El día de la independencia verdaderamente se vivió el 20 de julio en el Congreso. La elección de Honorio Henríquez (Centro Democrático) como presidente del Senado, quien se impuso a Alfredo Deluque (Partido de La U), demostró que las lealtades partidistas no son inamovibles y que el Legislativo conserva una lógica propia, incluso frente a los acuerdos anunciados por las bancadas.
Aunque en los pasillos del Capitolio y en las redes sociales se atribuyó parte de la victoria de Henríquez al respaldo del Pacto Histórico, en una alianza pensada casi imposible, lo cierto es que esos votos, aunque fundamentales, eran por si mismos insuficientes: sumando los del CD y el Pacto llegaban a 43, lo que no alcanzaba para las mayorías. Henríquez también necesitó el apoyo de congresistas “indecisos” de partidos que, en teoría, habían comprometido su voto con Deluque.
Las cuentas previas parecían favorecer ampliamente al senador del Partido de la U. Antes de la elección tenía asegurados 51 votos, respaldos que los partidos habían oficializado en comunicados públicos. Luego llegaron los tres votos del MIRA, colectividad que postuló su nombre para la presidencia del Senado. Con ello, Deluque sumaba 54 apoyos, dos más de los 52 necesarios para imponerse.
Pero la matemática política terminó siendo muy distinta a la del papel. Al final, cerca a la medianoche, Deluque obtuvo apenas 45 votos, nueve menos de los que tenía comprometidos. Es decir, varios congresistas decidieron apartarse de la decisión de sus bancadas y votar por otro candidato.
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El carácter reservado de la votación impide conocer con certeza quiénes cambiaron su voto. Sin embargo, distintos congresistas consultados por EL COLOMBIANO coinciden en que los “volteados” habrían salido principalmente de partidos tradicionales que durante el gobierno de Gustavo Petro respaldaron varias de las reformas sociales impulsadas por el Ejecutivo.
Entre los nombres que más se mencionan figura la liberal María Eugenia Lopera, a quien el presidente Gustavo Petro felicitó públicamente en X el pasado 8 de marzo.
También aparece su copartidario Fabio Raúl Amín, quien durante el cuatrienio expresó en varias oportunidades su respaldo a algunas de las reformas sociales impulsadas por el gobierno saliente.
En el Partido Conservador, entre los nombres que han circulado están los de Liliana Benavides, Daniel Restrepo —quien fue sancionado por su colectividad tras apoyar la reforma pensional del gobierno Petro— y Miguel Ángel Barreto.
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En el Partido de La U, algunos congresistas consultados por este diario mencionan a Antonio Correa, quien durante la campaña presidencial manifestó abiertamente su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda.
En la Alianza Verde también han surgido versiones sobre posibles cambios de voto. Algunas fuentes del Senado hablan de al menos tres integrantes de esa bancada.
“Esto deja tres lecturas: hubo un exceso de prepotencia, de soberbia y de lentitud por parte de quienes respaldaban al candidato del gobierno. Claro que algunos se aprovechan y ponen sus votos a cotizar alto; otros, en cambio, simplemente fueron coherentes con su ideología de oponerse al gobierno entrante”, aseguró bajo reserva uno de los senadores consultados por este medio.
Mensajes del Congreso
Más allá de las cuentas y de los nombres, la elección dejó varios mensajes políticos.
Para Andrés Sampayo, doctor en Estudios Políticos de la Universidad del Rosario, la jornada confirmó que “en Colombia hay tres poderes, no uno” y que el Congreso conserva márgenes importantes de autonomía frente al Ejecutivo, lo que ya se había notado en el cuatrenio pasado, cuando el Senado se mostró “rebelde” ante iniciativas del gobierno Petro que no compartía.
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En ese sentido, terminó primando una de las reglas no escritas que durante años ha marcado la relación entre el Gobierno y el Legislativo: que la Presidencia del Senado, en el primer año del cuatrienio, quede en manos de la bancada mayoritaria de gobierno.
Desde el Centro Democrático, además, han insistido en que la elección de Honorio Henríquez no modifica su relación con el Ejecutivo, pues seguirá haciendo parte de la coalición de gobierno.
“Aquí hay dos caminos: uno, que el nuevo gobierno comprenda que somos sus aliados, que lo apoyamos en la segunda vuelta de manera incondicional, que fuimos el primer partido en declararnos de gobierno y somos sus compañeros; o dos, que gane la tesis de unos odiadores del Centro Democrático que están alrededor, cuyo objetivo no es vernos como aliados sino destruirnos”, afirmó el senador Hernán Cadavid en diálogo con este medio.
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La votación también dejó otra conclusión: la disciplina partidista sigue siendo desigual.
