Interesado inicialmente en los misteriosos agujeros negros que poco se comprendían, Stephen Hawking, tras aportar a su entendimiento, dedicó muchos años desde los 80 a tratar de entender cómo había sido el origen y la evolución del universo, trabajo en el cual se topó de frente con la disyuntiva de si existía o no un creador de todo.
Son varias las contribuciones que hizo el físico británico fallecido ayer para que se conociera cómo se formaron el universo y algunas de sus estructuras, pero siempre se interesó por el presente y el futuro de la humanidad.
Ello, además de su contribución a la popularización de la astronomía con sus libros y presentaciones.
Los siguientes son tres aportes fundamentales que hizo a la ciencia y a la comprensión del funcionamiento del universo.
Ni tan oscuros
Un agujero negro es un lugar con tal densidad de materia y energía que su gravedad curva el espacio-tiempo al punto que se creía que nada podía escapar. Se forman principalmente por la explosión de estrellas de al menos 30 masas solares y se sabe que en el centro de toda galaxia existen, algunos con cientos de miles de veces la masa del Sol.
Hawking demostró que no eran tan negros y que sí emitían una radiación (no se tragaban toda la materia que les caía). A esa conclusión llegó aceptando que el físico Jacob Bekenstein tenía razón en cuanto a que su propuesta violaba ciertas leyes de la física. Al comienzo lo contradijo, pero sus cálculos demostraron que aquel estaba en lo cierto.
Si irradiaban, significaba que en algún momento se consumían y desaparecían. Hawking dijo que se llevaban toda la información que tenían, lo cual ponía en choque la relatividad y la teoría cuántica. Eso provocó la reacción de otros científicos, pero se mantuvo en su punto.
De su afirmación surgió la paradoja de la información, que aún discuten cosmólogos y en cuya solución trabajaba en estos dos últimos años junto a otros físicos teóricos.
Resultados de otra teoría, la de cuerdas, para explicar el funcionamiento del universo, convencieron a los físicos de que Hawking estaba errado: no podía desaparecer toda la información de los hoyos.
Luego, en una conferencia en 2004 en Dublin, reconoció su equivocación.
En 2014 publicó un artículo, en el que mostraba que al no existir un límite en el agujero negro que impida la salida de la luz, por ejemplo, en ese sentido no existe un hoyo negro como tal, artículo que originó un nuevo debate.
Fueron sus estudios sobre agujeros, como el hallazgo de la radiación, su mayor aporte.
El principio de todo
Aunque reiteradamente volvió a ese tema, comenzó en los años 80 a cuestionar la Teoría del Big Bang o Gran Explosión del comienzo del universo, desarrollada por diversos astrónomos a partir de 1922 con los aportes de Alexander Friedman.
Esta decía que todo comenzó en una singularidad, región de infinita curvatura del espacio-tiempo, o también era posible que el universo fuera infinitamente viejo.
(El espacio-tiempo es un espacio de cuatro dimensiones, indispensables para situar cualquier acontecimiento, de acuerdo con la Teoría de la Relatividad).
Así, con el físico Jim Hartle desarrolló, una idea distinta: la propuesta de la no frontera. El universo era finito pero no había comenzado con una singularidad, que suponía una frontera. Es decir, si el universo se encuentra en constante expansión, se podría imaginariamente devolver todo hasta el comienzo, hasta ese punto de alta densidad en que se vería al universo en escala subatómica. Las partículas, devolviendo la película, comenzarían a desaparecer y el espacio se separaría del tiempo, perdiendo este su significado.
Como no existe el tiempo, es imposible medir eventos antes del Big Bang.
Se ilustra con una analogía: si uno se sitúa en el Polo Norte, más allá de él no hay norte. Todo es sur. Y al llegar a todo el Polo Sur, el sur pierde sentido. Para Hawking y Hartle, el universo no tiene una frontera, así como la Tierra redonda no tiene un borde.
Este aporte aún no ha sido aceptado plenamente, explica la biógrafa Kitty Ferguson.
La conclusión de Hawking sobre el comienzo del universo es parte fundamental de sus planteamientos sobre la no existencia de un creador.
Acerca de Dios
Al final de su libro Breve Historia del Tiempo escribió que si se lograra una teoría unificada de la física, del modelo estándar que explica el mundo macro y la cuántica, que lo hace en el plano atómico, se conocería la mente de Dios.
