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Antioquia | PUBLICADO EL 27 octubre 2021

Creí en Quintero y me equivoqué: concejal Luis Bernardo Vélez

  • El concejal Luis Bernardo Vélez afirma que Daniel Quintero llegó a romper procesos exitosos de ciudad. FOTO Camilo Suárez
    El concejal Luis Bernardo Vélez afirma que Daniel Quintero llegó a romper procesos exitosos de ciudad. FOTO Camilo Suárez
  • El concejal Luis Bernardo Vélez afirma que Daniel Quintero llegó a romper procesos exitosos de ciudad. FOTO Camilo Suárez
    El concejal Luis Bernardo Vélez afirma que Daniel Quintero llegó a romper procesos exitosos de ciudad. FOTO Camilo Suárez
Por luz maría sierra

El líder político que le abrió muchas puertas en Medellín al hoy alcalde les pide perdón a quienes por confiar en él votaron por Daniel Quintero. Asegura que la ciudad no va bien y que el alcalde ha corrido los linderos de la ética. Pide más control social y que los organismos de control actúen con precisión.

El 16 de mayo de 2019, el entonces precandidato a la Alcaldía Luis Bernardo Vélez renunció a esa aspiración para unirse a la campaña del entonces candidato Daniel Quintero. Fue el único precandidato que dio un paso al costado y dada su experiencia en Medellín —concejal de la ciudad durante 11 años y secretario de Inclusión Social en el gobierno de Federico Gutiérrez—, se convirtió en una llave clave para abrirle a Quintero las puertas de La Alpujarra. Quintero, a pesar de que había nacido en la ciudad, había hecho su carrera política en Bogotá y para muchos era un personaje un tanto desconocido.

La noticia ahora es que el hoy concejal Luis Bernardo Vélez decidió romper su silencio. Explica que desde la misma noche en que ganaron la Alcaldía se dio cuenta de que había una agenda oculta, como él mismo la denomina, que Quintero no era el “candidato independiente” que decía ser y que se hizo visible en el desarrollo del gobierno cuando les entregó cuotas burocráticas a varios grupos políticos tradicionales.

Hoy, preocupado por lo que está pasando en la ciudad, por la manera como según él la Alcaldía está rompiendo procesos que han sido exitosos, como es el caso de Buen Comienzo, de EPM (su gobierno corporativo), de la política social para grupos poblacionales o de la política en salud, entre otras, dice que se equivocó y les pide perdón a quienes por su intermedio respaldaron a Quintero para ganar la Alcaldía.

Usted fue la llave del alcalde Daniel Quintero en campaña pero ahora se le ve distanciado con sus posiciones en el Concejo, ¿se dañó esa relación?

“Desde el año anterior venía creciendo la desconfianza hacia el gobierno de Daniel Quintero. Y tiene que ver con que Quintero ha producido una ruptura de procesos claves de la ciudad. Por ejemplo, el programa Buen Comienzo que habíamos construido como un modelo pedagógico para la primera infancia lo politizaron, ha primado el interés en la contratación y la improvisación que el cuidado de los niños. Y estamos hablando de un programa al que este Concejo le asignó una cifra histórica en recursos económicos y hasta hoy los resultados y los porcentajes de cobertura no corresponden”.

Es decir, ¿ustedes le destinaron más presupuesto a Buen Comienzo del que nunca había tenido y los resultados son peores?

“Exactamente, se asignaron $800.000 millones, más del doble de lo que tuvo el gobierno anterior con unas metas todavía en 2021 inferiores. Buen Comienzo es el activo social más importante que tiene la ciudad, se construyó durante cinco gobiernos, se desbarata, se desvirtúa, se empieza a improvisar y se hace una ruptura”.

¿Qué hay detrás de ese afán de romper con procesos de ciudad?

