El Congreso de la República aprobó este miércoles 10 de junio el Proyecto de Ley 440 de 2025, conocido como “Niñas sin Ablación”, una iniciativa que estableció un marco normativo para la prevención, atención y erradicación de la mutilación genital femenina (MGF) en Colombia, con enfoque de derechos humanos, salud pública e interculturalidad.
La iniciativa de carácter multipartidista, fue impulsada en el Congreso por las representantes a la Cámara Jennifer Pedraza (Dignidad y Compromiso), Carolina Giraldo (Alianza Verde) y Alexandra Vásquez (Pacto Histórico), quienes lideraron su radicación, construcción y trámite legislativo.
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El proyecto se construyó de manera conjunta con la Fundación PLAN y liderazgos comunitarios en territorios donde se ha identificado la práctica. El proceso incorporó aportes de comunidades indígenas, así como de expertos en salud y derechos humanos, con el objetivo de definir medidas de prevención, atención y protección frente a esta forma de violencia.
La discusión legislativa se originó en 2024 con la radicación de iniciativas en la Cámara de Representantes orientadas a prohibir y atender la mutilación genital femenina en el país. Estas propuestas fueron acumuladas y avanzaron durante dos años de trámite en el Congreso.
Tras varios intentos legislativos en periodos anteriores y reiterados aplazamientos en el orden del día, el proyecto logró finalmente avanzar en 2025 y 2026, cuando superó sus debates en Cámara y Senado. Luego de su aprobación en tercer debate en la Comisión Primera del Senado, fue aprobado en cuarto debate en la plenaria del Senado, con lo que culminó su trámite legislativo.
¿Qué establece la nueva ley?
La norma crea un marco integral para la prevención, atención y erradicación de la mutilación genital femenina en Colombia. Reconoce esta práctica como una forma de violencia basada en género y una grave vulneración de los derechos humanos, e incorpora medidas de protección con enfoque diferencial, territorial e intercultural.
Además, fortalece la articulación entre entidades del Estado, el sistema de salud y las comunidades, con el objetivo de mejorar la identificación de casos, reducir el subregistro y garantizar rutas efectivas de atención.
Desde Fundación PLAN, organización que hace parte de Plan International y que trabaja desde hace más de 60 años en Colombia por la promoción de los derechos de la niñez y la igualdad de género, se destacó la aprobación de la ley como un avance en la protección de las niñas frente a prácticas que vulneran sus derechos fundamentales.
La entidad señaló que la decisión del Congreso “representa un mensaje claro del Estado colombiano: las niñas tienen derecho a crecer libres de violencias y prácticas que atenten contra su cuerpo y su futuro”, y afirmó que la eliminación de la mutilación genital femenina constituye un paso en materia de igualdad y justicia social.
Por su parte, la representante a la Cámara Jennifer Pedraza celebró la aprobación del proyecto a través de su cuenta en X, donde señaló que el trámite legislativo se cerró tras dos años de discusión en el Congreso. “No se me ocurre una mejor forma de cerrar nuestro paso por la Cámara de Representantes. ¡Lo logramos! Hoy el Congreso aprobó nuestra ley para prevenir la mutilación genital femenina en Colombia”, escribió.
Pedraza afirmó que la iniciativa estuvo en riesgo de hundirse durante su trámite legislativo, pero que fue defendida hasta el final. Según indicó, su eventual archivo habría significado “fallarle a las niñas de Colombia, a las mujeres de la comunidad Emberá y a las lideresas indígenas” que participaron en su construcción y que fueron actores centrales en el proceso.
Los datos que explican la urgencia de eliminar la mutilación genital femenina en Colombia
El seguimiento de la mutilación genital femenina en Colombia se realiza principalmente a través del Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género (SIVIGE), que recopila información de instituciones de salud y entidades públicas. Sin embargo, persisten retos como el subregistro, las barreras culturales y la limitada capacitación del personal de salud para la identificación y reporte de casos.
Para entender la relevancia de esta decisión tomada por el Congreso, la Fundación PLAN ha destacado una serie de datos clave sobre la mutilación genital femenina (MGF) en Colombia:
Entre enero de 2024 y marzo de 2026 se registraron 98 casos de niñas víctimas de MGF en el país, de acuerdo con el SIVIGE.
El 56% de los casos corresponde a niñas entre 0 y 5 años, lo que evidencia una alta afectación en la primera infancia. Además, el 83% de los casos ocurre en el hogar de la víctima, lo que refuerza la necesidad de estrategias comunitarias e intervenciones integrales.
La información también muestra que persiste un alto subregistro, ya que solo 14 de los 32 departamentos han reportado casos en el periodo analizado. Risaralda concentra 64 casos, siendo el territorio con mayor número de reportes.
Aunque frecuentemente se asocia esta práctica al pueblo Emberá, la Fundación PLAN aclara que no todas las comunidades la practican y que, en muchos casos, ha venido siendo abandonada mediante procesos de reflexión y transformación intercultural.
