Un trabajador minero murió en el municipio de Cáceres, en el Bajo Cauca antioqueño (Colombia), después de quedar atrapado por un alud de tierra mientras realizaba labores de extracción de oro en un socavón. Según la información preliminar de organismos de socorro y autoridades locales, el deslizamiento se produjo de forma repentina durante la jornada laboral, sin dar tiempo al trabajador para ponerse a salvo, un patrón que se repite en recientes accidentes mineros registrados en Antioquia y otras regiones del país.
La combinación de minería subterránea, suelos inestables y temporadas de lluvias ha incrementado el riesgo de movimientos en masa que afectan tanto a trabajadores como a comunidades aledañas, tal y como han advertido en otros casos la Agencia Nacional de Minería (ANM) y las autoridades departamentales de gestión del riesgo.
Cómo ocurrió el alud en la mina de Cáceres
De acuerdo con el patrón observado en emergencias recientes en minas de oro de Antioquia, el accidente en Cáceres se habría originado por un movimiento en masa dentro del socavón, asociado a la inestabilidad geotécnica de los taludes y galerías. En un caso similar ocurrido el 6 de enero de 2026 en el corregimiento de Liberia, en Anorí, dos mineros quedaron sepultados por un alud de tierra mientras trabajaban en una mina artesanal; las autoridades señalaron entonces que el deslizamiento fue súbito y no dejó margen de reacción a los trabajadores.
En Cáceres, como en otros municipios del nordeste y Bajo Cauca antioqueños, la actividad aurífera se desarrolla en un mosaico de minas formales, informales y artesanales. Informes recientes sobre emergencias en minas de la región describen escenas en las que, tras el colapso de la tierra, parte de los trabajadores logra salir por sus propios medios, mientras otros quedan atrapados bajo toneladas de material, lo que obliga a activar protocolos de rescate con apoyo de cuerpos de bomberos, Defensa Civil y equipos especializados de salvamento minero.
Los intentos iniciales de sus compañeros por rescatarlo tuvieron que ser suspendidos tras un segundo derrumbe; posteriormente, equipos de bomberos y rescate minero localizaron el cuerpo sin vida del trabajador, identificado como Miguel Ángel Velásquez, administrador de la mina.
Respuesta de las autoridades y protocolos de rescate
En emergencias de este tipo, el procedimiento estándar en Antioquia incluye la activación de los comités municipales de gestión del riesgo, la coordinación con la ANM y el despliegue de personal especializado en seguridad y salvamento minero. Así ocurrió, por ejemplo, en la mina La Reliquia, en Segovia, donde 23 trabajadores quedaron atrapados tras un deslizamiento de tierra dentro de un socavón. La compañía operadora reportó que el incidente se produjo mientras los empleados desarrollaban sus actividades habituales y que, tras establecer contacto, se confirmó que se encontraban en buen estado de salud mientras avanzaban las labores de evacuación.
En este tipo de rescates, los equipos técnicos suelen habilitar conductos para suministrar aire, agua y alimentos a los mineros atrapados y excavar galerías de acceso controladas para evitar nuevos derrumbes. En Segovia, las brigadas de seguridad de la empresa y los equipos de salvamento de la ANM han destacado la importancia de contar con minas formalizadas y con planes de emergencia actualizados, algo que contrasta con la situación de numerosos socavones informales del Bajo Cauca, donde la ausencia de infraestructura y de estudios geotécnicos incrementa la vulnerabilidad de los trabajadores.
En el caso de Cáceres, se espera que las autoridades confirmen si la explotación donde se produjo el alud contaba con título minero y autorización ambiental, así como si disponía de planes de manejo del riesgo y salidas de emergencia adecuadas. La experiencia de otros municipios antioqueños muestra que la diferencia entre minas formalizadas y explotaciones artesanales o ilegales es clave para reducir la letalidad de este tipo de eventos.
Una región marcada por los deslizamientos y los aludes de tierra
El accidente de Cáceres se inscribe en una secuencia de deslizamientos y aludes de tierra que han afectado a Antioquia en los últimos años, tanto en áreas urbanas como rurales. En junio de 2025, un deslizamiento de grandes proporciones arrasó varios barrios de la vereda Granizal, en Bello, causando al menos 25 fallecidos y obligando a evacuar a unas 900 personas, según los balances posteriores de la Unidad de Gestión del Riesgo y autoridades locales.
