Entre las medidas que pueden tomar los padres de familia para proteger a sus hijos menores de edad ante todos los tipos de violencia está cultivar la relación de hermanos. Su interacción, y la protección y confianza que conlleva la hermandad, según los expertos consultados, representan una oportunidad para evitar que los más pequeños del hogar sean violentados.
La psicóloga Luz Magnolia Tilano Vega, magíster en psicología educativa y especialista en clínica cognitivo comportamental y neuropsicología infantil, cuenta que, por ejemplo, los hermanos mayores que tienen entre 6 y 11 años “están interesados en enseñar habilidades y se preocupan por la protección de sus hermanos menores”. Todo esto depende del grupo de edad, aclara la experta. Por ejemplo, si los hermanos pertenecen a la primera infancia (0 - 5 años), su relación gira en torno al juego.
Tilano también precisa que en la relación de hermanos, los niños reciben y brindan afecto, generan interacciones de juego y practican habilidades de negociación y resolución de conflictos. Con ella coincide José Fernando Mejía, director ejecutivo de Aulas en Paz. “Con los hermanos se aprende a manejar las diferencias, y a ver cómo se puede llegar a acuerdos y construir algo que beneficie a todos”.
Los hermanos “asumen una relación de compinchería y protección, así haya conflictos entre ellos, y estos comportamientos y habilidades van a ser mantenidos en la medida en que van creciendo y llegando a la adolescencia”, agrega la psicóloga. Esa interacción, dice, servirá como un sistema de protección frente a perturbaciones, peligros o situaciones familiares negativas.
No obstante, la edad puede alterar la relación. Es el caso de los mayores que pasan a ser adolescentes. Ellos, comenta la psicóloga, pueden empezar a “perder ese interés que tenían tan marcado, lo cual no quiere decir que no los cuiden, los protejan o los quieran”. Esta situación es la que origina los conflictos.
La protección también puede variar según el sexo de los hermanos. Tilano, citando algunos estudios, señala que hay mayor calidez emocional cuando la hermana es mayor y el hermano o hermana es menor. “Hay mayor compromiso en esa relación, mayor cuidado, mayores expresiones positivas de afecto y comportamiento prosocial, que de hermanos mayores a hermanos o hermanas menores. Aunque puede haber variaciones, dependiendo de las características de la familia”.
Recuerda que, además, los hermanos mayores “tienen esa capacidad de observar que los menores son un poquito más vulnerables y que en esa medida requieren su cuidado”, por eso, en algunos casos de violencia intrafamiliar, algunos hermanos evitan que los niños presencien la discusión y buscan entretenerlos.
¿Cómo los padres de familia pueden fomentar esa relación protectora y de esa manera proteger también a los niños de todos los tipos de violencia? Los expertos comparten algunas recomendaciones.
- Mantenga relaciones positivas con sus hijos. Tilano, recordando algunas investigaciones, explica que mientras más aceptación, cercanía y calidez tienen los papás con sus hijos, más relaciones positivas tendrán entre ellos. Mejía opina que los hijos mayores, por ejemplo, se relacionan con los menores partiendo de cómo se relacionan con sus papás.
- No compare a sus hijos. Tilano recuerda a los padres que cada uno de los seres de la casa es diferente, lo cual lo hace especial. Recomienda transmitir ese mensaje a los hijos, en pro de su crecimiento personal, su sano desarrollo, y “para que puedan lógicamente relacionarse bien, tanto con sus hermanos como con otras personas”.
- Entienda las diferencias en términos de desarrollo. En opinión de Tilano, se debe evitar comentarios como: “Le estás dando un mal ejemplo a tu hermano”. En su opinión, esos mensajes no favorecen la relación de hermanos, genera culpas y, en ocasiones, malestar.
- Involucre a sus hijos mayores en la protección de su hermano menor. Tilano sugiere que los padres inviten al mayor a enseñarle algo al menor. Se busca que los hermanos mayores “se sientan importantes y crean que realmente pueden apoyar y proteger” al más pequeño de la casa.
- Construya un ambiente de confianza. En criterio de Mejía, los padres deben lograr que los hermanos mayores les cuenten cualquier situación incómoda que le haya ocurrido a su hermano menor. Pues, aclara, ante los riesgos de sufrir algún tipo de violencia, la intervención de los adultos es clave. Tilano agrega que algunos menores de edad que no pasan tanto tiempo con sus padres pueden confiar más en los hermanos mayores.
- Vea los conflictos entre sus hijos como oportunidades de aprendizaje. Mejía indica que en estas circunstancias, los padres, además de ser mediadores, pueden, por ejemplo, desarrollar habilidades en los niños como la identificación de emociones y el uso de herramientas para manejarlas. Anota que en esos momentos los papás pueden deslegitimar la agresión, buscando que sus hijos construyan relaciones armónicas y pacíficas. Por ejemplo, puede preguntarles cómo alcanzar un acuerdo para que el otro se sienta mejor y ambos salgan fortalecidos.
- Solucione las diferencias con diálogo. La violencia intrafamiliar también puede perjudicar la relación entre los hermanos. Tilano habla sobre el “efecto cascada”, en el que “el más fuerte golpea al más débil”: papá a mamá, mamá a hijo mayor, hijo mayor a hijo menor e hijo menor a mascota. Se trata, explica la psicóloga, de “un mecanismo de aprendizaje y de no regulación de la agresión”.
- Evite conceder autoridad a sus hijos mayores. Tilano, teniendo en cuenta que a veces la autoridad se confunde con la violencia, recuerda que en algunas ocasiones los padres pueden terminar otorgando una especie de poder a los hermanos mayores para que puedan violentar a los menores. Sugiere evitar mensajes como: “Tú eres el responsable de tu hermanito, tienes que hacer que te obedezca”. Estas circunstancias pueden ser percibidas como injustas por los hijos menores y propiciar rivalidades. Aunque no es lo ideal, la experta entiende que esta situación se presente como una alternativa de sobrevivencia.
- Busque que la convivencia sea una enseñanza. La psicóloga invita a que cada miembro de la familia reconozca al otro como una persona que merece respeto, cuidado y reconocimiento, de acuerdo a sus condiciones, habilidades y limitaciones. Anota que este mensaje dará a los niños una conciencia frente a lo que es la sana convivencia y lo que pueden ser situaciones peligrosas. Subraya la importancia de escuchar a los hijos, y así conocer sus necesidades, expectativas y deseos.