Una hoja doblada con un triángulo que sobresale no es una hoja, es un barco que navega cerca a la playa. La capitana es una pirata que acaba de robarse una brújula para llegar a la isla del tesoro. Afuera hay una niña que los mueve con sus manos. Los imagina.
El juego desarrolla la creatividad, la curiosidad, la inteligencia y, en cualquier edad, la fantasía. Según Análida Estrada, psicóloga, socióloga y magíster en educación y desarrollo humano de la Universidad San Buenaventura, “somos homo ludens y para los niños el juego es aún más importante, porque están en proceso de convertirse en seres humanos. Los juguetes no solo son herramientas que les permitirán involucrarse en una cultura sino también desarrollarse como seres humanos”.