Esa afirmación se prestó a todo tipo de conjeturas. Pero luego en su libro El Gran Diseño afirmó que el universo puede crearse de la nada, por generación espontánea, y que la idea de un creador no es necesaria para explicar su origen, resume el periodista Pablo Jáuregui, de El Mundo de España, quien lo entrevistó.
En el pasado, dijo, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer hubo un creador del universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. “Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos ‘la mente de Dios’ era que comprenderíamos todo lo que él sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios”.
Para él, la pregunta de si alguien creó el universo no tiene sentido, pues el tiempo, como concluyó con Hartle, no existe antes del Big Bang “por lo que no hay un tiempo para que Dios hiciera el universo”. Es, afirmó, como preguntar por el borde de la Tierra.
De estos hallazgos habló en 2016 en El Vaticano como miembro de la Academia Pontifica de Ciencias, en la que no se necesita ser católico para pertenecer.
Fin del mundo
A lo largo de los años y en especial desde 2010 fueron continuos sus planteamientos sobre el futuro de la humanidad y de la Tierra.
El cambio climático, una gran guerra y el desarrollo incontrolado de la inteligencia artificial no lo hacían optimista. El año pasado, durante una presentación en Beijing, afirmó que los humanos tenían 600 años para abandonar el planeta pues sería invivible. Meses antes, daba solo 100 años para salir de esta casa.
“Si la humanidad quiere continuar un millón de años más, nuestro futuro está donde nadie ha ido antes”, expresó en una conferencia en Noruega, sugiriendo que en los próximos 30 años debería haber una base en la Luna y luego partir a otros destinos, convirtiéndose los humanos en una especie multiplanetaria.
Por eso, Hawking fue uno de los impulsores del proyecto Breakthrough Starshot, iniciativa liderada por el millonario Yuri Milner, ya en desarrollo, para enviar mininaves a la estrella más cercana, Próxima Centauri, donde se detectó la presencia de un planeta.
Una misión que pretende con nueva tecnología llegar a la estrella, a 4,3 años luz, en un viaje de unos 20 años.
“El límite que tenemos que enfrentar es el gran vacío entre nosotros y las estrellas, pero ahora podemos sobrepasarlo”, dijo en el lanzamiento.
Y aunque a algunos pueden parecerles complicados los campos en los que aportó, Stephen Hawking ayudó a la comprensión de este universo en el que vivimos.
EL COMIENZO DE SU CARRERA
Nació el 8 de enero de 1942 en el Reino Unido. Estudió en Oxford e hizo su posgrado en Cambridge. A los 21 años apareció el mal que lo marcó: esclerosis lateral amiofrófica. Se casó con su colega Jane Wilde en 1965 y tuvieron tres hijos, Lucy, Robert y Tim. Se separaron en 1990 y en 1995 se casó con Elaine Mason, unión que duró hasta 2006.
UNA MANERA DE BURLAR EL SILENCIO
En 1985, en Suiza, sufrió una neumonía y fue hospitalizado. Tras la posibilidad de desconectarlo, su esposa no permitió. Le hicieron una traqueotomía y perdió la voz. Se comunicaba entonces con un sintetizador electrónico desarrollado para él. Al ir perdiendo capacidad motriz, controlaba el sintetizador y su silla de ruedas con la cabeza y los ojos.
AGUJEROS NEGROS: SU PRIMER APORTE
En los años 70 comenzó a asombrar con sus teorías de agujeros negros, revelando que no eran tan negros sino que emitían radiación. Luego se interesó por el origen y destino del universo, logrando aportes con sus teorías, que calculaba inicialmente en su cerebro. En los 80 escribió su célebre obra Breve Historia del Tiempo.
RECONOCIDO EN TODO EL MUNDO
Sus amigos siempre reconocieron en él su gran sentido del humor. Al desarrollarse su enfermedad, sostenía que le permitía ver la vida mejor y afirmaba que aunque sabía que podría morir, todavía tenía mucho por hacer. Invitado a conferencias en todo el mundo, participó en experimentos y apareció en shows de televisión.
ACERCA DEL ORIGEN DEL UNIVERSO
Su reconocimiento se debe a su trabajo sobre cosmología, esa rama que estudia el origen y evolución del universo. En este fue el principal exponente, más que en el de la física. Afirmaba que como lo suyo era un trabajo sobre asuntos que no eran fáciles de comprobar, por eso nunca había recibido un premio Nobel. Fotos reuters, afp
EN DEFINITIVA
La cosmología recibió un impulso con las distintas teorías y propuestas de Stephen Hawking. No solo trabajó sobre agujeros negros sino sobre el origen del universo y su evolución.