Galería Urbana, el colectivo que pintó el mural del barrio Astorga que esta semana debió ser borrado por Espacio Público, aclaró que es falso que hayan intervenido la pared sin consultar con los dueños de la vivienda.
“Al contrario, tuvimos varias reuniones con la señora y quedamos en que el muro era de ella y que podía despintarlo cuando quisiera, incluso si no le gustaba”, precisó David Arango, líder del colectivo que hizo la intervención en el marco del evento Pictopía, que trajo artistas de otros países y otras ciudades a Medellín.
El muro de la discordia está en la carrera 43C, entre calles 8 y 9, una vía de andenes y jardines amplios, con todos los muros pintados, lo que la hace una galería urbana que se roba las miradas.
El único lunar le salió esta semana, cuando la dueña del inmueble del costado oriental hizo que Espacio Público tapara con pintura parte del mural. En su lugar, han pintado mensajes de censura a la acción.
“Para nosotros es un episodio triste, que a la vez sirvió para sentir la reacción de una ciudad que sí acepta el arte y que cada vez nos abre más espacios”, apuntó David.
Jeison Castaño Jeihhco, artista urbano, advirtió que si a la dueña no se le consultó antes, actuó en su derecho al querer despintar el muro.
“El camino sería hablar con ella, explicarle el sentido del arte urbano y lograr que ella haga el primer trazo de un nuevo mural, sería un acto de reconciliación en una ciudad que busca espacios de diálogo”, aseguró el líder artístico.
Paula Villegas, vecina, rechazó la reacción de la dueña del predio, pues “esta acción artística fue concertada con la comunidad”, aseguró.
Varios tarros de pintura, botellas de cerveza, una sudadera y la hierba del jardín manchada de azul son huellas que quedan de la acción que despintó el mural.
No fue posible obtener la versión de los dueños del predio, pese a los esfuerzos.
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