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Cámaras trampa logran registro de varios jaguares

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En la Sierra Nevada de Santa Marta, en territorio arhuaco, fueron avistados varios jaguares, entre tres o cuatro, en el marco del programa Conexión Jaguar, que adelanta hace un año la empresa ISA y que cubre parte del territorio antioqueño con programas de sostenibilidad asociados a la protección de este animal, considerado el mayor felino de América.

Según la entidad, el hallazgo fue posible gracias a la instalación de 24 cámaras trampa a lo largo de un territorio de 17.000 km² por donde el felino se mueve con libertad.

El jaguar (de nombre científico Pantera Onca) está incluido hace 20 años en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) como una especie “casi amenazada”, pero una investigación del Instituto de Ecología de la Universidad Autónoma de México, publicado en 2017 en la revista internacional Oryx, expuso que el jaguar está en peligro crítico y podría desaparecer.

La investigación la lideró el científico colombo costarricense José Fernando González-Maya y arrojó un dato preocupante: en toda América solo quedarían 64.000 individuos, de los cuales en la Amazonia habitan 57.000. El mismo estudio (publicado en el portal de periodismo ambiental Mongabay Latam) revela que en Colombia hay 1.500 individuos distribuidos entre el Nudo del Paramillo, la Serranía de San Lucas, la Serranía de Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta, ya en peligro de extinción.

El avistamiento, por esta razón, es considerado por ISA como un acontecimiento esperanzador, pues el jaguar es una especie sombrilla, es decir, donde está hay presencia de otras especies de fauna silvestre de alto valor para el ecosistema, como el paujil de pico azul y el margay, pero que también están bajo amenaza.

Valor biológico y espiritual

Juan Fernando Patiño Díaz, líder del programa Conexión Jaguar y director de Sostenibilidad Corporativa de ISA, afirma que al obtener evidencias fotográficas y de video del jaguar, “se demuestra que está funcionando la conectividad desde Antioquia, de toda esa esquina de América, a nivel ecológico, sistémico y de corredores biológicos”. El registro fue posible gracias a un convenio con los indígenas arhuacos, etnia para la cual el jaguar es un símbolo espiritual de poder y de protección del territorio y su hábitat.

“Las zonas donde se instalaron las cámaras fueron definidas de común acuerdo con los mamos, los líderes espirituales de esta etnia, que tiene un conocimiento ancestral de esta especie”, indicó Patiño.

Los retos

Carlos Castaño Uribe, director científico de la Fundación Herencia Ambiental, que desarrolló el proyecto de Conservación para Conexión Jaguar, señaló que la zona donde fueron captados los ejemplares está ubicada al suroriente entre la Sierra Nevada y la Serranía del Perijá, “en una área de hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, que es donde se sienten en su mayor confort”. Un territorio amenazado por la deforestación, fragmentado, con muy pocos bosques.

El reto será buscar que el Ministerio del Medio Ambiente apoye programas de sostenibilidad para las comunidades de la zona para que, en asocio con estas, se proteja mejor el territorio.

El avistamiento da aliento al programa, que para este año cuenta con $1.400 millones y un capital semilla de $5.000 millones hasta 2020. En Antioquia, el proyecto incluye los corredores del Bajo Cauca, Urabá y el Nudo de Paramillo y zonas del Nordeste, como el municipio de Amalfi, con presencia histórica de felinos.

En Cáceres (Bajo Cauca), en asocio con South Pole Group, organización mundial que ejecuta proyectos de reducción de emisiones de carbono, Conexión Jaguar trabaja la recuperación de bosques con 150 familias comprometidas logrando mitigar la emisión de 58 toneladas de gases de efecto invernadero en más de 1.000 hectáreas en proceso de reforestación .

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familias pescadoras de Yondó protegen el corredor jaguar en la ciénaga de Barbacoas.

Cámaras trampa logran registro de varios jaguares

Contexto de la Noticia

La mayor amenaza para el jaguar, según el Ideam, es la deforestación que azota el territorio colombiano. En la Amazonia, el Ministerio del Medio Ambiente detectó cerca de 12 carreteras ilegales y pistas de aterrizaje del narcotráfico que implican la reducción de los bosques. En la legislación colombiana, la cacería del jaguar está prohibida desde 1973, pero es letra muerta. La corporación autónoma Cormagdalena denunció en 2014 la muerte, por campesinos, de cuatro ejemplares en la Sierra Nevada.


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