No será nada fácil que la Administración de Envigado logre su propósito de reabrir El Guacal, en límites entre Medellín y Heliconia. Aunque un grupo de expertos trabaja en un plan que presentará antes de dos meses a Corantioquia, habitantes de San Antonio de Prado, concejales de Medellín, e incluso, el alcalde Federico Gutiérrez, se oponen a la operación.
La propuesta, sustentada en la necesidad de un lugar de disposición, además de La Pradera—ubicado en el Norte— busca la modificación de la licencia ambiental otorgada para el lugar y plantea argumentos técnicos y sociales.
Actualmente El Guacal, propiedad de Envigado y manejado por Enviaseo, tiene clausurado uno de sus vasos al haber cumplido su vida útil. En octubre de 2015, se solicitó a Corantioquia licencia para operar otro vaso, llamado Centro. Sin embargo, en noviembre del mismo año, le fue negada en última instancia. De ese tiempo a hoy no pidieron nueva autorización.
El alcalde de Envigado, Raúl Cardona, aceptó que buscan reutilizar el relleno, a través de un permiso de Corantioquia, por lo que socializan el plan y trabajan con alcaldes y habitantes de San Antonio de Prado. “No negamos que ha habido fallas que la autoridad ambiental ha reportado. Pero se han corregido”, anotó.
Aseguró que el cierre del relleno tiene en emergencia a varios municipios y que la disposición hasta Pradera es costosa, incluso para Envigado.
Argeni Taborda, alcalde de Heliconia, consideró que pasaron de recolectar basuras dos veces a la semana a una.
“Hoy las familias están afectadas, más el Alcalde porque no sabe qué hacer con las quejas por residuos en quebradas, espacios públicos y calles pasamos de gastarnos $1 millón mensuales a $11 millones por mes. Aguas Heliconia está en liquidación, porque nos quebramos. Las deudas se hicieron insoportables”, dijo.
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