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Así se la jugaron los políticos paisas para la primera vuelta

Los políticos del departamento apoyaron principalmente a Paloma Valencia, quien sumó apoyos liberales y conservadores. A De La Espriella lo respaldó Creemos; Cepeda se apoyó en sus bases del Pacto en el departamento.

  • Algunos de los candidatos que este domingo se mediran en los primeros comicios por la presidencia de Colombia. FOTO: EL COLOMBIANO
    Algunos de los candidatos que este domingo se mediran en los primeros comicios por la presidencia de Colombia. FOTO: EL COLOMBIANO
  • Así se la jugaron los políticos paisas para la primera vuelta
hace 1 hora
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Las principales fuerzas políticas del departamento ya hicieron sus apuestas para la primera vuelta presidencial de este domingo. Tal como ocurrió en las pasadas elecciones legislativas, tanto la derecha como la izquierda llegan divididas. Mientras el Centro Democrático y Creemos mantuvieron sus caminos separados, la izquierda y el centro también se han fragmentado en múltiples candidaturas.



Si bien a nivel nacional el panorama es más incierto, la candidatura que más apoyos de diferentes frentes logró sumar en Antioquia fue la de Paloma Valencia, quien no solo puso a marchar en pleno al Centro Democrático –en las pasadas legislativas ratificado como el partido más votado en el departamento– sino que tejió alianzas claves con varias figuras del liberalismo, el conservatismo y otros líderes políticos de peso.

Las bases del bloque de Valencia quedaron sentadas desde su victoria en la Gran Consulta, que en el caso de Antioquia la puso de entrada en un bloque apoyado por el exgobernador Aníbal Gaviria, que ha venido liderando una avanzada para recoger alianzas en el departamento.

Producto de esa consulta Valencia también es apoyada por el exministro Mauricio Cárdenas, que en Antioquia está respaldado por corrientes conservadoras como la del exsenador Juan Diego Gómez.

Otra alianza de peso que logró sellar Valencia fue con el liberalismo de Envigado, que se metió de lleno a impulsar su candidatura en eventos públicos en los que han participado los exalcaldes Héctor Londoño, Braulio Espinosa y también el recién electo senador Santiago Montoya, quien mantiene también sus fuerza en Sabaneta, donde fue alcalde en el periodo pasado.

La suma de apoyos para Paloma también ha dado pie para alianzas en Itagüí, que han adelantado incluso especulaciones para las próximas elecciones territoriales.

Allí las dos principales figuras que están impulsando la campaña de la candidata del uribismo son el exalcalde León Mario Bedoya, quien recientemente renunció a su curul de oposición en el Concejo, y la también excandidata a la Alcaldía Rosa Acevedo, quien renunció a su cargo como secretaria de Talento Humano de la Gobernación de Antioquia para meterse de lleno en la campaña.

Pese a ser rivales en Itagüí, Bedoya y Acevedo han compartido tarima en varios eventos de la campaña de Valencia, lo que ha abierto para muchos la posibilidad de una alianza en dos años, escenario que ninguno de los dos ha descartado de forma pública.

No obstante, la principal fuerza de Valencia está en su propio partido, cuyas bases también son fuertes en municipios como Bello y Medellín, claves en la lucha por vencer en el Valle de Aburrá.

Congresistas electos como Andrés Guerra, José Gregorio Orjuela –este con especial fuerza en el Oriente antioqueño–, Melissa Orrego, Óscar Darío Pérez, Ana Ligia Mora y Juan David Zuluaga vienen jalonado en persona también la campaña de Valencia.

La única fuerza de la derecha importante por fuera de la campaña de Valencia es el movimiento político del alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, Creemos, que desde enero pasado ya se había lanzado al agua para apoyar la candidatura de Abelardo de la Espriella.

Tras una alianza que quedó sellada en un evento público realizado en la Plaza Botero el miércoles 28 de enero, Creemos se echó al hombro en Antioquia el impulso de la campaña del abogado, no solo en múltiples eventos públicos, sino en una intensa campaña en los espacios digitales.

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Aunque si se toma como referencia los resultados de las pasadas elecciones legislativas, en las que Creemos no logró superar el umbral y quedó como el tercer movimiento político más votado en Antioquia, la candidatura de De La Espriella se muestra con amplias opciones de sumar bien.

Además de ser uno de los candidatos más posicionados en el voz a voz dentro de la derecha, también se ha ganado el respaldo de otras figuras respetadas en el sector privado antioqueño, como es el caso del exministro de Hacienda y exrector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo.

Asimismo, De la Espriella también se vale del apoyo de otras figuras políticas en la política paisa como la recién electa representante a la Cámara, Nataly Vélez, quien tras salir del uribismo cuando era concejal de Medellín, en la polémica elección de la mesa directiva de 2022, regresó al ruedo en una coalición liderada por Cambio Radical.

