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No confunda burnout con estrés, claves para entender la diferencia

El primero es un trastorno; el segundo, una respuesta física y emocional del cuerpo ante desafíos o demandas, pero el burn out sí se puede activar tras haber experimentado primero cierto grado de estrés. Conozca cómo gestionarlos.

  • El burnout es un síndrome que la OMS reconoce como enfermedad profesional. FOTO Archivo EL COLOMBIANO
    El burnout es un síndrome que la OMS reconoce como enfermedad profesional. FOTO Archivo EL COLOMBIANO
hace 7 horas
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La principal diferencia entre el burnout y el estrés es que este último no es un trastorno en sí mismo, mientras que el burnout sí lo es, lo que lo convierte en un problema de mayor gravedad, así lo explicó la psicóloga del hospital Hospiten Roca, Silvia Morales.

“Es evidente que todo el mundo ha sufrido alguna vez un poco de estrés, pero una vez que este estrés empieza a transformarse en burnout, entonces acaba siendo algo mucho más problemático”, anotó la psicóloga.

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En concreto, el burnout se considera un estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por un estrés crónico y prolongado en el tiempo, concretamente en el ámbito laboral. “Se trata de sentir cansancio o fatiga, falta de energía, bajo rendimiento, despersonalización y, por ende, sensación de fracaso y frustración. Esto afecta negativamente en la salud física y mental de la persona provocando, en muchos casos, un efecto pernicioso para la salud”, ha indicado la especialista.

Otra de las diferencias es que cuando se trata de estrés, la persona se implica demasiado, pero cuando es burnout hay menos o ninguna implicación. Con estrés las emociones se sufren con mayor intensidad que cuando sucede el desgaste profesional. El estrés provoca hiperactividad, frente al burnout, que provoca un sentimiento de abandono.

“El burnout no puede activarse sin haber experimentado primero cierto grado de estrés, pero, por el contrario, el estrés puede manifestarse perfectamente sin derivar forzosamente en burnout”, aclara la psicóloga.

Según Morales, para mantener el bienestar físico y emocional es fundamental adoptar hábitos saludables que incluyan la práctica regular de ejercicio, una alimentación equilibrada y momentos de conexión con el presente a través de la relajación, la meditación o el mindfulness. También es importante dedicar tiempo al ocio, la naturaleza y los ‘hobbies’, fortalecer los lazos con familiares y amigos, y evitar la sobrecarga laboral mediante una buena organización y límites claros entre trabajo y descanso.

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Además, la experta señala que favorecer la desconexión digital contribuye a un mejor descanso y equilibrio, mientras que buscar un propósito vital proporciona motivación, satisfacción y sentido a nuestras acciones, ayudándonos a alcanzar la autorrealización y la felicidad.

El desgaste profesional se manifiesta de diferentes maneras, entre las que destaca la ansiedad –en ocasiones en forma de ataques de pánico– la hiperemotividad, la depresión, la irritabilidad, la pérdida del apetito o la disminución de la libido.

En los cuadros más prolongados, puede aparecer apatía, desgana, abulia o signos de despersonalización. Otros síntomas asociados con el burnout puede ser la sudoración excesiva, la caída del cabello, la tensión mandibular, el dolor en músculos y articulaciones, los cambios en el peso corporal, los problemas digestivos o la dificultad para conciliar el sueño.

Cómo aborda la psicología el burnout

Morales destaca que los tratamientos psicológicos más utilizados en el abordaje del síndrome de burnout son la reestructuración cognitiva, que ayuda a identificar y cambiar creencias desadaptativas que mantienen el malestar, junto con el entrenamiento en técnicas de gestión de la ansiedad y en la detección de creencias limitantes para fomentar el autoconocimiento y una visión más realista de uno mismo.

Además, se promueve el establecimiento de rutinas de vida saludables, la práctica de técnicas de relajación para reducir el estrés y la adecuada gestión del tiempo, permitiendo aprovechar mejor los momentos de descanso y ocio, todo ello orientado a fortalecer el equilibrio emocional y el crecimiento personal.

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Para ayudar a una persona que está atravesando una situación de ‘burnout’, “el simple hecho de ofrecerle la confianza puede contribuir en gran medida a ayudarlos a sentirse menos solos”, sugiere Morales.

“Asimismo, es recomendable preguntarles qué podemos hacer para ayudar, mostrando un nivel de sinceridad y cercanía que resonará en la persona y lo apreciará. Validar sus sentimientos también es importante, así como guiarlos hacia profesionales y recursos también les puede proporcionar el apoyo adecuado”, ha añadido.

En este contexto, la experta ha asegurado que para apoyar a una persona que sufre de agotamiento o burnout es fundamental mostrar sinceridad y cercanía, preguntándole cómo se puede ayudar y validando sus sentimientos. “Escuchar de forma activa y sin juzgar permite que la persona se sienta acompañada y segura”, ha apuntado.

“Además, es importante guiarla hacia recursos o profesionales que puedan brindarle apoyo especializado. Asimismo, es importante no dar consejos automáticamente, puesto que “hacerlo provoca que la conversación se centre en nosotros, y no es lo que la persona necesita en ese momento”, concluye Morales.

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