El exministro del Interior, Juan Fernando Cristo –de la mano de su movimiento, En Marcha– resolvió este viernes que, de cara a la consulta interpartidista del próximo 8 de marzo, participará en el mecanismo que planean sectores de izquierda bajo el denominado “Frente por la vida”, donde se mediría, entre otros, con el candidato Iván Cepeda: el favorito en las encuestas.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Cristo explica las razones que lo llevaron a elegir esta consulta por encima de la que está preparando la exalcaldesa Claudia López, quien lo invitó a él y a otros dirigentes como Sergio Fajardo. Advierte que la consulta de izquierda no puede ser solamente para repetir la de octubre pasado, ni puede tener “como único propósito” garantizar la continuidad del gobierno de Gustavo Petro.
Cristo insiste en que no es viable una constituyente, “a menos que hubiera un gran acuerdo nacional”. En esa línea, defiende que el Gobierno Petro cuenta con “una imagen positiva importante al final de su periodo”, al tiempo que ratifica que Colombia no está para improvisaciones ni populismos. Anuncia que levantaría todas las mesas de paz en caso de ser elegido presidente.
Esta semana visitó Medellín, ¿qué lo trajo a tierras paisas?
Estoy visitando todas las regiones de Colombia para presentar nuestra propuesta de campaña presidencial y dialogar con la ciudadanía y sectores sociales. También vengo a acompañar a los candidatos de En Marcha en Antioquia al Congreso: Luis Bernardo Vélez a la Cámara, Juan David Gómez al Senado y Damián Lugo a la Cámara. Estamos en plena campaña, concentrados especialmente en nuestras propuestas de seguridad y salud.
¿Por qué es clave Antioquia en términos electorales?
Para cualquier candidato y en cualquier elección –para nadie es un secreto–, Medellín y Antioquia son ejes fundamentales de la actividad política del país. He dicho en diversos escenarios que la gente aquí sabe que conmigo tendrán un presidente que trabajará con y por Antioquia, como lo demostré las dos veces que fui ministro del Interior. Más allá de diferencias políticas, necesitamos un Gobierno Nacional que trabaje de la mano con gobernadores y alcaldes en beneficio del ciudadano.
Estuvo muy apetecido para participar en las consultas. La semana pasada Claudia López lo invitó a una con Sergio Fajardo, y sectores de izquierda también hicieron lo propio. ¿Por qué se decidió por la consulta de izquierda?
Yo venido avanzando en conversaciones con la coalición “Frente por la Vida”. Planteamos que íbamos a estar en la consulta donde el espacio liberal, socialdemócrata y reformista pueda ser representado y donde se construya una coalición amplia, plural e incluyente más allá de la consulta que se hizo en octubre.
Ha habido un diálogo fluido y constructivo con sectores de la izquierda; no vale la pena repetir solo la consulta de octubre año pasado, tiene que ser una coalición más amplia. Somos liberales, reformistas y socialdemócratas.
¿Qué factores jugaron a favor para que se decidiera por la consulta de izquierda?<
Dependía de la amplitud y la pluralidad. En la derecha hay una coalición cuya única propuesta es sacar al presidente Petro, y no me parece que una consulta del otro lado tenga como único propósito garantizar la continuidad del gobierno. Debe haber una propuesta que profundice las reformas sociales convenientes y positivas, pero que rectifique el camino en áreas como seguridad y salud, donde hay un gran desafío. La decisión la tomamos democráticamente con concejales, diputados y la dirigencia de En Marcha para marcar un contraste con los partidos tradicionales.
Usted se ha caracterizado por ser moderado. ¿No se ajustaba más en una consulta de centro que en una de izquierda?
Para mí lo fundamental es el acuerdo programático para que el país siga avanzando en reformas sociales; no se trata de dónde uno se sienta más cómodo, sino de dónde las ideas del partido se vean interpretadas.
En el centro ya trabajamos. Anteriormente apoyamos a Claudia López y a Sergio Fajardo. Al competir, hay que defender ideas y marcar contrastes: no todo mundo debe pensar igual. Tenemos profundas diferencias con sectores de izquierda en temas como la “paz total” y es bueno plantearlas abiertamente y que la ciudadanía decida de qué lado está.
En la consulta de izquierda hay un debate jurídico sobre si Iván Cepeda puede participar. ¿Cómo ve usted el escenario?
No he pensado en esas hipótesis de que no pueda estar porque ni siquiera he llegado formalmente a esa consulta todavía. No sé ellos qué han evaluado frene a esa circunstancia jurídica. Por democracia interna decidimos competir aquí y hay diferencias sobre la constituyente, la paz total y la transición energética. Queremos poner esas diferencias de presente ante la ciudadanía y que ellos elijan. Ya sobre el tema jurídico, sobre hipótesis, no me puedo pronunciar.
¿Cómo quedaría usted, que se ha negado a una constituyente, apoyando obligatoriamente a un candidato de izquierda que le gane en la consulta y que sí la quiera?
