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Disidencias de Iván Mordisco no paran de atacar antes de dialogar

Los atentados con carros bomba en Jamundí, Valle; y Timba, Cauca, le restan legitimidad a una mesa de diálogos que inicia en 15 días. Gobierno anunció recompensas y disidencias anuncia cese de hostilidades.

  • La estación de Policía de Potrerito, en Jamundí, Valle, quedó inservible. El colegio, ubicado a unos cuántos metros, también quedó seriamente averiado. FOTOs AFP
    La estación de Policía de Potrerito, en Jamundí, Valle, quedó inservible. El colegio, ubicado a unos cuántos metros, también quedó seriamente averiado. FOTOs AFP
  • El carro estaba cargado con 150 kilos de explosivos y según información de la Policía, aparecía como un vehículo robado. FOTO cortesía el tiempo
    El carro estaba cargado con 150 kilos de explosivos y según información de la Policía, aparecía como un vehículo robado. FOTO cortesía el tiempo
22 de septiembre de 2023
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El luto guardado a la profesora Luz Estella Balanta, quien murió en el atentado perpetrado el pasado miércoles por las disidencias de las Farc a la Policía, en Timba, Cauca, fue el hecho que salvó a los alumnos del colegio Alfonso López Pumarejo, de morir por la ferocidad de un nuevo ataque de este grupo armado ilegal, pero esta vez en el corregimiento Potrerito, en Jamundí, Valle del Cauca.

A las 7:45 de la mañana, los estudiantes que acostumbraban a recibir las primeras clases de la jornada escolar se encontraban en sus casas por el luto decretado, cuando sintieron la detonación: un vehículo que atravesó las barreras y canecas de metal y tierra puestas para proteger la estación de Policía, se las llevó por delante y terminó destruyendo no solo la estación, sino también a la institución educativa.

Eulalia Bernal, una habitante del corregimiento, relató a EL COLOMBIANO que al momento de la explosión, ella tuvo que salir corriendo porque cinco minutos antes su hijo había salido a jugar fútbol con unos amigos.

“Eso fue terrible. Cuando yo llegué hasta allá vi como se había caído la estación y el colegio. También vi a otras personas recogiendo partes del carro que les llegaron hasta sus casas. En medio del tremendo humero, fueron llegando los policías y el Ejército y los bomberos y mi hijo no aparecía”, relata Eulalia.

Y es que desde la época de la guerra más intensa con las antiguas Farc, sitios como Potrerito no habían vuelto a sentir tan de frente las confrontaciones, pese a que en los últimos cuatro años la llegada de las disidencias bajo el mando de alias “Iván Mordisco”, sí los había llenado de temor.

Según Eulalia, el atentado con este carro bomba le recordó aquellas épocas en las que las Farc azotaban a diario al Valle y al Cauca con carros cargados de explosivos que detonaban a cualquier hora del día y en cualquier parque.

“Ve, yo no vi pero acá todo el mundo estaba contando que vieron ese carro rodando solo y fue que antes de llegar a la estación, el que iba manejando se tiró y ahí mismo explotó”, cuenta la mujer.

Pero quizá el susto más tremendo se lo llevó John Calderón, dueño de la vivienda frente a la cual se detonó el vehículo, según sus cuentas, a las 8 de la mañana.

“Estamos sanos y salvos, pero es un daño colateral de esta guerra sin sentido, que está aquejando a toda esta comunidad. Nosotros llevamos una tradición familiar en la casa de más de 50 años, donde no hemos sido ajenos a los ataques de esta estación de Potrerito y ese es el problema que hay con las estaciones de Policía que están dentro del casco urbano”, expresó Jhon al diario 90 minutos, quien también contó que un hombre si se tiró del carro cargado con 150 kilos de explosivos.

Esta versión fue corroborada por el alcalde de Jamundí, Andrés Felipe Ramírez, quien aseveró que en efecto el que iba al volante del vehículo se tiró de este y minutos después, estalló frente a la Policía.

