Tensos momentos vivieron los habitantes de Anorí, Nordeste antioqueño, tras un hostigamiento que se reportó este sábado 24 de enero en la base militar del municipio, la cual, sin más, fue objeto de un ataque armado.
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De acuerdo con información preliminar, los presuntos responsables del acontecimiento fueron dos hombres, quienes supuestamente harían parte de las disidencias de las FARC del frente 36 de alias “Calarcá”. Ambos, al parecer, accionaron sus armas hacia la base, lo que produjo la reacción inmediata por parte del Ejército y derivó en un intercambio de disparos que se escuchó por varios minutos.
En ese momento, el terror se apoderó de los habitantes de Anorí, quienes en medio de su zozobra lograron capturar algunas imágenes y videos de lo sucedido mientras se resguardaban en sus hogares esperando el cese del fuego.
Autoridades confirmaron que no hubo ni uniformados ni civiles heridos producto del ataque, no obstante, se activaron las rutas de emergencia correspondientes y la zona es monitoreada constantemente.
Un soldado perdió las piernas en otro hecho en Anorí
Durante la mañana del jueves 22 de enero en zona rural del municipio de Anorí, nordeste de Antioquia, tres soldados del Ejército Nacional resultaron gravemente heridos tras la activación de un campo minado mientras desarrollaban operaciones militares.
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El incidente ocurrió en la vereda Los Trozos, cuando uniformados adscritos al Comando de la Séptima División del Ejército adelantaban labores de control territorial. Debido al grave estado en el que se encontraban, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, mediante un helicóptero “Ángel” del Comando Aéreo de Combate N.° 5 (Cacom 5), realizó la evacuación de los tres soldados para que recibieran atención médica en el Batallón Pedro Justo Berrío, en la ciudad de Medellín.
Uno de los militares sufrió la amputación de sus dos piernas como consecuencia de la explosión, mientras que los otros dos presentan heridas de consideración y reciben atención médica especializada.
Según la Gobernación de Antioquia, en 2025, 44 uniformados fueron asesinados. Es decir, el doble de los contabilizados en 2024 cuando 22 policías y soldados fueron asesinados.