Un hito vivió la comunidad indígena Nutabe con la entrega y puesta en funcionamiento de su nuevo cementerio comunitario. Ubicado en la vereda Los Galgos de Ituango, en el Norte de Antioquia, esta infraestructura de 2.000 m² es el resultado de un proceso de consulta previa derivado del proyecto Hidroituango.
Lo que hace único a este camposanto es que su diseño nació de talleres de imaginarios concertados con la comunidad y fue construido por ellos mismos mediante procesos de contratación social.
El complejo cuenta con un oratorio, 51 bóvedas, 234 osarios de mampostería, 127 espacios para tumbas en tierra, senderos en material granular y cerramiento en malla eslabonada.
La entrega se formalizó con una ceremonia que unió expresiones espirituales y culturales propias de su tradición.
El rescate de la memoria: de Orobajo a la vereda Los Galgos
La necesidad de este nuevo espacio surgió en 2017, cuando el avance de Hidroituango requirió la inundación del antiguo territorio de la comunidad en Orobajo, jurisdicción de Sabanalarga.
EPM, a través de Integral S.A., vinculó al Laboratorio de Osteología Antropológica y Forense (LOAF) de la Universidad de Antioquia, bajo la coordinación de la doctora Timisay Monsalve Vargas, para realizar una labor titánica: la exhumación y resguardo de 183 restos óseos.
Juan Fernando Morales Villa, jefe Ambiental y Social encargado del Proyecto Ituango, destacó que este camino ha sido concertado y respetuoso con la dignidad de los restos que fueron custodiados durante años por la institución científica.
Este traslado busca que la comunidad Nutabe pueda reconstruir sus condiciones de vida y permanencia territorial en su nueva ubicación.
El proceso no solo ha sido técnico, sino comunitario. Abelardo David, guardia mayor Nutabe, ejerció una veeduría constante, realizando visitas periódicas a los laboratorios en Medellín para garantizar la trazabilidad y el respeto cultural de sus ancestros.
Un punto crucial en la investigación fue la aclaración sobre las víctimas de la violencia.
Las verificaciones institucionales confirmaron que las personas fallecidas en la masacre de Orobajo de 1998 no se encontraban en el cementerio inundado, sino que habían sido inhumadas en su momento en el casco urbano de Sabanalarga.
No obstante, durante los análisis científicos, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) intervino para revisar 14 restos que presentaban lesiones perimortem (heridas ocurridas cerca del momento de la muerte).
Actualmente, las autoridades Nutabe coordinan la devolución de estos restos para que reciban su destino final según sus usos y costumbres en el nuevo cementerio.
Un territorio unificado para la preservación del pueblo Nutabe
La apertura del cementerio es parte de un plan mayor de estabilización para esta comunidad. En marzo de 2017, el Ministerio del Interior, mediante la Resolución 071, reconoció oficialmente a los Nutabe de Orobajo como pueblo indígena, registrando a 57 familias que habitaban en 11 veredas de los municipios de Ituango, Sabanalarga y Peque.
Gracias a los acuerdos con EPM, estas familias dejaron de estar dispersas para asentarse en un solo territorio de 500 hectáreas en Ituango. El plan de vida de la comunidad incluye la ejecución de 26 proyectos que abarcan infraestructura, producción y conservación ambiental.