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Antioquia | PUBLICADO EL 31 octubre 2022

“El triunfo fue que Santa Elena se enamoró del Arví”

En diálogo con EL COLOMBIANO, la hasta hoy directora, Beatriz Araque, comparte aprendizajes y retos del parque.

  • Beatriz Araque estuvo 12 años tras las riendas del Parque Arví. Foto: Jaime Pérez.
    Beatriz Araque estuvo 12 años tras las riendas del Parque Arví. Foto: Jaime Pérez.
  • Beatriz Araque estuvo 12 años tras las riendas del Parque Arví. Foto: Jaime Pérez.
    Beatriz Araque estuvo 12 años tras las riendas del Parque Arví. Foto: Jaime Pérez.

Hasta hoy Beatriz Araque se desempeña como la directora ejecutiva de la Corporación Parque Arví. Tras doce años de trabajo ininterrumpido, esta trabajadora social de la Universidad de Antioquia es una de las protagonistas de la historia de esta institución, que pasó de ser uno de los proyectos más polémicos del Municipio de Medellín en el corregimiento de Santa Elena a un referente de turismo sostenible y comunitario.

Mirando hacia atrás, Araque aún recuerda el complejo reto de asumir las riendas de esa entidad en un momento en que la comunidad de Santa Elena veía con recelo las intenciones del gobierno local de crear allí un parque turístico y emprendió una serie de duras protestas que hicieron tambalear el proyecto.

Araque, en diálogo con EL COLOMBIANO, habla de los retos superados y de lo que sigue para el parque.

¿Que balance hace de estos doce años al frente del Parque Arví?

“Cuando llegué en junio de 2010, había un conflicto gigante entre la comunidad de Santa Elena y el proyecto del Parque Arví. Tras unas decisiones poco estratégicas, que no voy a traer en este momento a colación, había un nivel de inconformidad muy grande de la comunidad. En medio de ese conflicto, la junta directiva decidió buscar una persona que viniera del mundo social para hacer el manejo de la corporación”.

¿Cómo recuerda su llegada?

“Cuando llegué se recibían semanalmente entre ocho y nueve derechos de petición y múltiples tutelas de la comunidad. Entonces empecé a consolidar un equipo de trabajo y a sesionar con la junta directiva, llegando a la conclusión de que el parque no se podía manejar desde Medellín, sino que debíamos estar en Santa Elena, con la comunidad.

Aunque aún no se había construido el centro ambiental y cultural Ignacio Vélez Escobar, y no había una estructura consolidada, ya había carros llevando gente al parque. Tampoco había un modelo de cómo se iba a manejar el turismo en el territorio. Eso generó muchos retos”.

¿Cómo cuáles?

“Poder diseñar la estrategia con la que íbamos a dinamizar el parque, pero con una premisa: cómo íbamos a hacer para que el parque, que en ese momento la comunidad de Santa Elena veía como una amenaza, pasara a ser un generador de oportunidades”.

¿Y cómo se resolvió ese conflicto?

“Vimos la necesidad de involucrar a la comunidad en el trabajo. Nos dimos a la tarea de construir un plan estratégico, basado en el cuidado y la conservación de la reserva, y en mejorar los procesos de innovación y de mercadeo, todo el tema orientado al desarrollo del turismo sostenible.

Esta tarea se trataba de suspender unas prácticas de turismo poco amigables con el medio ambiente que tenía la comunidad local, como la extracción de productos del bosque. También estructuramos un plan de trabajo por proyectos. Para mí, el gran triunfo es lograr que la comunidad de Santa Elena se enamorara de este proyecto. Hubo detractores, y todavía los hay. Cada vez nos hemos acercado más a la comunidad y avanzado”.

Durante la pandemia el parque se vio muy golpeado, tanto en sus visitas como en sus finanzas, ¿cómo afrontaron eso?

Con la llegada de la pandemia el tema fue muy duro. En el sector turístico fuimos los primeros en cerrar y los últimos en abrir. Eso nos dio dificultades. Hicimos un esfuerzo muy de la mano con la Alcaldía de Medellín por no hacer recortes de personal, por conservar todas las condiciones laborales de los empleados. Logramos mantener el barco y toda la parte operativa se dedicó al sostenimiento, para que no se nos cayera el parque, incursionamos en la virtualidad y luego formulamos una estrategia para la pospandemia, que fue la de llegar a unos mercados especializados, lo que nos permitió fortalecernos.

Teniendo en cuenta el balance que hace usted tras estos doce años al frente del parque, de cara al futuro ¿cuáles considera son los puntos claves que deben tenerse en cuenta para que la corporación y el parque se sigan fortaleciendo?

Yo creo que la nueva administración lógicamente traerá cambios, el cambio hace parte de nuestra cotidianidad. Creo que hay que tener mucho respeto en el relacionamiento con la comunidad, eso es fundamental en el turismo comunitario, la articulación institucional y el fortalecimiento del tema financiero. Creo que en esas tres dimensiones tenemos que innovar y conservar el carácter técnico de lo que hacemos en la corporación, que ha sido muy importante

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.

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