardo Botero Fernández

Periodista de la UPB y especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central (Bogotá). Escribo.

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