<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Antioquia | PUBLICADO EL 19 junio 2021

Por arrojar basura a quebradas han multado a 20 personas en tres años en el Valle de Aburrá

  • Entre la basura que más se arroja están los envases, agroquímicos, colchones, restos de comida y papeles. FOTO Edwin Bustamante
    Entre la basura que más se arroja están los envases, agroquímicos, colchones, restos de comida y papeles. FOTO Edwin Bustamante
  • Entre la basura que más se arroja están los envases, agroquímicos, colchones, restos de comida y papeles. FOTO Edwin Bustamante
    Entre la basura que más se arroja están los envases, agroquímicos, colchones, restos de comida y papeles. FOTO Edwin Bustamante
Una multa cada 45 días por tirar basura al agua
Por: Nelson Matta Colorado

Es el balance de las sanciones impuestas por la Policía en los últimos tres años, en el Aburrá.

900
nacimientos de agua y más de 200 afluentes directos llegan al río Aburrá.

La basura en las quebradas y afluentes hídricos de las ciudades, es similar a los coágulos de la trombosis que se van almacenando en nuestros vasos sanguíneos: no los notamos, hasta que se produce un infarto.

El centro de Medellín ya padeció este colapso el pasado 12 de junio, cuando una creciente de la quebrada Santa Elena, que pasa debajo de este sector, rompió la capa asfáltica en el cruce de la avenida de Greiff con Cúcuta, cerca del Museo de Antioquia.

Las aguas rebosaron también las vías en los alrededores de la Plaza Minorista y la autopista Regional, arrastrando vehículos, y muchos locales comerciales se inundaron.

Entre las dos hipótesis que estudian las autoridades sobre lo sucedido, están un posible “colapso parcial de la estructura hidráulica de la quebrada Santa Elena”, según Natalia Urrego, secretaria de Infraestructura, así como un represamiento del cauce por basuras arrojadas aguas arriba, en este afluente que nace en el extremo oriental de Medellín.

Este es uno de los graves riesgos que conlleva esta conducta anticívica, de lanzar los desperdicios de viviendas y empresas a las quebradas. Además de las posibles enfermedades y problemas sanitarios que implica esta contaminación, “es peligroso, porque arrojar basuras puede generar represamiento del drenaje natural y contribuir a la incapacidad hidráulica de la corriente y propiciar inundaciones que afectan a las familias aledañas a estos cuerpos de agua”, indicó Diana Montoya Velilla, subdirectora Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva), en respuesta a un cuestionario enviado por EL COLOMBIANO.

Multas aplicadas

De acuerdo con el Amva, en la zona urbana del Valle de Aburrá hay entre 220 y 250 afluentes directos al río Medellín.

En un sentido más detallado, Corantioquia informó en un documento de respuesta que “la cuenca del río Aburrá tiene más de 900 nacimientos de agua de diverso orden en todo su recorrido, con más de 200 afluentes directos y 85 quebradas mayores, desde su nacimiento en el Alto de San Miguel en el municipio de Caldas, hasta la confluencia con el río Grande”.

En el entorno de estos cauces hay vecindarios, algunos sin sistemas adecuados de recolección de basura o con comportamientos de sus habitantes contrarios a la norma y el sentido común, que usan las cañadas como cloacas.

Para conocer cuáles son los sectores en los que más se ha detectado esta clase de contaminación, consultamos a la Policía Metropolitana, encargada de aplicar el Código de Seguridad y Convivencia.

Entre 2019 y lo corrido de 2021 (antes y durante la pandemia), los uniformados han impuesto 20 multas por violación al capítulo II del Código, que trata sobre el “Recurso hídrico, fauna, flora y aire”.

El artículo 100 versa sobre los “comportamientos contrarios a la preservación del agua”, y su numeral segundo prohibe “arrojar sustancias contaminantes, residuos o desechos a los cuerpos de agua”.

De esas 20 multas, siete se han aplicado en el área urbana de Medellín y cuatro en el corregimiento de San Antonio de Prado; tres en el municipio de Bello; dos en Caldas y de a una en Barbosa, Copacabana, Girardota e Itagüí.

