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Cuidar el microbioma, el propósito que suele olvidarse al comenzar el año

Cada inicio de año se multiplican las metas para mejorar el bienestar, pero pocas personas consideran el impacto que la alimentación, los medicamentos y el estilo de vida tienen sobre el ecosistema microbiano del intestino, un factor decisivo para la salud digestiva y el equilibrio del organismo.

  • La diversidad de bacterias intestinales depende en gran medida de la alimentación, el uso de antibióticos y otros hábitos cotidianos que influyen en el equilibrio del sistema digestivo. FOTO Getty
    La diversidad de bacterias intestinales depende en gran medida de la alimentación, el uso de antibióticos y otros hábitos cotidianos que influyen en el equilibrio del sistema digestivo. FOTO Getty
06 de enero de 2026
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Cada enero, los propósitos saludables se repiten con una disciplina casi ritual: hacer más ejercicio, comer mejor, dejar el tabaco. Sin embargo, hay un objetivo silencioso que rara vez entra en la lista y que resulta clave para el bienestar general: cuidar el microbioma, ese ecosistema microscópico que habita el cuerpo humano y que influye en la digestión, la inmunidad y, cada vez con mayor evidencia, en la prevención de múltiples enfermedades.

Lea también: La microbiota, un mundo en nuestro cuerpo

“El microbioma es un conjunto de bacterias, hongos, virus y el material genético que llevan consigo”, explica a EL COLOMBIANO Purna Kashyap, gastroenterólogo de Mayo Clinic y experto en microbioma intestinal. Aunque existen microbiomas en la piel, los pulmones y el sistema reproductivo, el del intestino es uno de los más diversos y complejos del organismo humano, con funciones que van mucho más allá de la digestión.

Cada microbioma intestinal es único, tan distintivo como una huella dactilar, y las bacterias que lo conforman ayudan a descomponer fibras y almidones, sintetizan vitaminas esenciales como la B y la K, producen aminoácidos y generan ácidos grasos de cadena corta, compuestos que contribuyen a la salud del colon y a la prevención de enfermedades. Además, cumplen un papel clave en el mantenimiento de la barrera intestinal, una especie de escudo que protege al organismo de agentes dañinos.

Para entender su funcionamiento, Kashyap propone un ejemplo cotidiano. “Cuando usted come una manzana, el estómago y el intestino delgado digieren parte de ella. Lo que queda pasa al colon, donde las bacterias hacen el resto del trabajo por usted”. Al descomponer la fibra, explica, producen compuestos beneficiosos no solo para las células del colon, sino para el cuerpo en general.

El equilibrio de ese sistema es delicado y cuando se pierden bacterias beneficiosas, se abre espacio para microorganismos capaces de causar enfermedad. Uno de los casos más conocidos es la infección por Clostridioides difficile o C. diff, una bacteria que puede provocar desde diarreas persistentes hasta lesiones graves en el colon, potencialmente mortales. El uso de antibióticos, la hospitalización y ciertos medicamentos que afectan el sistema inmunitario aumentan el riesgo de este tipo de infecciones.

“Después de usar antibióticos, el microbioma puede cambiar temporalmente, no obstante, a menudo vuelve a su estado previo”, señala Kashyap. Algo similar ocurre con los viajes o el consumo frecuente de comida rápida. Para ilustrarlo, el médico recurre a una metáfora sencilla: “Imagínese que su microbioma es como una banda elástica. Puede estirarse un poco y volver a su forma. Pero si se estira demasiado, puede romperse”.

Por eso, evitar el uso excesivo de ese tipo de medicamentos es una recomendación central. Fuera de eso, algunas enfermedades subyacentes, como las enfermedades inflamatorias intestinales —incluida la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa—, influyen en qué bacterias pueden prosperar en el intestino y cuáles no.

En ese sentido, Kashyap investiga cómo las bacterias intestinales interactúan con los carbohidratos de la dieta y cómo esas interacciones afectan al sistema digestivo, con el objetivo de desarrollar nuevos marcadores biológicos y terapias dirigidas a la microbiota para tratar trastornos gastrointestinales funcionales como el síndrome de intestino irritable y la distensión abdominal crónica.

El estilo de vida es otro factor decisivo. “Las bacterias del intestino comen lo que usted come”, advierte. “Si consume muchos productos ricos en sal, azúcar o grasas, como bocadillos, dulces y ultraprocesados, o consume alcohol en exceso, hará que sus bacterias pasen hambre”. En ese escenario, las bacterias buscan nutrientes en el revestimiento intestinal, dañándolo en el proceso.

Entérese de más: Las bacterias que viven dentro de su cuerpo tienen algo que decirle

En cambio, una dieta rica y variada en frutas, verduras y fibra favorece una comunidad microbiana diversa y resistente. “Cuanto más variado es el ambiente microbiano del intestino, más capacidad tiene para adaptarse al sufrir cambios, sin perder equilibrio”, concluye Kashyap. “Bacterias felices hacen la vida más feliz”.

Por último, cabe mencionar que la ciencia también investiga la relación entre los desequilibrios del microbioma y enfermedades crónicas como el cáncer de colon, la diabetes, la depresión y otros trastornos del estado de ánimo, el Alzheimer, el Parkinson y las enfermedades cardiovasculares; y aunque todavía se requieren más estudios para comprender completamente estas conexiones, la evidencia disponible apunta a un vínculo cada vez más estrecho.

Claves para cuidar su microbioma intestinal en este 2026, según Purna Kashyap

1. Priorice una dieta variada y rica en fibra: Consuma frutas, verduras, legumbres y alimentos de origen vegetal. Una mayor diversidad alimentaria favorece una comunidad microbiana más resistente y adaptable.

2. Reduzca ultraprocesados, azúcar y grasas en exceso: Dietas altas en sal, azúcar y grasas hacen que las bacterias “pasen hambre” y busquen nutrientes en el revestimiento intestinal, lo que puede dañarlo.

3. Evite el uso innecesario de antibióticos: Estos medicamentos pueden alterar el equilibrio del microbioma. Úselos solo cuando sean médicamente indicados y bajo supervisión profesional.

4. Limite el consumo de alcohol: El consumo excesivo afecta negativamente la diversidad bacteriana del intestino.

5. Manténgase bien hidratado: Beber agua de forma regular contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo.

6. Haga actividad física con regularidad: Al menos 30 minutos la mayoría de los días ayuda a mantener un microbioma más saludable.

7. No fume: El tabaquismo también impacta negativamente la salud intestinal.

8. Maneje el estrés: El estrés crónico puede alterar la comunicación entre el intestino y el resto del organismo, afectando el equilibrio microbiano.

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