“Permítame ponerlo así: nosotros ganamos unas elecciones con un programa de gobierno, en el que aportamos el componente Recuperemos lo Social. Y arrancó el gobierno y lo primero que vemos es una pelea con la clase empresarial antioqueña, una ruptura de procesos en materia social, con personas que venían haciendo un trabajo importante desde la academia, desde la salud... Quintero llega con un discurso de lucha de clases que a mí me preocupa. En este momento donde necesitamos unirnos para salir adelante, el hombre lo que hace es parcelar la ciudad entre buenos y malos. Esa es una posición maniquea, muy perjudicial, muy peligrosa”.

¿Qué propósito tiene en dividir la ciudad entre buenos y malos, ricos y pobres?

“No lo tengo claro, no he podido entender cuál es el motivo, si es ideológico, si es de un proyecto político que él tenga, si es desconocimiento de la ciudad, pero lo claro es que él sí tiene un propósito... como que tuviera algo frente al empresariado que le molesta, que le hace daño para sus intereses o para su proyecto político”.

¿Por qué dice que se equivocó con Daniel Quintero?

“Digo que me equivoqué por varias cosas. Primero porque cuando hago una alianza en campaña con Daniel Quintero, veo a un hombre inteligente, joven y disruptivo. Yo en particular le creí que era independiente, en el buen sentido. Pero luego me doy cuenta de que había en campaña una agenda oculta, que nunca conocí. Luego, en el gobierno, la independencia desapareció, y está claro que hay personas y grupos políticos que manejan la mayoría del gobierno”.

El Alcalde podría decir que está gobernando con todos...

“No es malo que haya apertura, que lleguen diferentes sectores. Lo que no es decente es que haya dicho que él era un proyecto independiente y no lo era porque llega comprometido con equipos políticos y hoy les está pagando esos apoyos”.

¿En qué momento ve que entran estos grupos al equipo de Quintero?

“Me di cuenta de que estaban esos grupos el día que ganamos las elecciones. En la campaña no conocí a muchos de esos dirigentes políticos que aparecieron la noche del triunfo”.

¿Quiénes aparecen?

“Dirigentes del partido conservador, liberales, políticos de municipios del área metropolitana. No tengo nada en contra de ellos, pero en la escogencia del gabinete, se vio claro que había compromisos políticos que nunca conocí y que arriesgaban su independencia. El acuerdo que habíamos hecho en campaña suponía que cualquier decisión alrededor de alianzas las íbamos a discutir entre los dos, eso nunca ocurrió”.

¿Siente que lo engañó?

“De alguna manera sí, no dijo la verdad y desarrolló otra agenda que nunca fue clara para mí, nunca la conocí”.

¿Usted por qué decide salir a hablar de esta separación?

“El rompimiento no es de hoy. Desde hace muchos meses tengo diferencias, tengo preocupaciones con la ciudad. El Florero de Llorente fue el proyecto de Acuerdo con el que la Alcaldía pretendía cambiar la figura jurídica del Aeropuerto Olaya Herrera. Consideré por los análisis, por los argumentos, por el estudio y por mi conciencia que tenía que votar negativo. Al alcalde no le gusta mi voto, y yo me preguntaba de qué independencia y libertad estábamos hablando si no respeta mi decisión sobre lo que yo consideré que era mejor para la ciudad”.

¿Y por qué votó en contra del acuerdo del aeropuerto?

“Recibimos un proyecto de acuerdo que hablaba del cambio de figura jurídica del aeropuerto. En la exposición de motivos decía claramente que el aeropuerto podía ampliar su objeto a hacer contrataciones con otros aeropuertos, hacer infraestructura aérea, todo alrededor del tema aéreo. Pero resulta que antes del debate en plenaria, el alcalde públicamente y en redes sociales dice que está muy contento porque apenas faltan dos días para que pase y se apruebe el proyecto de acuerdo para el traslado del aeropuerto al Valle de Ovejas o a otro sitio del departamento para hacer un Central Park donde hoy está el Olaya Herrera. Ese no era el proyecto que el alcalde nos había presentado, no estaba jugando limpio. El alcalde fue el culpable de que se hundiera ese proyecto”.

¿Y él lo llamo a usted luego por ese voto negativo? ¿qué represalias hubo?

