Mientras camino por el puente principal de Irithyll del Valle Boreal, me detengo un momento para observar el paisaje que está frente a mí.
La gran catedral que alberga al pontífice Sulyvahn, acompañada por grandes salones, calles empedradas y edificios, son parte del escenario que como videojugadores es posible apreciar en Dark Souls 3, un juego que sabe usar la fotografía para hacer “más agradable” la vida de quien es consciente de que lo espera la muerte.
Como Dark Souls, muchos videojuegos son influenciados por el cine y beben de los elementos artísticos del séptimo arte para mejorar la experiencia de juego.
La saga Uncharted, por ejemplo, desde su comienzo usa la fotografía para ubicar a su protagonista Nathan Drake en entornos que expresen lo que sucederá: acción, suspenso, tensión, humor, intriga...
Mientras que toda la saga Dark Souls ha usado este elemento para maximizar esa sensación de soledad que caracteriza a este RPG.
“En los videojuegos la fotografía busca, antes que nada, contribuir al realismo, por eso todavía no se ven propuestas fotográficas más osadas”, explica Samuel Castro, crítico de cine y aficionado a los juegos de video.
Y es que aquí también se piensan planos, encuadres, iluminación y composición. Elementos de la fotografía que convierten a los juegos en producciones cinematográficas.
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