En la capital antioqueña, los policías descubrieron a personas botando basuras en los afluentes que pasan por los barrios Córdoba y La Iguaná (comuna de Robledo), el sector Pajarito (frontera de San Cristóbal con Robledo), El Playón de los Comuneros (Santa Cruz), El Tricentenario (Castilla) y en el kilómetro 3 + 800 metros de la vía a Santa Elena (Buenos Aires), en la quebrada del mismo nombre, y la que justamente provocó la emergencia del 12 de junio.

En San Antonio de Prado, la problemática se ha identificado en las veredas El Salado y La Verde.

Si hablamos de Bello, los perjudicados han sido los cauces que pasan por el barrio Las Cabañas y el corregimiento San Félix; le siguen los del barrio Simón Bolívar (Itagüí) y las veredas La Isaza (Barbosa), Granizal (Copacabana), San Diego (Barbosa) y La Valeria (Caldas).

Según Montoya, entre la basura que más se arroja a estos afluentes están los “envases de fertilizantes, agroquímicos, colchones, restos de comida, papeles, embalajes, plásticos, latas, restos orgánicos y residuos industriales”.

Los técnicos de Corantioquia agregaron que “a los afluentes del río Aburrá y al mismo río, llegan residuos debido al lavado de calles que realizan las lluvias, y son de origen orgánico como ramas, troncos y hojas de árboles; plásticos de botellas y envolturas. Así mismo se presentan afectaciones debido a disposición de residuos domésticos provenientes de los procesos de cocción de alimentos, barrido y limpieza de hogares”.

El comparendo que estipula el Código de Seguridad y Convivencia implica una multa de 786.880 pesos y, de ser el caso, la suspensión temporal de la actividad que está provocando la contaminación.

Este dinero parece poco comparado con los destrozos que, por ejemplo, causó el represamiento de la quebrada Santa Elena en el Centro. Y la aplicación de 20 comparendos en dos años y medio, significa que cada 45 días se impuso uno por parte de la Policía.

Fuentes de la Institución manifestaron que no es fácil detectar a los responsables, pues en la mayoría de los casos arrojan las basuras en la noche o de madrugada, y que algunos incultos cuentan con la complicidad de los vecinos.

Entre los multados hay 19 hombres y una mujer. De estos, a siete los descubrieron en la jornada matutina (9:00 a.m. a 12:00m.), a doce en la tarde (12:00 m. a 7:00 p.m.) y apenas uno de noche, a las 7:34 p.m.

Por su parte, Corantioquia ha sancionado a una empresa en Caldas y una persona en Girardota en el mismo periodo de tiempo, “por el hecho de haber arrojado desechos (escombros y residuos de construcción y demolición) a los afluentes hídricos del Aburrá”.

Plan de trabajo

Las secretarías de Medio Ambiente de cada municipio son las competentes para el mantenimiento y limpieza de los afluentes hídricos. No obstante, Montoya recordó que existe el Plan Quebradas.

“Es una herramienta de coordinación y gestión entre los diferentes actores del territorio, entidades públicas y privadas firmantes del convenio Nuestro Río, que busca contribuir a la recuperación del río Aburrá-Medellín a través de la articulación de esfuerzos, para lograr la implementación de acciones de mejoramiento integral en las microcuencas de sus quebradas afluentes”.

Este plan se aplica en los ejes de saneamiento, protección, conservación, reforestación y educación ambiental.

Frente a este panorama, quedan inquietudes en el aire: ¿es necesario que haya policías vigilando, para que la gente no arroje basuras a los cauces? ¿Tenemos que esperar otro “infarto” de las canalizaciones para reflexionar sobre estos errores?

Infográfico

Contexto de la Noticia

Paréntesis tres líos por tirar la basura al agua

Los técnicos de Corantioquia recordaron los tres principales problemas que suscita el arrojar basuras a las quebradas:

1). “Desde el punto de vista sanitario, se generan afectaciones debido a la proliferación de vectores (moscos, roedores, insectos rastreros, etc.), y olores molestos, los cuales afectan la calidad de vida de las personas”.

2). “Desde la parte ambiental, se genera la disminución en las características fisicoquímicas de la fuente hídrica, alterando la interacción que se tendría normalmente con la fauna local, así mismo se genera afectación paisajística”.

3). “Se potenciaría la ocurrencia de eventos de origen hidrometereológicos como inundaciones, avenidas torrenciales, movimientos en masa, desestabilización de taludes o inclusive afectaciones a viviendas e infraestructuras, ocasionas por cambios dañinos en el curso del cauce (en caso de escombros)”.

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

.