Al mejor postor, sin importar hasta dónde había que enviar a sus sicarios para ejecutar sus encargos homicidas, actuaba la denominada por las autoridades “oficina de Laureles”, desmantelada por investigadores de la Policía y la Fiscalía. La captura de 16 de sus integrantes permitió aclarar, al menos, seis asesinatos en el país. A sus gatilleros, grupos criminales como el clan del Golfo los contrataban para sus ajustes de cuentas. Sus garras criminales se extendían por toda Colombia, Panamá, Costa Rica, España y Turquía.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Regístrate al newsletter