La carrera por dominar la inteligencia artificial (IA) a nivel mundial está desatando un frenesí de inversiones nunca antes visto.
Sin embargo, mientras las grandes potencias tecnológicas inyectan capitales astronómicos para construir enormes centros de datos, los efectos colaterales ya empiezan a golpear a países como Colombia, afectando directamente los tiempos de espera y los costos de infraestructura clave para el sector eléctrico nacional.
Un reciente reporte de la firma Milk Road reveló que los cuatro grandes “hyperscalers” (Amazon, Google, Meta y Microsoft) están en camino de gastar entre US$635.000 y US$665.000 millones en infraestructura de IA tan solo en el año 2026.
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Para entender la magnitud, vale repasar los números. El Proyecto Manhattan, que produjo la primera bomba atómica entre 1940 y 1945, costó 36.000 millones de dólares ajustados por inflación. El Plan Marshall, que reconstruyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial en cuatro años, llegó a 170.000 millones.
El Programa Apolo, que llevó al hombre a la luna en 14 años de esfuerzo nacional, alcanzó 257.000 millones. La Estación Espacial Internacional, construida en 27 años por múltiples naciones, sumó 150.000 millones. El programa de caza F-35, uno de los proyectos de defensa más costosos de la historia, lleva 25 años y 400.000 millones acumulados.
La red interestatal de carreteras de Estados Unidos, la obra de infraestructura física más grande del país, construida durante 37 años, costó 620.000 millones de dólares. Así las cosas, los cuatro hiperescaladores podrían superar esa cifra en un solo año calendario en 2026.
A diferencia de estos hitos históricos, impulsados por guerras, supervivencia nacional o la Guerra Fría utilizando recursos federales, la revolución de la IA está siendo financiada enteramente por capital privado.
Las proyecciones son aún más abrumadoras. Para 2030, se estima que el gasto en infraestructura de IA alcance los US$983.000 millones anuales. Esto equivale a que las empresas privadas gastarán cada año el tamaño de toda la economía de los Países Bajos únicamente en poder de cómputo.
“Colombia aún no empieza a surfear”: la advertencia de Celsia
Ante este apabullante panorama global, Ricardo Sierra, CEO de la compañía energética Celsia, lanzó una fuerte advertencia sobre cómo este “boom” está afectando la realidad nacional.
“Esta megatendencia de inversión en Data Centers que Colombia aún no empieza a surfear, ha generado un incremento de costos y de listas de espera para la entrega de equipos que no habíamos visto en años”, explicó Sierra.
El alto ejecutivo detalló que la voraz demanda de las tecnológicas está acaparando la capacidad de producción mundial de suministros vitales.
“Son muchos los elementos de la cadena de suministro afectados, solo por mencionar algunos, transformadores, motores, turbinas y ahora todo lo relacionado a cómputo y hasta fibra óptica. Esto afectará la oportunidad de Colombia para conseguir equipos y mejorar la confiabilidad de su parque térmico, lamentablemente”, sentenció.
Para ilustrar la crisis, el CEO de Celsia señaló que esto ya está golpeando la capacidad del país para renovar su parque térmico. “Antes un motor te lo entregaban en menos de dos años y hoy, con suerte, en 4. Y si quieres mayor velocidad, hay disponibilidad limitada de usados a precios más costosos que los nuevos”.
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El panorama de los Data Centers en Colombia
Pese al rezago en comparación con las potencias, Colombia no está del todo desconectada de esta tendencia. Estimaciones de la industria indican que el mercado de centros de datos en el país alcanzó los US$442 millones en 2024 y proyecta superar los US$1.160 millones hacia 2030, con un crecimiento anual del 17,5%.
Actualmente, Colombia alberga alrededor de 32 centros de datos. Aunque la mayoría se concentra en Bogotá, existe una expansión progresiva hacia regiones estratégicas como Antioquia y la Costa Caribe, sumando inversiones acumuladas por más de US$780 millones.
En este contexto de descentralización, destacan movimientos recientes como el de la firma chilena GTD, que anunció inversiones por US$15 millones en 2026 para ampliar su infraestructura en Medellín y evaluar nuevos proyectos en Barranquilla y la capital del país.
A esto se suma el trabajo continuo de empresas como Claro Colombia, que opera el Data Center Triara, uno de los más certificados de Sudamérica.
El país ya está en el radar de los grandes jugadores. Amazon Web Services (AWS) activó sus Local Zones en Bogotá, buscando reducir la latencia para usuarios y empresas locales.
Por su parte, Google avanza en la construcción de su primer data center en Colombia, ubicado en el Valle del Cauca, un proyecto que espera culminar precisamente en 2026 y que dinamizará el empleo en el occidente del país.
Sin embargio, el problema que tiene Colombia está en el marco regulatorio. Los operadores advierten que Colombia carece de políticas específicas que reconozcan a los data centers como infraestructura crítica. Los trámites de licencias de construcción, permisos ambientales y conexión a redes siguen siendo lentos y poco predecibles.
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