“Él nunca me llamó, nadie me llamó, di mis argumentos en la plenaria del Concejo y sé que le molestó al alcalde. Inmediatamente retiró del Gobierno a personas muy valiosas que me han acompañado a lo largo de los años en trabajos con la comunidad y les dijeron que era una decisión política, que no era por su trabajo, que es muy calificado, sino por un asunto meramente político”.

¿El alcalde podría decir entonces que usted se está separando de él porque está dolido porque sacó a personas de su equipo político?

“Si yo tuviera un interés en proteger unos cargos burocráticos no hubiera votado negativo y así le habría dado gusto al alcalde. Pero es todo lo contrario, yo creo que por encima de cualquier cuota burocrática está la ciudad y la calidad de vida de los ciudadanos. Lo que algunos podrían llamar cuota burocrática es un nombramiento legítimo porque llegamos en una alianza y son sobre todo personas muy calificadas y con un alto compromiso social. Algunas personas muy cercanas al alcalde dijeron que mi voto era una deslealtad y tengo que decirles que yo no hago política por lealtad. Lo que siempre busco en mi trabajo político es lo que más beneficie a la ciudad”.

Ahora viene el debate de UNE... ¿cómo han recibido esa serie de trinos del alcalde, del gabinete, y de Alex Flórez su compañero concejal en los que dicen que quienes voten contra esa venta son corruptos?

“Me parece muy irrespetuoso, muy atrevido y mentiroso. Esa violencia contra el que piensa distinto, es muy recurrente en el Alcalde y en algunos secretarios. Y le ha hecho mucho daño a la ciudad. Es decir, yo no puedo tramitar las diferencias frente a un sector político, empresarial o social, creyendo que el otro es el malo, que el otro es al que hay que ofender. Eso no construye y eso refleja lo que está pasando hoy en Medellín: ese liderazgo del alcalde, muy soberbio, muy egocéntrico, muy violento frente a la oposición, es muy inconveniente”.

¿Usted está diciendo que el alcalde es un personaje violento?

“Violencia también es sacar de un cargo público a una persona que lo está haciendo bien por una veleidad política. Violencia es dispararle en las redes sociales a quien piensa diferente. Sé que esto me va a traer muchos ataques de las bodegas, van a tratar de desacreditarme, pero asumo esa responsabilidad. La democracia no puede ser un asunto de discurso, de demagogia. La ética debe estar siempre. Lo digo con toda tranquilidad pero también con mucha precisión: para el alcalde Daniel Quintero los linderos de la ética se han abierto mucho. Son muy amplios y él los corre mucho. Y me parece que eso es muy equivocado para un gobernante”.

¿Ha visto irregularidades legales en la Alcaldía?

“Hay asuntos de contratación que para la ciudadanía no están quedando claros. Lo he dicho en el Concejo, hay que hacer un control social y un control político mucho más riguroso. Las ías, las entidades de control tienen que actuar con mucha más precisión sobre unos asuntos que a la ciudad le están preocupando”.

Usted le abrió las puertas de muchos sectores de Medellín a Daniel Quintero... ¿que le dicen hoy?

“Yo creí en Daniel Quintero, confíe en él. Recorrí con él esta ciudad durante seis meses, le abrí un montón de escenarios que él no conocía, con sectores empresariales, académicos, sociales, comunitarios y comerciales. Yo creí en Daniel Quintero y le trasladé a muchas personas esa credibilidad hacía él. Por eso tengo que decir hoy, con mucha sinceridad, que me equivoqué. Y les tengo que pedir a muchas personas que me perdonen. No fue de mala fe, no fue deliberado, sino que lo hice porque creí en él. Les tengo que pedir perdón a tantas personas, a tantas organizaciones, a todos y cada uno de los que creyeron también en mí porque al creer en mí creyeron en Daniel Quintero. Nos equivocamos y haré lo que tenga que hacer desde el control político para resarcir esa confianza de la gente en mí y para buscar que esta ciudad siga mejorando porque sé que vamos a salir adelante”

Luz María Sierra

Directora de EL COLOMBIANO.

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