Somalia parece condenada a ser esclava de la miseria y la guerra. A las terribles sequías, que arrasan poblaciones, en la última (2011) murieron de hambre 260.000 personas, le suceden los actos demenciales de guerrillas fundamentalistas islámicas. El pasado sábado, el centro de su capital, Mogadiscio, fue sacudido por dos carros bomba, activados casi de manera simultánea.
Estos mataron a 315 personas y dejaron a 300 más heridas, muchas de gravedad. La situación es tan compleja que el único camino que parece quedarle a la población civil indefensa es huir del país.
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