La combinación de lluvias intensas, urbanización en laderas inestables y deforestación en cuencas altas ha favorecido estos eventos. Las autoridades ambientales y de gestión del riesgo llevan años advirtiendo de que la temporada de lluvias en la región andina colombiana incrementa la probabilidad de derrumbes, avalanchas y movimientos en masa, con impactos tanto en infraestructuras de transporte como en zonas mineras y asentamientos informales.
A nivel histórico, Antioquia ya había registrado tragedias por corrimientos de tierra fuera del ámbito minero, como el ocurrido en 2010 en el municipio de Giraldo, donde un gran deslizamiento en la Autopista Paralela al Mar dejó decenas de personas atrapadas y obligó a un amplio despliegue de búsqueda y rescate. Estos antecedentes han llevado a reforzar los sistemas de alerta temprana y los planes de contingencia, aunque su aplicación sigue siendo desigual entre municipios y sectores económicos.
Seguridad minera y siniestralidad laboral en Colombia
Los accidentes en minas de oro, carbón y otros minerales siguen siendo una preocupación recurrente en Colombia. Según datos difundidos por autoridades nacionales, en un solo año llegaron a registrarse más de un centenar de muertes por incidentes mineros, una cifra que pone de relieve las dificultades para garantizar condiciones seguras en socavones, especialmente en operaciones pequeñas o informales.
El patrón de derrumbes y aludes que afectan a mineros no es exclusivo de Antioquia. En el sur de Bolívar, por ejemplo, tres trabajadores fallecieron en 2024 tras quedar atrapados por un derrumbe en la mina de San Juan, en Santa Rosa del Sur; los cuerpos fueron hallados diez días después del accidente, tras intensas labores de búsqueda en los socavones.
Organizaciones especializadas en observar la seguridad en la minería señalan que muchos de los aludes fatales se producen en excavaciones sin control técnico ni soporte adecuado de techos y taludes, conocidas en la jerga como “barrancos” o “cilindros”. En la mina Bullita de Bosco, en el estado Bolívar (Venezuela), dos mineros informales quedaron atrapados por un alud de tierra en diciembre de 2024, en un tipo de explotación muy similar al de numerosos socavones artesanales del Bajo Cauca colombiano.
Los expertos en seguridad laboral recomiendan reforzar la supervisión estatal, formalizar la actividad minera y exigir estudios geotécnicos y planes de emergencia como condición para operar, con el objetivo de reducir la siniestralidad. Asimismo, insisten en la necesidad de capacitar a los trabajadores en protocolos de evacuación y en el uso de sistemas de ventilación y monitoreo de estabilidad de taludes.
Impacto local en Cáceres y en el Bajo Cauca antioqueño
Para Cáceres y el Bajo Cauca antioqueño, cada accidente minero tiene un impacto directo en comunidades que dependen de la extracción de oro como principal fuente de ingresos. La muerte de un trabajador por un alud de tierra supone no sólo una pérdida humana, sino también un golpe económico y social para familias que, en muchos casos, ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
En municipios cercanos, como Tarazá, los movimientos en masa asociados a las lluvias han provocado también víctimas mortales fuera del ámbito minero. En noviembre de 2025, un deslizamiento de tierra en el barrio La Torre causó la muerte de un niño de tres años y daños en varias viviendas, un hecho que llevó a las autoridades municipales a evaluar la reubicación de familias en zonas de alto riesgo.
La reiteración de emergencias ha llevado al Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran) y a los alcaldes de la región a insistir en la necesidad de evitar asentamientos en áreas inestables y de revisar las condiciones de seguridad en explotaciones mineras, tanto formales como informales. Estas medidas son especialmente relevantes en zonas como Cáceres, donde la minería y la exposición a deslizamientos de tierra se combinan en un mismo territorio.
La muerte del minero atrapado por un alud en Cáceres, Antioquia, vuelve a situar en primer plano la necesidad de fortalecer la seguridad en la minería aurífera del Bajo Cauca y de avanzar en la gestión integral del riesgo por movimientos en masa. Mientras las autoridades esclarecen las circunstancias exactas del accidente y revisan las condiciones de la explotación afectada, el caso se suma a una larga lista de emergencias que muestran hasta qué punto la combinación de minería subterránea, lluvias intensas y suelos frágiles sigue cobrando vidas en la región.