La historia a la cual este diario le ha hecho seguimiento desde su origen pone los pelos de punta: quien confesó haber descuartizado a dos adolescentes, hace seis años en Medellín, anda libre, sin cuentas ya con la justicia. Dejó dos familias destrozadas, y no hubo investigación técnicamente sólida para evitar la sensación de impunidad que deja. No se pudo probar que fuera ese sujeto quien las asesinó. Solo las descuartizó, dijo, porque ya estaban muertas. Pero las había invitado a su casa previamente, a una fiesta, y ellas estuvieron allí con él. Falla la ley, falla la justicia, fallan los investigadores. Qué horror.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Regístrate al newsletter