Una izquierda dividida

En la orilla de la izquierda, la campaña de Iván Cepeda busca reafirmar el crecimiento que tuvo el Pacto Histórico en Antioquia en las pasadas elecciones al Congreso y recortarle votos a la derecha.

A diferencia de las pasadas elecciones presidenciales, en las que en Antioquia el Pacto Histórico principalmente contó con el impulso del entonces alcalde de Medellín, Daniel Quintero –que incluso fue apartado de su cargo por la Procuraduría por estarse aprovechando de su condición de funcionario para participar en política– en la campaña de este año los principales protagonistas de la campaña de Cepeda son las nuevas caras que dejó la última elección del Congreso.

Uno de los episodios más elocuentes de esa situación ocurrió en el acalorado enfrentamiento ocurrido en Rionegro en la casa del expresidente Álvaro Uribe, a la que un grupo de jóvenes liderados por el recién electo representante a la Cámara Hernán Muriel fue a pintar un mural y logró acaparar la atención mediática.

No obstante, otros congresistas locales también han buscado no quedarse atrás.

Otro enfrentamiento que también causó revuelo fue el protagonizado por miembros del equipo del senador León Fredy Muñoz, quien recorrió el municipio de El Retiro, en el Oriente antioqueño, y fue expulsado a punta de abucheos por la población, en un episodio que le dio Muñoz atención de los medios.



El senador verde también protagonizó otro episodio que caldeó los ánimos políticos en Bello, municipio en el que fue concejal de oposición y que es una de las plazas que más se están disputando la derecha y la izquierda.

En abril pasado, Muñoz comenzó a publicar en sus redes sociales videos dirigidos al Inpec exigiendo que el exalcalde de Bello, Óscar Andrés Pérez, fuera trasladado de la cárcel Yarumito hacia otro penal, argumentando que allí estaba supuestamente realizando reuniones políticas para incidir en la contienda electoral.

Más allá de ese ruido, lo cierto es que el 14 de abril el director encargado del Inpec, el teniente coronel Daniel Fernando Gutiérrez Rojas, terminó enviando un oficio formal al director de la cárcel Yarumito para solicitarle el traslado de Pérez, señalando que ese penal no era para condenados.

El 20 de abril el traslado se oficializó mediante resolución y Pérez fue llevado a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí y posteriormente trasladado a la cárcel de alta y media seguridad de La Dorada.

El traslado causó suspicacias por producirse en plena época electoral y hasta dio pie para un enfrentamiento entre la representante electa Melissa Orrego y el alcalde de La Estrella, Mario Gutiérrez, quien formuló cuestionamientos al equipo político del exalcalde Pérez, que a su vez le hace oposición en su municipio.

Además de León Fredy Muñoz, otra figura de la izquierda local que mueve la campaña de Cepeda es la senadora del Pacto Histórico, Isabel Zuleta, quien ha protagonizado controversias sobre todo por su papel en la mesa de Paz Urbana que reimpulsó el Gobierno Nacional en plena época electoral.

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Zuleta no solamente ha compartido tarima con Cepeda en varias de sus visitas a Medellín, sino que ha sido la principal figura política tras las fuertes polémicas y cuestionamientos que han rodeado precisamente al proceso de la Paz Urbana, sobre todo asociado a una suspensión a las órdenes de captura en favor de sus participantes, que inicialmente cobijó a 23 voceros de estructuras armadas, luego a siete y finalmente a ninguno.

Por cuenta de su participación en ese espacio, Zuleta ha sido objeto de señalamientos sobre supuestas presiones para que las estructuras que negocian la paz movilizaran presuntamente sus filas para incidir en la contienda.

De acuerdo con esas versiones, sería principalmente en zonas como Manrique, Aranjuez y Bello –este último escenario de operación de las estructuras de las que son voceros algunos de los siete integrantes que fueron beneficiados con la suspensión de órdenes de captura– las de mayor interés.

No obstante, en varias ruedas de prensa en las que ha sido interrogada sobre el tema, Zuleta ha controvertido y negado esos señalamientos, exigiendo que se presenten pruebas de esa presunta incidencia.

Otro parlamentario que impulsa a Cepeda en Antioquia es Alejandro Toro, la última figura del entorno del exalcalde Daniel Quintero que quedó en el legislativo. También en plena campaña, Quintero desembarcó en la Superintendencia de Salud con todo su círculo más cercano.

Más allá de una victoria en Antioquia, en donde durante las últimas dos décadas el uribismo y en general la derecha se han consolidado como los principales electores, el objetivo de la campaña de Cepeda es recortar distancia.

Si bien el Pacto Histórico se muestra fuerte especialmente en subregiones como el Urabá y el Bajo Cauca, su principal reto será el de arañar votos especialmente en el Valle de Aburrá y el Oriente cercano, en donde se concentra más de dos terceras partes del censo electoral.