Una práctica que podría ser más común de lo que se cree
Aunque muchas personas asocian la mutilación genital femenina con países de África o regiones lejanas, la realidad es que esta práctica continúa registrándose en Colombia.
De acuerdo con las cifras citadas por Ángela Anzola, presidenta ejecutiva de la Fundación PLAN, entre enero de 2024 y marzo de 2026 se documentaron al menos 98 casos. Sin embargo, advirtió que el número real podría ser mucho mayor debido a la falta de mecanismos específicos de seguimiento por parte del Estado.
Según explicó, la mayoría de los casos conocidos son aquellos que llegan a centros médicos debido a complicaciones de salud derivadas del procedimiento. Esto significa que muchas situaciones podrían permanecer ocultas o no ser reportadas oficialmente.
“La mutilación genital femenina es una violación de los derechos de las niñas y de su integridad”, afirmó.
Secuelas que acompañan toda la vida
La Fundación PLAN insiste en que la ablación genital femenina no solo constituye una vulneración de derechos humanos, sino que también genera graves afectaciones para la salud física y mental de las víctimas.
Anzola explicó que tanto el derecho internacional como el marco jurídico colombiano reconocen esta práctica como una forma extrema de violencia sexual y de género.
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Las secuelas pueden acompañar a las niñas durante toda su vida y afectar múltiples aspectos de su bienestar. Entre los derechos comprometidos se encuentran la salud, la integridad física y psicológica, la seguridad personal, los derechos sexuales y reproductivos y la dignidad humana.
Además, la práctica puede constituir un trato cruel, inhumano o degradante e incluso poner en riesgo la vida de las menores debido a las condiciones en las que suele realizarse.
“La agresión física y emocional que implica tiene consecuencias permanentes sobre la autonomía corporal y el bienestar integral de las niñas”, señaló la presidenta de la organización.
Uno de los argumentos que suele aparecer en el debate es que la mutilación genital femenina corresponde a una práctica ancestral. No obstante, Anzola aseguró que distintas comunidades indígenas han cuestionado esa interpretación.
Según explicó a Semana, investigaciones desarrolladas con participación de comunidades indígenas, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Ministerio de Salud han concluido que esta práctica está más relacionada con procesos históricos de desigualdad y con normas de género que han estigmatizado la sexualidad femenina.
Por ello, diversos sectores consideran que no debe entenderse como una tradición cultural que deba preservarse, sino como una problemática asociada a la discriminación y a las brechas en el acceso a derechos.
La directiva destacó que durante más de 15 años se han desarrollado procesos de reflexión y transformación al interior de comunidades indígenas para erradicar esta práctica.
Uno de los principales avances ocurrió en 2010, cuando las autoridades Emberá Chamí de Risaralda adoptaron voluntariamente la decisión de abandonar la mutilación genital femenina.
Para Anzola, este antecedente demuestra que los cambios culturales pueden lograrse mediante procesos educativos, diálogo comunitario y liderazgo de las propias mujeres, sin necesidad de recurrir exclusivamente a medidas punitivas.
Tras la aprobación de la ley que elimina la mutilación genital femenina en Colombia, el principal reto es su implementación efectiva en el territorio, especialmente en zonas donde se han identificado casos o riesgo de ocurrencia.
Según el Congreso de la República y organizaciones sociales el desafío central es convertir el marco normativo en acciones reales de prevención, atención y protección. Otro punto clave es el abordaje intercultural y comunitario, dado que la práctica ha sido identificada en algunos contextos específicos, ya que la aplicación de la norma exige coordinación con autoridades indígenas, comunidades y liderazgos locales, para garantizar la prevención sin estigmatización y con enfoque de derechos.
También se señala la necesidad de fortalecer los sistemas de información y reducir el subregistro de casos, además de mejorar la articulación entre el sistema de salud, las entidades de protección de infancia, la justicia y los gobiernos locales para asegurar una respuesta institucional oportuna.
Leandra Becerra, asesora legal y de incidencia de Equality Now para América Latina y el Caribe, destacó el alcance de la decisión legislativa. “La aprobación en este cuarto debate significa que el Congreso de la República honra su palabra de proteger y garantizar los derechos de las niñas y las mujeres”, afirmó. La experta agregó: “Ahora, viene un reto aún mayor: que ninguna niña sea mutilada en Colombia”.
Preguntas frecuentes
- ¿La ablación genital femenina es legal en Colombia?
- Actualmente no existe una prohibición específica en una ley independiente. El proyecto busca establecer una regulación expresa para prevenir y sancionar esta práctica.
- ¿Quiénes son las principales víctimas de la ablación genital femenina?
- Las principales víctimas son niñas y adolescentes sometidas a procedimientos que alteran o lesionan sus genitales por razones culturales o tradicionales.
- ¿Qué consecuencias tiene la ablación genital femenina?
- Puede generar dolor intenso, infecciones, complicaciones durante el parto, secuelas psicológicas y afectaciones permanentes en la salud sexual y reproductiva.