En la declaración programática de la coalición “De Frente por la Vida” no aparece la propuesta de la constituyente porque, como En Marcha, planteamos que no puede haber posiciones únicas de los candidatos. Hemos encontrado consensos con Iván Cepeda y Roy Barreras respecto a que en Colombia no es viable ni oportuna una constituyente hoy, a menos que hubiera un gran acuerdo nacional.
Daniel Quintero ya no está, pero está postulando a su esposa. ¿Se sentiría cómodo compitiendo con un personaje tan cuestionado?
Seguimos sobre hipótesis. Quintero ya no está y hay que esperar a ver qué pasa; opinaremos sobre esos temas más adelante, apenas acabamos de tomar una decisión.
¿Qué tanto pesa haber trabajado en el gobierno Petro y su lastre de impopularidad al hacer alianzas?
No veo tal lastre; veo un Gobierno con una imagen positiva importante al final de su periodo. Por supuesto hay sectores a favor y en contra. En política hay que tomar decisiones y mi apuesta es por reformas sociales.
Con toda la independencia del Gobierno, señalando sus equivocaciones y la necesidad de rectificaciones, acompañé al Gobierno precisamente para impulsar acuerdos para garantizar la paz y las reformas. Hoy tenemos una democracia abierta, vibrante y, al contrario de lo que señalaban algunos, vamos a tener elecciones y un nuevo Congreso. Las instituciones han demostrado su fuerza, no era cierto lo que vaticinaban los agoreros de la catástrofe, quienes decían que no iban a haber elecciones.
Estamos ante un momento importante, un punto de quiebre para la democracia en Colombia. Estoy seguro que no vamos a dar marcha atrás en las reformas sociales, pero rectificaremos el camino en la paz total, la salud y la situación fiscal mediante acuerdos nacionales de un gobierno que convoque y no que divida.
¿Qué lo diferencia de otros aspirantes de centro o izquierda moderada?
No me gusta compararme con los contendores. Yo lo que tengo para ofrecer a los colombianos es el conocimiento del país y la preparación en lo público; Colombia no está para improvisaciones ni populismos. Ofrezco experiencia probada, resultados y capacidad para construir consensos y acabar con la polarización de los extremos.
¿Su candidatura sería de continuidad, corrección o ruptura frente al Gobierno Petro?
De rectificación en algunos temas y de continuidad y profundización en otros, especialmente en las reformas sociales. Ahí nos la vamos a jugar a fondo porque este país las necesita. Rectificaremos en seguridad, salud y en el estilo confrontacional del gobierno que no ha permitido avanzar en concertaciones y ha afectado la concertación con el sector privado, gobernadores y alcaldes. El discurso antiempresarial no le sirve a nadie y fue una falla de este gobierno.
Usted enfatizó la implementación del Acuerdo de Paz. ¿Qué haría diferente para evitar el deterioro de la seguridad ligado a la paz?
Lideraría directamente la implementación del Acuerdo de Paz, haciendo un “Gabinete de Paz” cada ocho días para exigir responsabilidades a todas las agencias. Si no transformamos los territorios PDET, nunca recuperaremos la paz.
Sobre la “paz total”, levantaría todas las mesas de negociación el 7 de agosto, porque esos grupos le dieron un portazo a la sociedad y no tienen voluntad de desarme. Por eso, no tiene ningún sentido mantener esas mesas. Fortaleceríamos la inteligencia militar, la policía y la cooperación con Estados Unidos y Venezuela para la seguridad fronteriza. Nuestra apuesta será también la transformación territorial.
¿Habría una reforma tributaria en su gobierno?
Antes que una reforma tributaria, hay que hacer una reforma del Estado para achicarlo. El Estado está gigante, burocratizado y ha concentrado ingresos en detrimento de departamentos y municipios. Necesitamos que los territorios tengan muchas más competencias. Si es necesaria una tributaria, debe ser sobre la base de ampliar la base de contribuyentes para no castigar siempre a los mismos y no perder competitividad.
¿Qué haría con la reforma a la salud?
La pelea política actual le está pasando cuenta de cobro a los pacientes, que quedaron en la mitad de una pelotera política que lleva tres años. Ya basta de acusaciones. En los primeros 100 días de gobierno sacaremos la reforma mediante consenso, pues ya está sobrediagnosticada y hay es que concertar.
Segundo, haremos un plan de choque y emergencia para garantizar que no se interrumpan tratamientos ni falten medicamentos. Tercero, eliminaremos la Superintendencia de Salud, que es un foco de corrupción y politiquería, para crear un nuevo ente autónomo, independiente y transparente de vigilancia y control.
¿Cuál sería la primera decisión impopular que tomaría?
En el campo fiscal habrá que tomar muchas decisiones impopulares. La reforma del Estado para recortar su tamaño será muy impopular y requerirá un acuerdo de todos los sectores, porque el tamaño actual ya no se aguanta más.