Entre la comunidad de La Loma, sector del corregimiento San Cristóbal de Medellín, hubo tristeza el pasado fin de semana. Luz Patricia Correa, la mujer que durante los últimos cinco años los acompañó en la búsqueda de garantizarles el derecho a la vida, les notificó que no seguiría como directora de la Unidad de Víctimas de la ciudad.
“En el 2013, cuando 55 familias de El Cañón y 24 de San Gabriel, sectores de La Loma, nos fuimos porque nos iban a matar, ella venía con su equipo, amanecía, con frío, lluvia, balas por aquí y por allá. Permaneció en el territorio para que la gente no siguiera saliendo”, dijo María Edelmi Álvarez, habitante de la zona.
Las razones de la Administración Municipal sobre la salida de Correa, quien también lideró el retorno de desplazados en las localidades de San Luis y San Carlos, en el Oriente antioqueño, van en el sentido de una reestructuración de la Unidad de Víctimas.
Luis Bernardo Vélez, secretario de Bienestar Social, destacó el trabajo de Correa durante más de 10 años y negó que su salida se deba a motivos políticos ni a solicitud del alcalde, Federico Gutiérrez.
“Queremos revisar los proyectos, eso también es sano para las víctimas, para la Alcaldía. La apuesta es transformar el modelo de asistencialismo”, apuntó.
Sobre el futuro de la Unidad y la incertidumbre de algunas víctimas, Vélez se comprometió a hacer frente a las problemáticas sociales y de violencia en los territorios. Agregó que aún no se ha definido el remplazo de Correa.
Además, aseguró que los cambios no pondrán en riesgo las estrategias y programas. “Por el contrario, seguimos en la búsqueda y generación de más oportunidades para las víctimas del conflicto”, acotó.
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