Un propósito tiene Asurbe, la entidad que agremia los conjuntos residenciales del Valle de Aburrá: hacer urbanizaciones felices.
Esto no es más que establecer procesos de convivencia en los que los habitantes establezcan relacionamientos acordes y se empoderen de su entorno inmediato.
Para lograr cumplir con ese propósito, Asurbe organizó el año pasado el primer seminario de Urbanizaciones felices.
Para este 2016, el 28 de mayo, el organismo tiene previsto realizar la segunda versión de ese encuentro, y prevé convocar a los consejos de administración.
Asurbe trabaja con más de 22.000 personas de 7.600 apartamentos, y para promover los procesos de relacionamiento exitosos ha tomado como referente la Cultura Metro que, en 20 años, ha orientado el comportamiento de los millones de usuarios y ha logrado la admiración de la ciudad, el país y de visitantes extranjeros.
Según Alfonso Álvarez, como punto de partida se deben resolver los conflictos sin necesidad de llegar a instancias jurídicas.
“Hay un fin, y es que se puede llegar a un acuerdo. Si no es posible, entonces se seguirá la instancia de los abogados, pero esta solución, por más que la dirima un juez, siempre quedará el 50 por ciento inconforme, o sea que el problema no se soluciona”, afirmó.
Para Álvarez, y los representantes de Asurbe, promover una cultura de comportamiento, apartamento por apartamento, y establecer indicadores de cultura ciudadana, solidaridad, seguridad y felicidad, es un a idea ambiciosa, que busca contrarrestar el deterioro de las relaciones sociales.
“Queremos que las copropiedades sean comunidades productivas, ambientalistas, sanas, educadas, solidarias, felices”, añadió Álvarez. .
Raúl Moreno, residente de Laureles, tiene su caso: cuando llegó al barrio, todo era comunidad. “Los vecinos éramos amigos. Ahora, 40 años después, nadie saluda a nadie, la gente sale temprano y solo regresa a dormir”.
Como solución para la pérdida del sentido de vecindad, el gremio Asurbe, que integra a propietarios, arrendatarios y administradores de propiedad horizontal de Colombia, lanzó la Cultura PH.
El impacto sería sensible en la ciudad, dado que el 70 por ciento de los dos millones 400 mil habitantes de Medellín vive en edificios y unidades residenciales cerradas o abiertas, de acuerdo con el censo de 2005.
Para Álvarez, es necesario cambiar la visión de la administración. “Se limitó al cobro de cartera, mantenimiento y vigilancia”.
Regístrate al newsletter