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Antioquia | PUBLICADO EL 27 agosto 2021

Fiscalía investiga envenenamiento de mascotas en unidad de Envigado

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Gustavo Ospina Zapata

Un caso de envenenamiento masivo de perros se registró en una unidad residencial del municipio de Envigado, cuyas víctimas fueron tres caninas de raza Beagle, dos de las cuales murieron en su propio apartamento y una tercera alcanzó a ser llevada a una veterinaria pero no pudo sobrevivir.

Kelly Marín, la dueña de los animales (de nombres Lola, de 16 años; Maya, de 14 años; y Rosita, de 6 años), relató que los hechos ocurrieron el pasado miércoles 25 de agosto en horas de la tarde, cuando sus mascotas estaban solas en la casa, un apartamento en el primer piso del complejo residencial envigadeño.

“Yo por la pandemia estoy haciendo trabajo en casa, pero ese día faltando unos minutos para las 12 del mediodía salí y los dejé solos, mi esposo tampoco estaba porque él trabaja afuera; pero llegó a la casa como a las cinco de la tarde y vio a Rosita tirada en el patio, y como ella sufre ataques de epilepsia él pensó que era eso y se fue con ella para la veterinaria, pero allá llegó muerta”, narra Kelly.

Cuenta que desde la veterinaria su esposo la llamó para avisarle lo que había ocurrido. En esas, ella recordó que en días pasados había vivido dos episodios que le parecieron extraños: “Al patio de mi casa dan los balcones de la torre y hace tres semanas vi que cayeron unas croquetas de perro, yo pensé que algún niño de los otros pisos la había arrojado por cariño a las mascotas para que comieran, pero de todos modos las recogí; el jueves de la semana pasada, como a las 7:00 de la noche, Rosita se estaba comiendo algo y a Maya le saqué de la boca un pedazo de salchicha como con un polvo morado, se la quité y la guardé, pero quedé como extrañada, y cuando mi esposo me llamó a contarme lo de Rosita temí lo peor y le dije que regresara ligero a la casa a mirar las otras dos perritas”.

Lo que siguió fue la peor pesadilla vivida por Diego, el esposo de Kelly, pues al entrar observó a Maya y a Lola tiradas en el piso con heces y vomito regados por todas las partes del apartamento. Ellas también habían muerto víctimas del envenenamiento.

Kelly dice que llevan cinco meses viviendo en esta unidad, que escasamente conocen de vista a algunos vecinos y que con ninguno habían tenido ningún conflicto y casi que ni cruzado palabras.

“La única de las tres perras que ladraba era Rosita, pero no a la gente sino a los otros perros; hice todo para evitar que lo hiciera, hasta le daba tranquilizantes, pero hay que tener en cuenta que ella fue maltratada donde vivía antes y por eso era agitada”, afirma Kelly y no se atreve a decir si fue esto lo que motivó el envenenamiento de sus tes animales.

Fiscalía investiga

El caso llegó a la Fiscalía, que a través del grupo Gelma realiza las indagaciones en la unidad donde ocurrió el presunto envenenamiento, según confirmó el Fiscal coordinador de esta unidad en la Fiscalía, Alejandro Gaviria.

“Esta misma mañana estuvimos en Envigado acompañados por la Dijín realizando las investigaciones. En estos casos la denuncia y la colaboración de la ciudadanía brindando información son muy importantes”, señaló el investigador.

Advirtió que muchos de estos casos se dan por intolerancia, porque las personas no son capaces de resolver los conflictos a través del diálogo sino que a veces se desquitan matando los animales sin ser muy conscientes de que causan un doble dolor, tanto al propio animal como a la familia.

Gaviria explicó que quienes propicien la muerte de un animal se someten a ser procesados penalmente, pues este hecho está estipulado en el Código Penal como delito de maltrato animal en el artículo 339A, que contempla penas de prisión de 12 a 36 meses, además de inhabilidad para el ejercicio, profesión, oficio, comercio o tenencia que tenga relación con los animales de uno a tres años y multa de 5 a 60 salarios mínimos legales vigentes.

El Fiscal de Gelma informó que cada día a su unidad llegan en promedio 3,7 denuncias por casos de maltrato animal en el país. A las investigaciones del caso de Envigado se sumaron la Dijín, la Policía Ambiental y la Secretaría del Medio Ambiente de Envigado.

Marcela Díaz, directora de la Fundación Orca, pionera en la defensa y protección de los animales en Medellín, comentó que ya su organización tomó cartas en el tema, pues no quiere más impunidad en hechos “tan aberrantes y despiadados”, como los califica.

Relató que una de las tres mascotas, Rosita, le fue dada en adopción por Orca a Kelly y por eso el caso se le hace tan doloroso.

“Rosita era una perrita que rescatamos de una terraza, en donde convivía con otra perra, y como solo les tiraban escasamente comida, ambas peleaban por ella; yo pensaba quedarme con ella porque era una dulzura, pero Kelly me convenció y decidí entregársela y estaba súper bien tenida”, expresó.

Señaló que a nombre de la Fundación Orca interpuso un derecho de petición ante la unidad residencial, en la cual básicamente le solicita que brinde respuestas ante este caso y otros similares que varias personas han salido a denunciar presuntamente ocurridos en años anteriores en este mismo lugar.

“Hay denuncias de que hace cuatro años también envenenaron dos perros, uno de los cuales logró salvarse, pero no pasó nada, no se investigó y el asesino siguió muy campante”, comentó Marcela, que quiere que este hecho llegue hasta un castigo para el culpable.

Sobre el tema, la administradora de la unidad, Danelly Marín, indicó que por ahora no se dará un pronunciamiento ya que la Fiscalía y la Policía estuvieron en el sitio recopilando las pruebas y documentos y hay que esperar que estas definan si, en efecto, los animales fueron envenenados.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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