Uno de los retos de Medellín, profundizados por la pandemia, consiste en recuperar el empleo: en particular el de mujeres y jóvenes. Las mujeres tienen dificultades para participar en el mercado de trabajo, especialmente por la mayor exposición de las jóvenes, para acceder a empleos formales. A su vez, uno de los retos estructurales consiste en disminuir las tasas de desempleo a niveles tales que permitan reducir la pobreza y la inequidad. Debe tenerse además en cuenta que en 2020 el porcentaje de jóvenes del valle de Aburrá que ni estudiaba ni trabajaba se situó en 28,5 %, lo que significa aproximadamente 245.400 jóvenes.
Por eso los desafíos en materia de empleo consisten en mejorar las condiciones de empleabilidad y promover el acceso a tecnología, conectividad y formación en línea a los grupos poblacionales que presentan más vulnerabilidad en el mercado laboral: jóvenes en situación de pobreza, mujeres jóvenes y personas de menor nivel educativo. La recuperación económica de la ciudad requiere coordinación con el sector privado y las instituciones de educación, volcándose en planes con metas claras y recursos independientes que permitan la mejora de las bases de crecimiento y la reducción efectiva del desempleo
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