Ser joven y emplearse incluye múltiples retos para los que nos entrenan poco o nada. El primero, y más importante, es conseguir ese primer trabajo que nos dé el recibimiento a la vida laboral. Luego, vienen otros cargados de decisiones adultas: en qué EPS seré cotizante, qué tipo de contrato voy a firmar y en qué fondo de pensiones empezaré un ahorro programado para la vejez. Este último es quizás el menos vigilado, pues es poco usual pensar en esa etapa cuando apenas empieza la vida laboral.
“Tanto así que, si ese no fuera un requisito por ley para tener un trabajo formal, la mayoría preferiría no destinar parte de su salario a un fondo de pensiones”, asegura el magíster en economía Christian Marcelo Chaura, gerente de la empresa Pensiónte ABC,...