“Acabamos de tener un atentado terrorista en el corregimiento de Potrerito. Un carro bomba detonó hace pocos minutos. Jamundeños y especialmente habitantes de Potrerito. Estamos activados con toda la fuerza pública, tanto ejército como policía para atender la situación. Lo más importante siempre es la vida de la gente y estamos validando si tuvimos afectados”, expresó el mandatario, quien horas después dio un balance del atentado: 10 personas lesionadas (una de ellas grave) que fueron atendidas en el hospital de la localidad, dos carros particulares averiados y cinco viviendas destruidas.

Entre las primeras pesquisas sobre el atentado, las autoridades pudieron establecer que el vehículo detonado frente a la estación de Policía al parecer era robado, como informó el coronel Wilson Parada González, subcomandante de Policía Santiago de Cali.

Tras el recrudecimiento del conflicto en el Cauca y el Valle, el presidente Gustavo Petro ordenó a sus ministros y la cúpula desplazarse hasta la zona y condenó los hechos. “Repudiable atentado en Jamundí, Valle. Seguimos afectando las economías ilegales y la reacción son hechos de violencia. No cederemos. La Fuerza Pública debe copar militarmente el territorio y como gobierno llegaremos de manera integral a estas poblaciones”, dijo.

El azote del Pacífico

En menos de una semana, los departamentos y los municipios de la Costa Pacífica colombiana han sentido los embates de la guerra y el terror que deja sus acciones a su paso. El miércoles, un carrobomba fue detonado frente a otra estación de Policía, esta vez en Timba, Cauca.

El ataque cobró la vida de dos personas, entre las que se encontraba la profesora Luz Estella Balanta, quien se dirigía a dar clases en su moto cuando fue alcanzada por la onda explosiva. La otra persona que perdió la vida por la detonación del carrobomba fue Ardani Álvarez.

A estos ataques se suman los perpetrados en Santander de Quilichao, donde fue hostigado el batallón del Ejército, y una emboscada a una patrulla de la Policía que se movilizaba por un sector conocido como El Ejido, en zona rural de Policarpa, Nariño. Esta última acción violenta dejó cinco policías lesionados.

Aunque las autoridades ofrecieron una recompensa de 70 millones de pesos a quien brinde información que lleve a la captura de los responsables de estos hechos, el Ejército y la Policía saben que el máximo responsable de los ataques que han sembrado el miedo en la Costa Pacífica, se llama alias “Marlon Vásquez”, quien dirige el Comando Coordinador de Occidente, la confederación guerrillera más peligrosa de esa región.

De acuerdo con los reportes militares, su nombre de pila es Iván Jacobo Idrobo Arredondo, uno de los hombres más cercanos a Néstor Gregorio Vera, alias “Iván Mordisco”, máximo líder del Estado Mayor Central (EMC), la disidencia de las Farc que se apartó del proceso de paz de La Habana en 2016.

Para agrupar a todos los frentes y columnas móviles que operan en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle, el EMC creó el Comando Coordinador de Occidente en el año 2019. Por su jefatura ya pasaron “Jhonier” y “Mayimbú”, ambos muertos en operaciones militares.

Sus muertes facilitaron el ascenso de “Marlon Vásquez” en 2022, quien lidera la columna móvil Jaime Martínez y, de paso, el Comando Coordinador. Desde que asumió el poder en esa estructura ha protagonizado una brutal ofensiva contra la Segunda Marquetalia, el ELN, la Fuerza Pública y cualquiera que amenace su territorio, el cual es estratégico para el cultivo de coca y su transformación en cocaína.

Sus estructuras cobran extorsiones, realizan secuestros y un severo control social en las poblaciones, intimidando a los líderes sociales que no aceptan sus mandamientos, según fuentes militares.

La opinión pública lo conoció el pasado mes de diciembre, cuando apareció en un video leyendo un comunicado insurgente, en compañía de varios de sus subalternos, los mismos que en diciembre de 2022 emboscaron al Ejército y mataron a seis militares y dejaron heridos a ocho en la vereda Munchique, del municipio de Buenos Aires, Cauca.

