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Antioquia | PUBLICADO EL 02 julio 2021

Támesis agita el debate por el proyecto minero Quebradona

  • En las casas del casco urbano de Támesis y el corregimiento de Palermo, los habitantes instalaron pancartas en señal de rechazo a los impactos ambientales, sociales y económicos que acarrearía el desarrollo del proyecto minero Quebradona. FOTO edwin bustamante
    En las casas del casco urbano de Támesis y el corregimiento de Palermo, los habitantes instalaron pancartas en señal de rechazo a los impactos ambientales, sociales y económicos que acarrearía el desarrollo del proyecto minero Quebradona. FOTO edwin bustamante
  • En las casas del casco urbano de Támesis y el corregimiento de Palermo, los habitantes instalaron pancartas en señal de rechazo a los impactos ambientales, sociales y económicos que acarrearía el desarrollo del proyecto minero Quebradona. FOTO edwin bustamante
    En las casas del casco urbano de Támesis y el corregimiento de Palermo, los habitantes instalaron pancartas en señal de rechazo a los impactos ambientales, sociales y económicos que acarrearía el desarrollo del proyecto minero Quebradona. FOTO edwin bustamante
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Por Jacobo Betancur Peláez

Ese municipio considera que el proyecto minero tendrá impactos en su jurisdicción. La empresa AngloGold defiende sus estudios.

A través de letreros, carteles y banderas, el debate por el proyecto minero Quebradona se tomó fachadas, ventanas y balcones de casas de Támesis. Desde la orilla de las carreteras hasta el centro de la cabecera municipal, algunos habitantes instalaron consignas y panfletos criticando los impactos ambientales que aquel desarrollo podría traer para la subregión del Suroeste antioqueño.

Aunque según explicaron líderes locales, que pidieron no ser citados aduciendo razones de seguridad, las preocupaciones por el proyecto se remontan al comienzo de los trabajos de exploración. El pasado 6 de junio, el alcalde de ese municipio, Juan Martín Vásquez Hincapié, abrió un nuevo capítulo de ese debate a través de un oficio dirigido a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y varios organismos de control.

En un documento de 139 páginas, compuesto por una carta y siete anexos, el mandatario local criticó la información contenida en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por AngloGold Ashanti (empresa con intereses mineros en la zona) ante la Anla y argumentó que el proyecto tendría un alcance dentro de los límites de ese municipio y traería efectos contra la economía y la calidad de vida.

“Reiteramos y reforzamos la postura planteada por esta administración (...) solicitando a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales la negación de la licencia al proyecto minero. Dejamos constancia del rechazo fundamentado y pacífico de este municipio a la minería metálica, junto con 13 municipios del Suroeste”, expresó el mandatario en el documento.

Mientras Vásquez Hincapié insistió en que factores como el recurso hídrico local, la biodiversidad y la vocación agrícola y turística del territorio podrían verse afectados ante una eventual aprobación de la licencia, AngloGold defendió la rigurosidad de sus estudios y argumentó que para cada uno de esos impactos hay un plan de acción. Así mismo, la compañía se mantuvo en que la zona de influencia de la mina se reducirá al municipio de Jericó.

El área de influencia

De acuerdo con los datos consignados en el EIA (Ver Mapa), AngloGold calculó que de las 7.593 hectáreas que comprende su contrato único de concesión, el área de intervención estaría compuesta por dos divisiones principales de 610,68 hectáreas, que comprenden una zona de depósito y otra de infraestructura.

Bajo esos cálculos, el depósito mineral que explotaría Quebradona sería uno identificado como Chaquiro, ubicado a 12 kilómetros del casco urbano de Jericó, 320 metros del límite con Támesis y 707 metros del Distrito de Manejo Integrado (DMI) Cuchilla Jardín – Támesis, esta última, identificada como una zona de alta importancia ecológica por las autoridades.

Sin embargo, según argumenta la alcaldía y organizaciones ambientales de Támesis, aquellas proyecciones habrían dejado por fuera al menos otros cuatro yacimientos o sitios de interés adicionales, que posteriormente podrían ampliar las intervenciones mineras en la región, identificados como Aurora, La Sola, Isabela y Tenedor.

“Lo que se pretende desarrollar en el suroeste es un distrito minero, en donde dos de los cinco yacimientos serían ubicados en nuestro municipio. Sentimos que la minera tiene un déficit en la transparencia de la información”, aseveró Martínez Hincapié.

