La escena de la muerte del papá de Rigoberto Urán –que fue representada en la telenovela Rigo, que se emite en Rcn Televisión desde el 9 de octubre– no ha dejado indiferente a quienes la han visto. Y no lo ha hecho porque en estas semanas el público se ha familiarizado con los personajes del producto audiovisual, se ha reído con la inventiva de los Urán y ha estrechado los lazos emocionales con la historia de uno de los ciclistas más importantes del deporte antioqueño y nacional.
Por ese motivo, ver una reconstrucción libre de la forma cómo los paramilitares mataron en una vereda a Rigoberto Urán padre en agosto de 2001 ha estremecido a los internautas y les ha recordado el dolor que se vivió –y se vive– en algunas zonas de Colombia.
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Según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2018, el conflicto armado colombiano cegó la vida de 450.664 personas. La población civil – 215.005 casos– fue la de lejos la que más aportó víctimas a este cálculo del horror. Por su parte, los paramilitares, las guerrilleras y los agentes del estado fueron los principales responsables de convertir a la nación en un extenso panteón. Antioquia, Cauca y Nariño fueron los departamentos más azotados por las masacres y los asesinatos selectivos. En dichas regionales de la geografía nacional, los ciudadanos se vieron envueltos por la metralla cruzada de los combates de los distintos actores del conflicto.
Estos números –conocidos por casi todos los colombianos– revelan su rudeza cuando se materializan en una historia en particular, en el relato de una vida que llegó a su fin por la brutalidad. Y eso fue lo que pasó con la muerte del papá de Rigo. Hay una foto de la escena que capta en toda su dimensión el hecho. En la imagen hay un eco de la Pietá, la escultura de Miguel Ángel, que por siglos ha sintetizado el dolor ante la muerte violenta. Se ve el rostro del actor Ramiro Meneses –que en la serie interpreta el tío de Rigo– sostener el cuerpo ensangrentado de Róbinson Díaz –el papá de Rigo en la ficción televisiva–. El rostro del muerto está destrozado por los culatazos del fusil mientras el familiar tiene el rostro congelado en el llanto y una pregunta dirigida a dios, al estado, a los paras y a los guerrillos, a todos: ¿por qué?
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Al fondo, casi fuera de foco, el actor Juan Pablo Urrego –que da vida a Rigo en la telenovela– mira la escena con la cara de palo de quien está en el corazón del shock, de quien no sabe muy bien qué ha pasado. El personaje está fuera de los límites de la palabras, en el reino en el que el dolor de los huérfanos y las viudas es el pan cotidiano. Quienes intervinieron en la grabación de la escena, tanto al frente como detrás de las cámaras, han dicho que este instante ha sido uno de los más emotivos de sus carreras. La escena fue grabada bajo la dirección de Juan Carlos Mazo y en ella participaron los camarógrafos Edgar Díaz y Jimmy Rodríguez.