En el caso de Antioquia, otra candidatura importante es la del exgobernador Sergio Fajardo, quien llegó a la recta final de la campaña sin sumarse o recibir apoyos desde otras campañas.

La base política del exgobernador continúa siendo su partido Dignidad y Compromiso, en la que confluyen figuras del equipo del exsenador Jorge Robledo y otros exfuncionarios de los tiempos de Fajardo en la Gobernación y en la Alcaldía de Medellín.

Pese al reconocimiento de Fajardo como figura pública en la política regional, las elecciones legislativas pasadas dejaron su colectividad sin representación en la Cámara en Antioquia y sus aliados más cercanos, como el exgerente de EPM, Federico Restrepo, o el exsecretario Rafael Nanclares, no lograron curul.



Otro de los líderes que impulsa la campaña de Fajardo es el diputado Luis Peláez, uno de los últimos políticos activos en Antioquia que hace parte de una vertiente de la izquierda opositora al gobierno del presidente Gustavo Petro e igual de crítica con la candidatura de Cepeda.

Fajardo ha concentrado sus esfuerzos de campaña en recorrer las calles con un equipo de jóvenes y mover sus ideas de gobierno principalmente en las redes sociales, con el difícil objetivo de volver a reunir el caudal electoral con el que venció en Antioquia hace más de 15 años.

Así se la jugaron los políticos paisas para la primera vuelta

Una primera vuelta en la que los riesgos asedian a Antioquia

Más allá del panorama de polarización electoral, que ha generado acaloradas confrontaciones como la ocurrida en Rionegro a las afueras de la casa del expresidente Uribe o en La Ceja durante un recorrido liderado por el senador León Fredy Muñoz, en Antioquia las autoridades están en alerta este domingo ante el riesgo en varios municipios de que se cometa constreñimiento por parte de grupos armados o se materialicen fraudes electorales.

La primera radiografía de esta situación fue revelada por la Misión de Observación Electoral (MOE) en febrero pasado, cuando a las puertas de las elecciones legislativas identificó, a nivel nacional, ocho grandes zonas en las que consideró que se están concentrando los peligros: Arauca, Atrato, la cuenca de los ríos San Juan y Baudó, el andén del Pacífico medio y Nariño, el norte del Cauca, el medio y bajo Putumayo, el suroriente del país, y el norte de Antioquia y el sur de Bolívar.

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En el caso de Antioquia, de sus 125 municipios, el organismo alertó que en 18 había un riesgo extremo de violencia y fraude, y 14 en riesgo alto y cinco en riesgo medio. Este acumulado de 37 municipios fue el que consolidó a Antioquia en el puesto siete en materia de riesgo electoral, con un 29,6% de su territorio en esa condición.

Además del Atrato, donde aparecen varios municipios del Urabá, también hay preocupación por la zona limítrofe con Bolívar, que comprende municipios en subregiones del Nordeste, el Norte, el Bajo Cauca y hasta el Magdalena Medio.

En los límites con Córdoba, Sucre y Bolívar, la lista de municipios en riesgo extremo está compuesta por Amalfi, Anorí, Briceño, Caucasia, El Bagre, Ituango, Remedios, San Andrés de Cuerquia, Segovia, Tarazá, Toledo, Valdivia y Zaragoza.

Desde hace varios años, las autoridades han advertido que la principal razón de inestabilidad en esos municipios obedece a las disputas entre grupos como el Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el ELN, cada uno con sus diferentes estrategias de expansión.



Mientras el Clan del Golfo adelanta desde hace varios años una ofensiva para ampliar su influencia desde Urabá hacia el Magdalena Medio, lo propio están haciendo las disidencias de las Farc y el ELN, quienes buscan recuperar el poder que tuvieran varias estructuras de las antiguas Farc, antes de la firma del acuerdo de paz en 2016.

Entre tanto, en el Suroeste, este año las alarmas se han encendido por cuenta de un incremento en los homicidios calculado en un 18% en comparación con 2025, tal como lo documentó este diario a finales de abril pasado.

En los análisis realizados por expertos, las razones detrás de ese repunte se asociaban a una expansión del Clan del Golfo desde la subregión del Occidente antioqueño (que a su vez tiene siete municipios en diferentes niveles de riesgo para la MOE) hacia el Suroeste, lo que a su vez ha generado tensiones con otras estructuras, algunas incluso derivadas del mismo Clan del Golfo.

En el Oriente la situación de seguridad se ha desestabilizado principalmente por una confrontación entre el Clan del Golfo y otros grupos como El Mesa. Para este último, una de las más sonadas controversias vino por cuenta de la inclusión de alias El Montañero, su líder, en una lista negociadores de la Paz Urbana a quienes se les suspendieron las órdenes de captura, beneficio que se cayó esta semana.

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