Por su parte, Sebastián Restrepo Henao, líder de la organización Visión Suroeste, planeó que así la intervención se reduzca al depósito Nuevo Chaquiro, su cercanía con el límite de Támesis pondría bajo duda que los impactos de la explotación queden reducidos solo al municipio de Jericó.

Frente a este punto, Edwin Arango Gutiérrez, gerente ambiental de AngloGold Ashanti, precisó que el proyecto devolvió cerca del 35 % del área inicialmente prevista en el título minero, que estaba sobrepuesta al DMI Cuchilla - Jardín – Támesis.

En el resto del título, agregó que el único depósito sobre el que se tiene una intervención proyectada es el identificado como Nuevo Chaquiro. “Puede haber algunos depósitos o sitios de interés desde el punto de vista geológico, pero no hacen parte de la licencia ambiental y no se tienen contemplados en el proyecto”, respondió Arango Gutiérrez.

Impactos ambientales

Junto a esa delimitación, un segundo punto sobre el que insistió Martínez Hincapié fue en el riesgo de que el proyecto altere la riqueza hídrica de la región y ponga en peligro su biodiversidad.

“Todos los yacimientos estarían presuntamente ubicados bajo fuentes hídricas y su extracción por excavación subterránea por subniveles terminaría de colapsar el sistema hídrico regional que sobreviva el daño inicial”, escribió Martínez. En el caso de los sistemas de acueducto, alertó que las bocatomas del corregimiento de Palocabildo, en Jericó; del corregimiento de Palermo, en Támesis; y el acueducto de La Pintada sufrirían afectaciones.

En materia ambiental, Restrepo Henao agregó que la intervención propuesta por el proyecto minero ocasionaría una pérdida en la conectividad de los ecosistemas de la subregión y aumentaría la fragilidad de las especies de flora y fauna.

“La zona de reserva es uno de los puntos que hay que conservar”, señaló Restrepo, agregando que la pluviosidad y la sismicidad del territorio son factores que también deberán tenerse en cuenta a largo plazo, ya que aumentarían el riesgo de que los deshechos de la mina se filtren por el suelo y contaminen el recurso hídrico.

Frente a estos dos puntos, Arango Gutiérrez, sostuvo que bajo las investigaciones de la compañía se documentó que la única fuente hídrica afectada sería un afluente de la quebrada La Fea.

“La zona de subsidencia estará superpuesta sobre un afluente de la quebrada La Fea, que a su vez descarga sus aguas en la quebrada Quebradona, esta al Río Piedras y posteriormente al río Cauca. El proyecto no generará impacto sobre las fuentes de agua del municipio de Támesis”, planteó Arango.

En cuanto a los impactos ambientales, el portavoz de AngloGold reiteró que la mina tiene proyectada la construcción de un parque biodinámico, que comprenderá la restauración de especies nativas y protegería la conectividad ecológica de los ecosistemas del territorio.

Los cuestionamientos formulados por el alcalde de Támesis se suman a las preocupaciones que otras organizaciones ambientales y municipios han formulado sobre el proyecto Quebradona.

En respuesta a un requerimiento de este diario, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales informó que aún evalúa la documentación entregada por AngloGold y todavía no hay una fecha prevista para la adopción de una decisión. “La entidad se encuentra evaluando el Estudio de Impacto Ambiental que fue ajustado y radicado en enero de 2021”, manifestó en un pronunciamiento escrito

320
metros separan al depósito Nuevo Chaquiro del límite del municipio de Támesis.
38
años sería el tiempo total que operaria la mina si su licencia ambiental es aprobada.
Infográfico

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS anticipan Varios frentes de afectación

Junto a los impactos ambientales, otro de los cuestionamientos planteados por el municipio de Támesis consiste en que la ubicación de la infraestructura del proyecto y el campamento minero es más próxima a su casco urbano que el de Jericó, lo que podría acarrear afectaciones en las dinámicas comerciales y sociales locales. Así mismo, el alcalde Vásquez Hincapié sostuvo que el punto en donde se depositarían los desechos de la mina, conocido como depósito de relaves, podría atraer la llegada de minería informal. Ante ese punto, el gerente Arango Gutiérrez argumentó que las concentraciones de metal que quedarían en esas zonas no serían suficientes para una explotación posterior y agregó que, además de estar compactadas en un 95 %, se proyecta cubrirlas con una capa de suelo en donde se sembrará bosque.

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.

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