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Antioquia | PUBLICADO EL 22 septiembre 2021

Copacabana, una despensa de la cebolla larga

  • Los Echeverri venden sus productos en algunos supermercados del municipio, además del mercado campesino. FOTO CORTESÍA.
    Los Echeverri venden sus productos en algunos supermercados del municipio, además del mercado campesino. FOTO CORTESÍA.
  • Los Echeverri venden sus productos en algunos supermercados del municipio, además del mercado campesino. FOTO CORTESÍA.
    Los Echeverri venden sus productos en algunos supermercados del municipio, además del mercado campesino. FOTO CORTESÍA.
Camilo Monsalve Zapata

Ubicado en las cercanías de la cordillera Central colombiana, Copacabana continúa mayormente rural y le apuesta a las tierras y su producción

Es sábado y Jesús Antonio Echeverri y Clara Echeverri se levantan a preparar los productos que quieren vender, como cada 15 días, en el mercado campesino. Su llegada al parque estaba planeada para las seis de la mañana, pero donde viven, en la vereda Quebrada Arriba, no hay nomenclatura, y el conductor de la Alcaldía se perdió, lo que retrasó su llegada casi una hora. “Yo me levanto por ahí a las cuatro y empaco todo lo que me voy a traer, ya uno se organiza y así. Hoy el pobre sujeto se embolató y llegué a las siete pasaditas”, contó entre risas don Jesús.

Café, caña panelera, cebolla larga, naranja y plátano son los principales productos agrícolas que genera Copacabana y que los Echeverri, junto a legumbres y maíz, comercian en el mercado que apoya la Alcaldía desde hace ocho años con transporte, refrigerio y almuerzo durante la jornada. “La gente lo conoce a uno, ‘ay que cuando vuelven a salir’, esto es una belleza, a uno lo barren aquí, todo se vende”, comenta don Jesús.

La cebolla larga

La cebolla larga, junca o de rama, es uno de los productos más importantes y de los más cultivados en Copacabana. “Cuando se empareja toda le he sacado por ahí 300 o 400 kilos”, dice don Jesús sobre este alimento, agregando que para él es el cultivo más rentable, al menos en verano.

En todo el municipio hay por lo menos 80 cultivadores, la mayoría compuestos por grupos familiares que han trabajado la tierra como tradición, lo que la hace su principal fuente de ingresos económicos.

Así como todas esas familias, los Echeverri se dedicaron al campo desde su juventud. La cebolla la produce don Jesús desde que tenía treinta años y hasta hoy, cuatro décadas después, cuando ostenta “70 bellezas” como él mismo dice, sigue siendo importante para él, a pesar de no ser uno de los más grandes productores del municipio. “Yo por ejemplo tengo un cuñado que tiene más o menos de cinco a seis mil matas de cebolla, vive diariamente de eso, saca semanal por ahí 50 o 60 kilos”, complementa.

La vereda copacabanense más productora es Granizal seguida de Quebrada Arriba, pero la primera, si bien recibe apoyo de la Alcaldía, no comercia comúnmente sus productos en este municipio, debido a las tres horas de camino en carro que la separa del parque principal y que complican el acceso.

Ahora, si bien la cebolla es fácil y rápida de cultivar y cosechar, pues tarda entre dos meses y medio y tres meses, requiere de condiciones especiales. “Necesita una tierrita como arenosita, no muy gredosa”, explica don Jesús, y agrega que es mejor hacerlo en zonas inclinadas porque se filtra mejor el agua, así evita que se inunde el cultivo por las lluvias. Además, el clima es fundamental para cultivarla, pues, como él dice, “la cebolla es muy delicada porque vienen esas heladas de invierno y la quema, entonces ya trata como de pudrirse”.

Durante el proceso requiere de abonos, el más usado por economía es la gallinaza, excremento o estiércol de las gallinas o pollos. También deben estar alerta a las plagas que pueden dañar los cultivos y es ahí donde la Alcaldía interviene y asesora a los agricultores.

La alcaldía y su compromiso

Desde el 2013 que se celebra el mercado campesino, el cual se vio detenido por la llegada de la Covid-19 y que retornó el 17 de julio de este año, y desde entonces se organiza cada 15 días de la mano de la Secretaría de Medio Ambiente de Copacabana. “Que a uno lo dejaran aquí, una belleza, hay mucha gente lo busca a uno y le preguntan que qué días vuelve”, expresa don Jesús.

Además del apoyo en las jornadas del mercado con transporte y alimento, así como la logística del espacio en el atrio de la iglesia del parque, a los cultivadores se les brinda asistencia técnicas en el manejo de agroquímicos y en el bienestar de los animales, así como seguimientos en los procesos de cultivo y distribución de los productos que generan. “Uno ayuda para que mejoren algunas cosas como la producción, las ventas, la presentación de la cebolla, cómo la deben llevar a los sitios para que tenga buena calidad y no vaya con tierra”, comenta Carlos Arturo Rodríguez, técnico agrícola de la Alcaldía de Copacabana.

Y si bien hay un equipo técnico capacitado para ayudar con asesoramientos, ellos igualmente han aprendido de los campesinos agricultores, “Uno ha aprendido es de ellos también, porque ellos saben mucho, yo por ejemplo no sabía que la cebolla se sembraba con la pendiente”, explica el técnico.

Otros productos

El municipio cuenta con una asociación de productores de naranja, su producto insignia y que le da nombre a las fiestas del pueblo. Esta asociación, llamada Asonal, actualmente cuenta con 12 miembros pertenecientes al municipio, que tiene alrededor de 250 productores, que de sus ingresos totales solo entre el 15 y 20 % son por actividades agrícolas o pecuarias.

Sumado a la naranja, dos de los principales atractivos son el café y el vino, ambos cosechados y procesados por los propios agricultores del sector y que bajo su propia marca los venden y compiten entre diferentes municipios del norte del Valle de Aburrá. Ese fue el caso de Martha Cecilia Muñoz Rodríguez, de la vereda El Salado, quien ocupó el tercer puesto al mejor café en el mercado campesino celebrado en Bello con su producto La Tasajera. Allí se reunían agricultores de Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa.

Parte de este reconocimiento también se debe al acompañamiento de la Alcaldía en el proceso de cultivo y cuidado del espacio de trabajo. “La señora que ganó me dijo que cambió muchas cosas después de que yo fui”, cuenta Carlos y agrega que le explicó que el beneficiadero es exclusivo para el café para evitar que se dañe su sabor.

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