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Colombia | PUBLICADO EL 23 noviembre 2022

27 minutos de tortura mataron a presunto abusador de Transmilenio

La Fiscalía imputó a cinco policías por el homicidio de Juan Pablo González. Habrían permitido el crimen en la URI.

  • Juan Pablo González, presunto abusar de una menor en Bogotá, fue hallado muerto en la celda luego de una golpiza FOTO CORTESÍA
    Juan Pablo González, presunto abusar de una menor en Bogotá, fue hallado muerto en la celda luego de una golpiza FOTO CORTESÍA
  • Juan Pablo González, presunto abusar de una menor en Bogotá, fue hallado muerto en la celda luego de una golpiza FOTO CORTESÍA
    Juan Pablo González, presunto abusar de una menor en Bogotá, fue hallado muerto en la celda luego de una golpiza FOTO CORTESÍA

Juan Pablo González, el hombre sindicado de abusar de una menor de edad en Transmilenio, recibió durante 27 minutos todo tipo de golpes, patadas, rodillazos, puños, una y otra vez, hasta causarle la muerte. Todo pasó frente a cinco policías que tenían como tarea custodiarlo, pero no cumplieron.

Según el médico forense que realizó la necropsia, encontraron signos de traumas contundentes en todo el cuerpo de González, quien además experimentó un intenso dolor previo a su muerte, lo que catalogaron como una muerte violenta u homicida.

Todos los detalles del asesinato los reveló el fiscal del caso, Daniel Gómez, durante la audiencia de imputación.

Según el relato, a González los presos le gritaban violador, que ellos se iban a encargar. Ya conocían su caso por televisión y solo les bastó menos de media hora para asesinarlo.

Todo se remonta al pasado 6 de noviembre cuando González fue enviado a la cárcel por un juez al ser señalado como el presunto responsable de haber abusado a la menor de edad Hilary Castro en una estación de Transmilenio. Posteriormente, fue trasladado a la Unidad de Reacción Inmediata de Puente Aranda.

Le asignaron la celda número cuatro y hasta allí llegaron otros presos con una máquina de afeitar para raparle la cabeza. Luego obligaron a González a caminar hasta el baño donde comenzó la paliza.

Entre ocho y diez personas lo desnudaron y comenzaron a golpearlo. Los gritos y gemidos de González, que se confundían con los insultos de sus agresores, se escucharon por todo el patio.

Sus atacantes siguieron con los puños y las patadas en las costillas y en la cabeza. Y solo hicieron un receso para orinar y obligarlo a tomarse lo que recogieron de cada preso.

Tirado en el suelo, sin ropa y golpeado, uno de los presos obligó a otro a vestirlo y levantarlo. Pero González no pudo con su cuerpo, sus costilla estaban sumidas, y entonces decidieron volver a golpearlo hasta dejarlo inconsciente.

En ese momento, dos presos lo alzaron y lo sacaron arrastrado de nuevo hasta la celda número cuatro, donde murió minutos después por una insuficiencia respiratoria aguda.

Lo cierto es que la situación se hubiera podido evitar, pero los policías, que según las pruebas estaban a escasos metro y medio del sitio de la golpiza, “no usaron su voz, ni su fuerza de mando, no provocaron una alerta para convocar la presencia de más fuerza para impedir el hecho, no se opusieron, no dieron una orden de detención”, expuso la Fiscalía al respecto.

Según la Personería de Bogotá, González murió porque los policías fallaron. Ellos lograron ver y escuchar lo sucedido, y aun con pleno conocimiento decidieron no proceder.

“Actuaron con pleno conocimiento. Sabiendo que era contrario a su responsabilidad, pese a ello, guardaron silencio. No ejercieron su posición de garantes y permitieron que torturaran y mataran a Juan Pablo a escaso metro y medio de distancia”, concluyó el Ministerio Público.

Por cuenta de estos hechos, a los cinco policías se les imputaron los delitos de homicidio agravado a título de coautores por comisión u omisión y tortura a título de coautores por comisión u omisión, pero ninguno de los uniformados los aceptó.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS “los plumas” detrás del asesinato

Seis supuestos integrantes de una banda de presos, conocidos como “los Plumas”, son los sospechosos de haber linchado al presunto abusador de Hillary. Ellos son quienes administran las extorsiones y las golpizas, así como los nexos de corrupción con los custodios. Cuando supieron que González sería remitido a la URI de Puente Aranda, le prepararon la “bienvenida”, que resultó en un homicidio.

Paulina Mesa Loaiza

Periodista de la sección Actualidad.

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