Nadie parece responder por los bienes públicos. En el último informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, se denuncia que 6.214 hectáreas de coca aparecen sembradas en seis parques nacionales. Es decir, que la mafia se adueña y se beneficia a sus anchas de esas extensiones.
Además de la siembra, al procesar la coca los narcos destruyen ecosistemas con toneladas de residuos químicos que se vierten sobre la tierra y fuentes de agua. El tema no es nuevo. El informe de la ONU simplemente dice que los cultivos de coca cada año crecen en esas zonas.
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