El novillero paisa se enfrenta hoy a uno de los compromisos más fuertes de su vida: torear en solitario en La Macarena.
14 de febrero de 2016
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Juan Pablo Correa tiene cara de niño, pero personalidad de un adulto serio y maduro. Mira a los ojos y habla claro y contundente. A sus 21 años, tiene la profesión de torero tatuada en su cuerpo. Y aunque aún no se “gradúa” como matador de toros, está haciendo una carrera dura y con mucho esfuerzo desde hace cuatro años en España, donde entrena mucho, torea menos de lo deseado y persevera en pos del sueño de ser figura del toreo.
Juan Pablo, del barrio Castilla, tiene esta tarde en Medellín el gran compromiso de su vida. “Se encerrará”, como se dice en el argot taurino, con seis toros en el ruedo de La Macarena, donde ya actuó como novillero dejando gratos recuerdos entre seguidores y expertos. Pero no es su primer gran examen. El año pasado...