Fallas estructurales irrecuperables y riesgo de colapso fueron el motivo por el cual la administración municipal de Itagüí debió ordenar la demolición de edificio Babilonia, un inmueble con 36 apartamentos y cuatro niveles comerciales, que representará inmensas pérdidas patrimoniales a las familias propietarias y un litigio legal con la firma constructora que tardará en ser resuelto.
Ante este desagradable episodio, y bajo la premisa de que no se repita un episodio parecido otros edificios del municipio, las autoridades se dieron a la tarea de conformar una oficina de verificación y regulación de edificaciones, para mantener un control preventivo y tomar acciones prontas ante posibles fallas estructurales o riesgos de colapso.
Esta oficina estará conformada por un equipo técnico de ingenieros civiles y un ingeniero estructuralista, quienes circularán por todos los sectores de Itagüí verificando las condiciones constructivas, planimétricas y de calidad, tanto en estructuras de gran tamaño, como pequeñas y medianas.
“Queremos promover una cultura de construcción legal, además de tener un control permanente en edificaciones, tanto en pie como en proceso constructivo”, explicó Jorge Iván Isaza Bustamante, director administrativo de la Autoridad Especial de Policía e Integridad Urbanística de Itagüí.
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