El alto comisionado de Paz, Danilo Rueda, también rechazó los atentados en la tarde del viernes y aseveró que “la violencia es inadmisible en un país que anhela la paz con justicia social. El EMC-Farc bofetea al pueblo. La paz es con hechos. Rechazamos el atentado contra la estación de Policía de Potrerito, Jamundí, que lesionó a 5 personas. Toda nuestra solidaridad con ellos”.

Quieren imponer un cese

Los últimos ataques perpetrados por los hombres del Estado Mayor Central, a escasos 15 días de instalar una mesa de diálogos con esta estructura armada ilegal, ha generado todo tipo de rechazos en la opinión pública y de las mismas comunidades que se preguntan, si van a una mesa ¿por qué realizan este tipo de atentados y ataques?

El ministro de Defensa, Iván Velásquez, quien viajó hasta el municipio para la realización de un consejo de seguridad extraordinario, expresó que lo que buscan las disidencias de las Farc es presionar un cese el fuego que estaría previsto para iniciarse el próximo 8 de octubre y se extendería hasta agosto de 2024.

“Estas acciones van en contra de nuestra comunidad. Hoy en día, sus prácticas nos recuerdan el narcoterrorismo que creíamos haber superado. Siguiendo las directrices del Presidente de la República, debemos fortalecer nuestra presencia en el territorio, como ya estamos haciendo en Cauca, El Plateado y el suroccidente del país”, afirmó el ministro.

Velásquez señaló, además, que este tipo de acciones son en respuesta a la ofensiva adelantada por la Fuerza Pública contra las estructuras ilegales y de narcotráfico en el llamado Cañón de Micay.

“Hoy, como ha venido ocurriendo en los últimos días en nuestro país, especialmente en Cauca, una organización criminal busca debilitar al Estado y recurre, como hizo esta mañana, a atentados terroristas con explosivos en contra de la comunidad”, manifestó Velásquez, quien después del consejo de seguridad recorrió las calles del corregimiento y se solidarizó con las víctimas del atentado.

Dijeron que sí quieren la paz

Con el repudio de todo un país que está cansado de la guerra, y los reclamos de mostrar voluntad de paz para llegar a la mesa de negociación, el Estado Mayor Central emitió un comunicado en el que manifestaron su disposición para sentarse a dialogar y la decisión de suspender sus acciones militares en los territorios en los que tiene presencia.

“En concordancia, ordenamos a todos los frentes, columnas y compañías pertenecientes a las Farc-EP suspender las acciones ofensivas en todo el territorio nacional”, dice la misiva en la que reconocen ser los autores del ataque en Timba, Cauca.

“Lamentamos profundamente los hechos ocurridos en el corregimiento de Timba, Cauca, en una acción de guerra contra la estación de Policía, ubicada en medio de la población civil, entre un colegio y un hospital, infringiendo normas del Derecho Internacional Humanitario. Reconocemos como error la imprecisión en esta acción militar en la que resultaron dos civiles muertos y cinco heridos, nos solidarizamos con sus familiares y amigos, sabemos que las heridas de guerra son difíciles de sanar, por mucho que digamos o hagamos”, expresaron a través de las redes sociales.

Minutos después, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz celebró la decisión de las disidencias e indicó que “la declaratoria de cese unilateral de EMC-Farc es una respuesta a la exigencia de paz del pueblo colombiano. La paz se construye con hechos. Respetar DIH es el camino. Continuará funcionando mecanismo de monitoreo de contingencias para abordar situaciones que puedan presentarse”.

Para el analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, el anuncio de las disidencias de las Farc tomará relevancia si realmente se ve voluntad de llevar a cabo y férreamente el cese de las hostilidades, de lo contrario, “solo generará más escepticismo en un proceso como la paz total que, de por sí, ya tiene muchos enemigos”.

Y esa promesa de paz hecha por las disidencias es la que espera Eulalia Bernal que se cumpla, luego de haber vivido 40 años. “Yo he visto tantas guerras que a uno ya hasta se le borran los bonitos recuerdos. Pero lo único que si espero es que mi hijo sí pueda, al menos un día, jugar en paz en la tierra que hemos vivido durante toda la vida”.

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