Los representantes de las Farc en La Habana dejaron en claro dos aspiraciones: que el Papa Francisco dialogue con ellos en su visita a la isla y que el Gobierno “considere un cese unilateral al hostigamiento contra líderes políticos y sociales de oposición”.
Al final del ciclo 38 de las negociaciones la cúpula de la guerrilla hizo un resumen de lo alcanzado y se mostró positiva frente a los diálogos: “Nunca antes en un proceso de paz se había decidido poner en marcha, con el protagonismo de las víctimas, un sistema con la pretensión de consolidar la paz y la convivencia”.
El problema, señaló la delegación de paz de las Farc, es que “falta coherencia entre lo que ocurre en la mesa y lo que sucede en el territorio nacional”. Al parecer, no cayeron...