Aunque uno no lo crea, el estrés no solo afecta el estado de ánimo, sino que impacta a todo el organismo. Son tan amplios sus efectos que, en el caso de pacientes con cáncer, este podría incrementar la capacidad de los tumores de desarrollar metástasis. Un estudio del Instituto de Cáncer Dana-Farber, uno de los centros de investigación oncológica más importantes del mundo, recién publicado en la revista Nature describe cómo reaccionan las células tumorales ante el estrés y presenta un medicamento que podría contrarrestarlo.
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Para comprender estos hallazgos, primero hay que aclarar que hay varios tipos de estrés y que, a su vez, cada uno de ellos se relaciona con distintos tipos de células. El estrés agudo es ese que se produce a corto plazo cuando una situación momentánea ocurre, como perder por unos minutos un objeto o estar en el tráfico de una ciudad grande. Por su parte, el crónico es ese que se extiende en el tiempo, ya que tiene una raíz más profunda, como una crisis económica o la pérdida de un ser querido.
Las células a las que hace referencia esta investigación son a las del estrés crónico, que estarían implicadas en al menos tres tipos de cáncer: de mama triple negativo, colorrectal y melanoma. Pero cuidado: esto no significa que el estrés cause cáncer directamente, pero sí que las hormonas del estrés pueden influir en cómo el cuerpo responde al tumor.
Cuando una persona está estresada, el cuerpo produce más cortisol, una hormona del estrés que pertenece al grupo de los glucocorticoides. Estas hormonas pueden activar el receptor de glucocorticoides dentro de las células. Los investigadores creen que esa activación podría ayudar a que algunas células cancerosas se protejan del sistema inmunológico, que es el encargado de detectarlas y destruirlas cuando estas intentan llegar a otros órganos.
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Cuando estas células no son detectadas a tiempo y logran llegar a otras partes del organismo es que se produce la metástasis. Por ese lado, uno de los trabajos que desarrollaron en el Instituto fue crear una técnica para ver células individuales que se desprenden de un tumor de mama y se implantan en los pulmones. Micrometástasis se llama este último paso, que es decisivo para la propagación del cáncer pero que hasta ahora no se han podido atacar porque no existía una tecnología para verla.
Este estudio asegura que este mecanismo ha sido diseñado por el Instituto y que al estudiar la micrometástasis, los científicos han encontrado que estas células que se pasan las “barreras” del sistema inmune tienen receptores de glucocorticoides (RG) activos, los cuales pueden ser activados por las hormonas del estrés y así permitir la metástasis.
Para impedir esta activación, el grupo dirigido por la doctora Judith Agudo probó un medicamento llamado mifepristona en ratones con cáncer de mama triple negativo. De acuerdo con lo publicado en Nature, el tratamiento suministrado a los roedores redujo las metástasis y alargó su supervivencia alrededor de un 50%.
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Aunque aún falta para que esta teoría sea probada en seres humanos –lo que quiere decir que este estudio todavía no supone una transformación en los tratamientos usados hoy en día–, este podría ser un camino para desarrollar nuevos fármacos que permitan prevenir la metástasis en pacientes con cáncer. “Estamos en conversaciones con el programa de cáncer de mama del Instituto Dana-Farber, y buscando financiación, para realizar un ensayo liderado por investigadores académicos”, le dijo Agudo al medio de comunicación La Vanguardia.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿El estrés causa cáncer?
- No hay evidencia de que el estrés cause cáncer directamente. Sin embargo, algunos estudios indican que las hormonas del estrés podrían influir en cómo las células tumorales interactúan con el sistema inmunológico.
- ¿Existe un tratamiento basado en este hallazgo?
- Los investigadores probaron
mifepristona en ratones con cáncer de mama triple negativo, logrando reducir la metástasis y aumentar la supervivencia. Aún faltan ensayos en humanos.