Para el analista político Alejandro Chalá, el resultado confirma que el Congreso atraviesa un momento de fragmentación política en el que el Gobierno de Rodrigo Lara tendrá que construir mayorías proyecto por proyecto y negociar con distintos sectores del Legislativo.
Sampayo coincide en que la jornada evidenció diferencias profundas entre las colectividades.
“La disciplina se reparte según la identidad del partido. Pacto Histórico y Centro Democrático, las dos bancadas más grandes, votaron en bloque y por eso se impusieron. Los tradicionales hicieron lo contrario: anunciaron en bancada que apoyaban a Deluque y en la urna secreta se desgranaron: donde hay piso ideológico hay disciplina y donde solo hay cálculo político, cada quien jala para su lado”, señaló.
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La victoria de Uribe
La disputa por la Presidencia del Senado también escondía una discusión más amplia: quién ejercerá el liderazgo de la derecha colombiana durante los próximos cuatro años.
El resultado dejó claro que el Centro Democrático, aunque comparte coincidencias programáticas con el gobierno de Abelardo de la Espriella, mantendrá autonomía política y continuará disputándole ese espacio al nuevo movimiento de Defensores de la Patria que Abelardo busca convertir en partido.
Y es que justamente tras conocerse el resultado, el exsenador y estratega político José Obdulio Gaviria les pidió a los más cercanos a De la Espriella que volvieran a tratar al expresidente Álvaro Uribe “con el respeto que se merece”.
En un primer momento, el entonces ministro del Interior, Rodrigo Lara, optó por un tono conciliador. Lo mismo hizo el presidente electo, quien incluso sostuvo una conversación telefónica con Honorio Henríquez después de la elección.
Más tarde, sin embargo, Lara afirmó que el nuevo Gobierno no necesitaría en exceso al Congreso y sostuvo que no sería una administración “reformista”, pese a que varias de las principales propuestas anunciadas por De la Espriella deberán pasar necesariamente por el trámite legislativo.
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Por su parte, el presidente electo publicó un mensaje felicitando al nuevo presidente del Senado. “El Senado eligió al Dr. Honorio Henríquez como su presidente. Lo felicito y le deseo éxitos en una gestión que, estoy seguro, estará marcada por su sentido de diálogo, consenso y respeto por la institucionalidad”.
¿Nació el “petrouribismo”?
Una de las interpretaciones que más circularon después de la elección fue la supuesta aparición de un “petrouribismo”. Sin embargo, los analistas consultados por este diario consideran que esa lectura resulta apresurada.
En esta ocasión, explican los expertos, el objetivo de cada bancada era distinto. El analista Chala explicó que, para el Pacto Histórico, respaldar a Henríquez significaba enviar un mensaje de oposición frente al nuevo Gobierno.
Para el Centro Democrático, la prioridad era demostrar que sigue siendo una fuerza determinante dentro de la coalición de gobierno y que conserva capacidad para incidir en las grandes decisiones del Congreso.
“Ni ellos han cedido en sus ideologías ni nosotros”, dijo el propio Honorio Henríquez a EL COLOMBIANO. Y miembros de ese partido recordaron que hace dos años, cuando el Senado eligió como presidente al conservador Efraín Cepeda —quien obtuvo más de 90 votos—, tanto el Centro Democrático como el Pacto Histórico, La U y otros, terminaron respaldando su candidatura.
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Preguntas y respuestas
- ¿Por qué ganó Honorio Henríquez la presidencia del Senado y no Alfredo Deluque?
- Honorio Henríquez ganó porque logró 56 votos frente a los 45 de Alfredo Deluque. Aunque recibió apoyo del Centro Democrático y del Pacto Histórico, su victoria también dependió de congresistas que cambiaron su voto frente a los acuerdos anunciados previamente.
- ¿El voto del Pacto Histórico por Honorio Henríquez significa una alianza con el Centro Democrático?
- El respaldo del Pacto Histórico a Honorio Henríquez no implica una alianza política con el Centro Democrático. Analistas señalan que fue una coincidencia táctica para enviar un mensaje al nuevo gobierno y no un acercamiento ideológico entre ambas fuerzas.
- ¿Cómo se elige al presidente del Senado en Colombia y por qué es importante ese cargo?
- El presidente del Senado es elegido mediante votación de los senadores al inicio de cada legislatura. El cargo es clave porque dirige las sesiones, influye en el trámite de proyectos y tiene un papel central en la organización de la agenda legislativa.
- ¿Qué consecuencias tiene la elección de Honorio Henríquez para el gobierno de Abelardo De la Espriella?
- La elección muestra que el nuevo Gobierno deberá negociar con un Congreso menos predecible y construir mayorías caso por caso. También evidencia la autonomía del Legislativo frente al Ejecutivo y la importancia de los acuerdos entre bancadas.