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Ciencia | PUBLICADO EL 12 agosto 2022

Las flores pueden oler a chocolate o incluso a basura, conozca por qué

Ellas tienen infinitos olores. Conozca algunos de ellos, los más curiosos y su importancia.

  • Si huele una flor detenidamente, podrá descubrir un mundo de posibilidades en su fragancia. FOTO: Juan Antonio Sánchez
    Si huele una flor detenidamente, podrá descubrir un mundo de posibilidades en su fragancia. FOTO: Juan Antonio Sánchez
  • Las flores pueden oler a chocolate o incluso a basura, conozca por qué
  • Las flores pueden oler a chocolate o incluso a basura, conozca por qué
  • Si huele una flor detenidamente, podrá descubrir un mundo de posibilidades en su fragancia. FOTO: Juan Antonio Sánchez
    Si huele una flor detenidamente, podrá descubrir un mundo de posibilidades en su fragancia. FOTO: Juan Antonio Sánchez
  • Las flores pueden oler a chocolate o incluso a basura, conozca por qué
  • Las flores pueden oler a chocolate o incluso a basura, conozca por qué

Es solo que ponga la nariz en una de las flores que reposan en los jardínes de Medellín para darse cuenta de que cada una tiene un olor particular, o incluso, así a usted no le huela a nada, algún polinizador (abeja, mosca o murciélago) distinguirá su olor y atraído a ella podrá polinizar la flor.

Los aromas son diversos. Existen plantas que para el olfato humano son exquisitas: huelen a chocolate blanco, a carne guisada, a frutas dulces como el mango o la poma rosa.

Hay otros desagradables que huelen a mamíferos muertos, a carroña, a frutas podridas, a carne en descomposición. Y unos más curiosos: pueden oler a semen, sí, ese olor seminal lo emanan especies de orquídeas miniaturas de los bosques de niebla, al norte de Suramérica, en las que también puede percibirse el aroma de la carne guisada.

En una sola especie de planta se pueden encontrar varios olores, que dependen de la distribución de los compuestos en su aroma. En la familia de plantas aráceas que tiene aproximadamente 3.000 especies hay gran diversidad.

“En esta familia se encuentran especies que pueden tener olores desde dulces y frutales hasta carne o pescado podrido”, cuenta Juliana Duque, docente de Biología de la Universidad CES.

Esto sucede porque no todas las especies de plantas buscan atraer a los mismos polinizadores y aunque sean de la misma familia y tengan los mismos componentes, estos no se distribuyen igual, lo que genera que cada olor sea diferente.

¿Por qué tantos olores?

Según Juliana Duque, el 94% de las plantas de zonas tropicales son polinizadas por animales, como insectos mamíferos como murciégalos o reptiles como las lagartijas. Los animales encuentran las flores atractivas por varias razones y gracias a ellas se logra polinizarlas. Las razones son las señales visuales, como sus colores llamativos y formas. Pero no es lo único.

Para varios de estos animales de noche es imposible identificar las flores en las que suelen depositar las semillas. Para eso es útil otro mecanismo: las señales olfativas, que son compuestos volátiles con los que se comunican las plantas para atraer insectos y mantener la reproducción de su especie.

A estas plantas las puede reconocer o llamar como ‘inteligentes’ o simplemente que es una cuestión de evolución adaptativa, ya que sus aromas evolucionan en el tiempo para atraer a los polinizadores que más les interesan y poder así mantener a su especie.

“La comunicación de la planta con el polinizador es visual y olfativa, son varios elementos los que entran en juego para que se logre el depósito de semillas. Con el olor los polinizadores reconocen el tipo de recompensa que recibirán, cuánto néctar acumula la flor”, explica Sandra Cuartas, docente de Biología de la Universidad de Antioquia.

Uno de los ejemplo son las plantas que están interesadas en atraer moscas carroñeras; ellas desarrollaron compuestos volátiles que imitan el olor a excremento o a carroña, que son olores que les atraen a estos insectos.

“Los olores son la guía de muchos polinizadores para saber dónde aterrizar, en qué planta polinizar. A veces esos olores puden ser molestos para otros insectos. Es cuestión de gustos y afinidades entre los polinizadores y los olores”, dice Cuartas.

Estos aromas también funcionan como ahuyentadores de otros animales. Un ejemplo es la flor Sky Pilot que emana un olor que aleja a las hormigas —las cuales se toman el néctar— para guardar el polen para sus polinizadores. Así se defienden y sobreviven.

También los aromas pueden ser usados para el beneficio de los seres humanos. Un caso conocido es el de la citronella, que con su fuerte olor a limón, aleja a varios de los insectos porque para ellos resulta molestos.

Según Juliana Duque “en Colombia los estudios de los olores de las flores son pocos. Se ha estudiado una proporción baja, menos del 1% de todos los posibles olores”.

Flores que se calientan

Imagine las noches de los bosques andinos y los páramos como Las Baldías o el de Belmira con plantas que se calientan para volatilizar su aroma y así atraer polinizadores. En las noches frías de esos territorios, donde las temperaturas bajan a 0°C, las plantas cumplen la función de ser una casa que protege a los insectos del frío, esto lo asocian a una recompensa. Esta es una estrategia de supervivencia que tienen las plantas como las palmas, aráceas y las ciclantáceas para atraer a sus polinizadores.

Al otro día se libera mucho polen de las flores y los insectos salen impregnados por su néctar.

¿En qué se usan los aromas de las flores en las industrias?

La variedad de olores tiene potencial en industrias como la alimentaria y la cosmética. Las moléculas de los aromas pueden ser desconocidas y ser una novedad en estos sectores. Los componentes volátiles se integran de varias moléculas, la gran mayoría, como decía Juliana Duque, no se han conocido.

Por ejemplo, una nueva molécula podría servir para la creación de una nueva fragancia en perfume o en la industria de los alimentos, para crear productos comestibles con sabores nunca antes probados. El mundo de los aromas florales innova cada vez más.

“Las notas de olor que desprenden las plantas son interesantes para la creación de nuevos productos”, dice Juliana Duque.

¿Cómo se capturan estos aromas?

Para la recolección de los aromas se usa una técnica llamada Headspace dinámico que consiste en encerrar una pequeña estructura de la flor en una bolsa inodora y a través de una bomba de vacío se capturan los compuestos volátiles que se mezclan con un disolvente orgánico en un pequeño frasco de vidrio para llevarlos al congelador y luego hacer una separación de las mezclas para así obtener la identidad de las moléculas que conforman los olores. (Estas pueden incluso ser un nuevo descubrimiento, un aroma nuevo).

Las muestras finales se almacenan en viales codificados que deben permanecer congeladas a una temperatura de -20°C. La Universidad CES ha hecho este procedimiento junto con la Universidad Federal de Paraíba en Brasil. El método es sustentable porque no es un procedimiento invasivo con las especies de plantas.

En definitiva, huela a lo que huela, una flor desprenderá el aroma que necesite para sobrevivir.

Daniela R. Gómez Isaza

Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. Me gustan los aliens, el universo, el cine. Aquí escribo de ciencia y medio ambiente.

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