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Antioquia | PUBLICADO EL 25 julio 2020

Patrimonio de Itagüí se quedó esperando su plan de protección

  • Esta es la entrada del parque de los Petroglifos de Itagüí, ubicado en la vereda El Rosario. Según la veeduría, algunos signos de desgaste ya son evidentes en las piedras talladas. FOTO jaime pérez
    Esta es la entrada del parque de los Petroglifos de Itagüí, ubicado en la vereda El Rosario. Según la veeduría, algunos signos de desgaste ya son evidentes en las piedras talladas. FOTO jaime pérez
  • Esta es la entrada del parque de los Petroglifos de Itagüí, ubicado en la vereda El Rosario. Según la veeduría, algunos signos de desgaste ya son evidentes en las piedras talladas. FOTO jaime pérez
    Esta es la entrada del parque de los Petroglifos de Itagüí, ubicado en la vereda El Rosario. Según la veeduría, algunos signos de desgaste ya son evidentes en las piedras talladas. FOTO jaime pérez

Administración aún no ha aprobado un documento para el cuidado de sus bienes culturales.

Por los mismos sitios que Edwin Bermúdez ha caminado durante años para mirar los grabados sobre la piedra, atravesando cerramientos rudimentarios, los operarios de mantenimiento del Municipio pasan con su guadañadora y, sin querer, andando en el puro descuido, despican y arrancan trozos a las rocas ancestrales al podar los arbustos.

Bermúdez podría trazar de memoria el mapa del parque de los Petroglifos de la vereda El Rosario de Itagüí. En ese mismo plano, si lo hiciera, seguro sabría dónde poner con precisión cada una de las piedras talladas, la herencia de las culturas indígenas que habitaron la zona.

El anuncio que le avisa al caminante que llegó al predio patrimonial está sostenido en dos barras metálicas cerca al musgo que cuelga de los árboles, unas cuantas bolsas de basura y dos carretillas mal acomodadas con cajas de cartón. La pancarta dice que el parque es un bien de interés cultural arqueológico: “Es parte de nuestra historia y será legado para las generaciones futuras”.

La veeduría que Bermúdez coordina, de desarrollo territorial y medio ambiente, asegura que varios de los bienes patrimoniales locales están en ruinas, ya en el suelo o hasta destechados. Hace más de una década tuvieron una ilusión momentánea para asegurar su protección: la creación de un Plan Especial de Manejo y Protección Patrimonial -PEMP-.

El primer anuncio se hizo en 2007. EL COLOMBIANO, en su edición del viernes, 18 de mayo de ese año, lo contó así: “Itagüí protegerá su patrimonio. Considerando el patrimonio tangible e intangible como valor histórico y estratégico, hoy a las 11:00 a.m., en el auditorio de la Fundación Biblioteca de Itagüí Diego Echavarría, la administración municipal presentará el PEMP”.

Un PEMP sirve para garantizar la sostenibilidad del patrimonio. También para propósitos de divulgación con el fin de contribuir a la conciencia de protección.

Pero esa espera, a la cual la Veeduría le ha hecho seguimiento desde entonces, no le ha dejado al municipio más que borradores devueltos y aún nada concreto. Según Bermúdez, incluso han tenido que acceder a los borradores vía derecho de petición: “Por eso, si vuelven y presentan algún documento nuevo, no creo que convoquen antes a la comunidad”.

Los tres bienes en discordia

La historia de la creación del PEMP de Itagüí comenzó en 2011, cuando la alcaldía contrató un estudio con la Fundación Diego Echavarría Misas para la elaboración de un documento técnico con todos los bienes de interés cultural (BIC) y su plan de manejo.

El escenario para el patrimonio, dice Bermúdez, es adverso. En el 2000, la alcaldía aprobó su Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el que incluyó un inventario de 63 bienes BIC. En 2007, con la actualización del POT, la lista de 63 BIC se redujo a 31. Este documento marco es el que aún está vigente

A pesar de que el documento técnico comenzó a elaborarse en 2011, la administración apenas solicitó en 2016 el concepto favorable del Consejo Departamental de Patrimonio, la entidad que avala estos PEMP. Sin embargo, nunca se aprobó. Para consultar la razón de su negativa, EL COLOMBIANO se remitió a Luis Felipe Saldarriaga, director de esta entidad. El funcionario confirmó que en el 2016 Itagüí inició el trámite de la solicitud del concepto favorable, pero que el Consejo advirtió que había que complementar información y hacer unos ajustes y, en ese sentido, le solicitó a la alcaldía precisar esos datos.

A pesar de eso, dice Saldarriaga, Itagüí no lo hizo y, por el contrario, “envió un oficio argumentando que era potestad de ellos haber hecho unos ajustes diferentes al documento técnico original que entregó la entidad que hizo el PEMP y que se veía que estaba bien elaborado”.

Así que el Consejo solicitó que presentaran el PEMP tal como fue elaborado por la entidad que ellos contrataron o que justificaran el porqué de los cambios. Todavía el Municipio no ha justificado ni ha hecho los ajustes. También hay otro añadido al problema: en el mismo PEMP la alcaldía solicitó la revocatoria del acto administrativo de tres BIC.

¿Qué dice la Alcaldía? Juan Carlos Mejía, profesional universitario de la administración, confirmó que estos tres BIC a los que le han solicitado el Consejo la autorización para sacarlos del listado de bienes patrimoniales son la finca Las Acacias, el Preventorio de Mujeres y la nueva Biblioteca Diego Echavarría Misas (ver recuadro). Según Mejía, la petición se argumenta en el mal estado en que están, al cambio de su función o a su desaparición física.

La última reunión entre la alcaldía y el Consejo para analizar el tema fue el 23 de enero de 2018. Añade Mejía que, en este momento, están trabajando en un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para definir, entre otras cosas, qué pasará con los bienes a los que solicitaron revocatoria. “La aprobación de los PEMP requiere una cantidad de cambios. Hay una demora porque no hemos podido llegar a un consenso frente a lo que tenemos que desarrollar para poder tener el concepto favorable de ellos”, dijo.

La intervención y mantenimiento de los BIC es difícil. Como ocurre en el parque de los Petroglifos, solo 16 son propiedad de la Alcaldía de Itagüí. El resto son de privados o de la iglesia. Eso dificulta su intervención.

¿Qué sigue? Dice Mejía que “en este momento lo que tenemos que hacer desde la administración es retomar, con la nueva dirección, un espacio para reunirnos de nuevo”. Y concluye que, además, los cambios de dirección en el Consejo Departamental han dificultado el proceso.

Mientras tanto, la Veeduría sigue sumando esperas, como quien pasa las hojas del calendario, mientras bienes patrimoniales como la Casa Flandes apenas pueden mantener el techo encima sobre sus tapias dobladas por el desgaste

Daniela Jiménez González

Periodista del Área Metro. Me interesa la memoria histórica, los temas culturales y los relatos que sean un punto de encuentro con la ciudad en la que vivo, las personas que la habitan y las historias que reservan.

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